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Luis Eduardo Rojas: el alumno que convirtió los números en un proyecto de vida

Por: Francisco Figueroa Turcios

Hay vocaciones que nacen en silencio, se alimentan en las aulas y terminan convirtiéndose en el propósito de toda una vida.

La vocación de Luis Eduardo Rojas comenzó a tomar forma en los pasillos y salones de la Escuela Normal Superior de Corozal, cuando todavía era un estudiante de bachillerato y ya soñaba con convertirse en licenciado en Matemáticas y Física.

Mientras otros jóvenes apenas comenzaban a descubrir qué camino tomar después de graduarse, Luis Eduardo parecía tener una brújula propia. Los números, las fórmulas y las leyes de la física despertaban su interés, pero también lo seducía la posibilidad de compartir esos conocimientos con las nuevas generaciones.

La Escuela Normal, punta de lanza…

La historia académica de Luis Eduardo Rojas había comenzado en la Escuela Urbana Primera de Varones, donde cursó sus estudios de primaria. Posteriormente, ingresó en 1968 a la Escuela Normal Superior de Corozal, marcaría una etapa decisiva en su formación personal e intelectual y allí comenzó a estudiar en el año

Luis Eduardo, allí encontró el escenario propicio para cultivar sus capacidades y convertir su pasión por el estudio en una disciplina cotidiana. Cinco años después, en 1973, recibió su título de bachiller como integrante de una promoción que hoy ocupa un lugar especial en la memoria de la institución.

Luis Eduardo Rojas recuerda aquella etapa con el orgullo de quien sabe que los resultados son el fruto del esfuerzo. Su desempeño académico fue tan sobresaliente que se graduó con honores, un reconocimiento que anticipaba el camino de excelencia que continuaría recorriendo en su formación profesional.

Pero el diploma de bachiller no significaba el final de su recorrido. Por el contrario, era apenas el primer peldaño de un proyecto que exigía nuevos desafíos. Su primera experiencia laboral estuvo vinculada al ejercicio de la docencia en la escuela de Palmas de Vino Los Araujo, donde trabajó en la sección de primaria. Aquella experiencia le permitió acercarse a la realidad de la enseñanza y comprender, desde las aulas, la responsabilidad que implica contribuir a la formación de otros.

Sin embargo, en su interior persistía una aspiración: avanzar hacia una carrera profesional que le permitiera profundizar en las disciplinas que lo habían cautivado desde sus años de estudiante.

La Universidad su hoja de ruta…

Fue entonces cuando Luis Eduardo Rojas tomó la decisión de trasladarse a la capital del Atlántico para estudiar una carrera profesional. En Barranquilla encontró las puertas abiertas de la Universidad del Atlántico, donde fue admitido para estudiar la Licenciatura en Matemáticas y Física, la carrera que había imaginado desde su paso por la Normal de Corozal.

El camino universitario representó una nueva oportunidad para demostrar sus capacidades. Lejos de conformarse con haber alcanzado su primera meta, Luis Eduardo mantuvo la disciplina y la dedicación que lo habían distinguido durante el bachillerato

El 15 de agosto de 1980 culminó sus estudios universitarios y obtuvo su título de licenciado, nuevamente con honores, gracias a su excelente rendimiento académico.

Así, el joven que había comenzado a construir sus sueños en las aulas de Corozal alcanzaba una nueva cima en Barranquilla. Su historia confirmaba que la excelencia no era un episodio aislado de su vida escolar, sino una constante en su formación.

Hoy, cuando la Escuela Normal Superior de Corozal celebra 80 años de existencia y de aportes a la sociedad, la trayectoria de Luis Eduardo Rojas representa uno de esos testimonios que ayudan a comprender el valor de la educación y la huella que puede dejar una institución en la vida de sus egresados.

La promoción de 1973 es parte de ese legado. Sus integrantes llevaron consigo los conocimientos, las enseñanzas y los principios adquiridos en la Normal para abrirse camino en distintos escenarios de la vida profesional.

