Hay jugadores con un gran talento, capaces de ejecutar de manera exquisita y efectiva los distintos fundamentos del fútbol.
Por: Javier Castell
Futbolistas con sensibilidad y precisión en el pase y el remate; que se llevan muy bien con el gol; audaces y atrevidos para eludir y desairar rivales; con una gran visión panorámica y una acertada lectura de juego; y con un punto de prepotencia y desenfado para saberse buenos e imponer su calidad. En la Liga colombiana, no tengo dudas, uno con ese perfil es Jarlan Barrera. Pero, así como estoy convencido de que Jarlan posee esas condiciones, tambien creo que ha tenido en su carrera profesional, hasta ahora, demasiadas intermitencias, más de las recomendables. Ha sido, que duda cabe, un talento inconstante.
Muchas veces ha creído que solo con su calidad alcanza para ascender y competir, olvidando otros aspectos que complementan y coadyuvan a ser mejor profesional, uno verdaderamente de élite, de Selección. Despues de un muy buen semestre con el Junior en 2018 se fue a la Argentina y le tocó comprobar que su repertorio técnico no bastaba ante otra exigencia física, otro ritmo y otras tareas. Regresó a Colombia, al Nacional, y por estos días está regalando unas clases magistrales de cómo se juega al fútbol de calidad: goles hermosos, pases sutiles, conducción con autoridad y entrega plena. Se le nota muy motivado, como espoleado por la posibilidad más cercana de ser convocado a la Selección Colombia porque Reinaldo Rueda, su nuevo técnico, muestra mayor interés en los jugadores del medio.
Y si, además, James Rodriguez sigue siendo víctima de lesiones e irregularidad en su nivel y Quintero apenas acaba de jugar un partido amistoso después de un año sin competir, entonces, tal vez, él esté pensando que no es utópico ser seleccionado. Yo también lo pienso. Habrá que ver qué decisión se toma con respecto al aplazamiento o no de la jornada pre mundialista del 26 y 30 de marzo, para enterarnos si Reinaldo Rueda se ha dejado seducir por la educada y fina zurda de Jarlan Barrera. O, por el contrario, aún desconfia de esos espasmódicos ratos de inspiración que han identificado su andar profesional. Mientras, los que admiramos a esa clase de jugadores disfrutamos del virtuosismo de Jarlan. Y, claro, algún día esperamos verlo imponer ese talento en ligas de más alto nivel competitivo. Él tiene la palabra.