En el caso de Luis Eduardo, el sueño de convertirse en licenciado en Matemáticas y Física comenzó a tomar forma cuando todavía era un adolescente. Con esfuerzo, disciplina y excelencia académica, logró convertirlo en realidad.

Porque hay maestros que comienzan a serlo mucho antes de entrar por primera vez a una universidad. Lo son desde el instante en que descubren que aprender es una forma de crecer y que compartir lo aprendido puede convertirse en una misión para toda la vida.

Del tablero de maestro al despacho de rector…

El 15 de agosto de 1980, cuando recibió su título de licenciado en Matemáticas y Física en la Universidad del Atlántico, Luis Eduardo Rojas llevaba consigo algo más que un diploma obtenido con honores. Regresaba a Sucre con la convicción de que había llegado la hora de poner sus conocimientos al servicio de las nuevas generaciones.

Corozal, su tierra natal, volvía a recibir al muchacho que años atrás había recorrido los pasillos de la Escuela Normal Superior con el sueño de convertirse en profesional de la educación. Pero ahora regresaba convertido en licenciado, dispuesto a escribir su propia historia frente al tablero de un salón de clases.

Su carrera laboral comenzó formalmente el 2 de septiembre de 1980 en el Colegio de Bachillerato Santiago Apóstol, de San Benito, Sucre. Allí inició una etapa en la que los conocimientos adquiridos durante sus años de formación universitaria comenzaron a transformarse en lecciones, orientaciones y experiencias compartidas con sus estudiantes.

En 1984, su camino profesional lo llevó al bachillerato Gabriel Taboada Santo Domingo, de Ovejas, también en el departamento de Sucre. Cada experiencia le permitía conocer más de cerca los desafíos de la educación y comprender que la labor de un maestro no termina cuando explica una fórmula matemática o resuelve una ecuación en el tablero.

Educar también significa orientar, escuchar, estimular talentos y abrirles horizontes a quienes apenas comienzan a descubrir sus capacidades.

Con el paso de los años, Luis Eduardo Rojas sintió que podía aportar algo más a la educación. Con esa convicción, en 1996 decidió especializarse en Gerencia Educativa en la Universidad de Ciego de Ávila, en Cuba, mediante un convenio con la Universidad de Sucre. La experiencia acumulada en las aulas despertó en él la aspiración de asumir responsabilidades directivas, desde donde pudiera contribuir no solamente a la formación de los estudiantes, sino también al rumbo de una institución educativa.

Luis Eduardo decidió concursar para un cargo directivo. El resultado fue una nueva demostración de su disciplina y preparación: obtuvo el primer puesto. A partir de ese logro, asumió la rectoría de la institución educativa Gabriel García Márquez, donde permaneció durante 15 años, hasta culminar su vida laboral y acogerse a la jubilación en 2015. – Concursé para los cargos directivos, obtuve el primer puesto y me nombraron rector en la institución Gabriel García Márquez. Permanecí 15 años como rector, hasta que salí jubilado-, relata Luis Eduardo Rojas.

El antiguo estudiante de la Normal que había soñado con enseñar Matemáticas y Física llegaba así a otra estación de su recorrido: la dirección de una institución educativa. Su desafío ya no consistía únicamente en transmitir conocimientos desde el salón de clases, sino en orientar una comunidad educativa y contribuir al desarrollo de un proyecto institucional.

En esa transición hay una lección que trasciende los títulos y los cargos. La formación de un maestro puede comenzar en el aula, pero su capacidad de servicio encuentra nuevas maneras de expresarse con el tiempo. La trayectoria de Luis Eduardo Rojas, desde sus años de bachiller en Corozal hasta su desempeño como rector, constituye un capítulo de la historia de la promoción de 1973 de la Escuela Normal Superior de Corozal.

En los 80 años de existencia de esta institución, historias como la suya permiten reconocer el alcance de una educación que no se limita a entregar diplomas: también siembra vocaciones, fortalece voluntades y prepara a quienes, años después, tendrán la responsabilidad de formar a otros.

Porque el verdadero legado de un educador no se mide solamente por los años que permanece frente a un tablero o en el despacho de una rectoría. También se encuentra en las huellas que deja en sus estudiantes y en la capacidad de una institución para seguir formando generaciones mucho después de que sus maestros se hayan jubilado.

Del liderazgo sindical a la política…

La historia de Luis Eduardo Rojas no se escribió exclusivamente entre las paredes de un salón de clases ni en el despacho de una rectoría. Hubo otra tribuna desde la cual decidió aportar a la educación y defender los intereses de sus colegas: el movimiento sindical de los educadores.

En 1989 ingresó a la Asociación de Educadores de Sucre (Ades), organización en la que pronto comenzó a destacarse por su liderazgo. Sus compañeros depositaron en él la confianza necesaria para elegirlo presidente, responsabilidad que ejerció hasta 1992.

Fueron años en los que su vocación de servicio encontró un escenario diferente. El maestro que había dedicado sus esfuerzos a enseñar Matemáticas y Física asumía ahora el compromiso de representar a sus colegas y participar en las discusiones relacionadas con el magisterio.

Su recorrido dentro de Ades continuó después de concluir la presidencia. En dos períodos consecutivos fue elegido fiscal de la asociación, una nueva responsabilidad que prolongó su participación en la vida sindical.

Pero Luis Eduardo Rojas quería explorar otros caminos para poner sus capacidades al servicio de su comunidad. Esa inquietud lo llevó a tomar una decisión trascendental: renunciar a Ades para aspirar al Concejo Municipal de Corozal.

Las urnas le dieron la razón y resultó elegido concejal. Posteriormente, fue designado presidente de esa corporación, una experiencia que le permitió conocer desde dentro las complejidades de la actividad política y del ejercicio de la representación pública.

Sin embargo, aquella etapa no tuvo el desenlace que esperaba. Su permanencia en la presidencia del Concejo fue de aproximadamente diez meses, pues, según su testimonio, le retiraron la credencial. «En los 10 meses en la presidencia del concejo de Corozal, los periodistas resaltaron mi labor social porque siempre mi labor fue con la gente» destaca Luis Eduardo Rojas.

El episodio dejó una huella amarga en su memoria. Quien había conocido la satisfacción de obtener el primer puesto en un concurso para cargos directivos y había alcanzado importantes responsabilidades en el sector educativo se enfrentaba ahora a una experiencia que describiría como una de las más difíciles de su recorrido público.

-Fue una experiencia amarga, porque en la política se utiliza cualquier artimaña para sacarlo a uno de la arena política, pero los enemigos políticos no me acabaron políticamente. El argumento que utilizaron para solicitar la perdida de mi embestidura de concejal fue que era docente -, recuerda Luis Eduardo Rojas al evocar aquel capítulo de su vida.

Su relato refleja la frustración que le produjo aquella salida prematura del escenario político. Pero su vínculo con el magisterio no terminó con aquella experiencia. Actualmente continúa ligado a la Asociación de Educadores de Sucre, a través de la asociación de pensionados, donde participa en la comisión política.

La jubilación puso fin a una etapa de su vida laboral, pero no borró su interés por los asuntos colectivos. Luis Eduardo Rojas sigue encontrando en la participación gremial un espacio para mantener viva su relación con los educadores y con las causas que acompañaron buena parte de su trayectoria.

Así, entre las aulas, la gerencia educativa, el liderazgo sindical y una incursión política cuyo desenlace todavía recuerda con amargura, se dibuja el perfil de un hombre que buscó distintos escenarios para ejercer su vocación de servicio.

Su historia forma parte de la memoria de una generación de la Escuela Normal Superior de Corozal que entendió la educación no solamente como una profesión, sino como una oportunidad para contribuir al desarrollo de su tierra.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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