Jamás pasó por la mente de Jaime De Las Aguas Castro, que la radio, que fue su pasión y modus vivendi, iba a ser su refugio y paleativo para afrontar la dura prueba que la vida le puso.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Considerado uno de los mejores controles que ha tenido la radio barranquillera y conocido en el colegaje como Jimmy De las Aguas, fue víctima de la enfermedad retinopatía diabética (esta dolencia produce daños en los vasos sanguíneos de la retina, ocasionando la ceguera) que le produjo en un abrir y cerrar de ojos la pérdida total de la visión, al no descubrir oportunamente que padecía de diabetes.
El martes 31 de octubre de 2005, Jaime De las Aguas, como de costumbre, se dispuso a hacer la siesta. Lo que ignoraba Jimmy es que ese sería el último día en que se levantaría a ver el sol en todo su esplendor, admirar el verde de las plantas del jardín, el color de las diferentes flores, el colorido de la gente que pasa por el andén de la casa. Cuando despertó se sintió en las tinieblas.
«Al principio pensé que se había ido la luz. Claro, eso es lugar común en Barranquilla. Que se vaya la energía no sorprende a nadie. Al contrario, la sorpresa es que no haya apagones en un día. Llamé a mi hermana Yadira y le advertí que no veía nada. Ella me tomó de la mano y me ayudó a levantarme de la cama y me sentó en el sofá. Ese momento fue duro…utilizando un termino radial quedé literalmente ‘fuera del aire’. Y sentí un escalofrío en todo el cuerpo. ¡Vea, esa es cosa maluca!”.
Al día siguiente fui al médico y me determinó retinopatía diabética. Esa enfermedad me había dañado la retina de los ojos. Yo jamás sospeché que era diabético. Era para mí algo lejano. Escuchaba las conversaciones sobre esa enfermedad. Y a pesar de que mi abuelo, Luis Castro, lo fue, jamás pensé que había dejado esa herencia. Un médico me dijo que era una vaina genética. Se me vino a la mente la historia de vida de Nick Vujicle, que nació sin brazos ni piernas y a pesar de ello logró vencer su discapacidad con una vida independiente. Rica y llena de satisfacciones, convirtiéndose en un verdadero ejemplo de superación.
Entonce yo mismo me dije: ¿si él lo pudo, por qué yo no? …la incapacidad es mental, no física. La ceguera no me puede vencer.Ocho años después soy un hombre feliz. No tengo rencor con Dios. Por el contrario, esta es una prueba que él me puso para probar mi fe y aquí estoy firme. No pierdo la esperanza de que me haga el milagro de poder volver a ver…», señala Jaime De las Aguas lleno de optimismo por continuar viviendo la vida, hoy viendo como lo hacía uno de los más grandes poetas de la música vallenata, Leandro Díaz, el ciego, quien cantaba que a él Dios no le dio los ojos que todos tienen para ver, sino los «ojos del alma».
Jaime no solo se destacó como uno de los mejores controles de la radio barraqnuilera, sino que también hizo lo propio como pitcher de la selección Atlántico: jugó en tres torneos nacionales, categoría juvenil (1973, Montería); (1974 en Cali, donde Atlánticofue campeón) y 1975 en Medellín), bajo la dirección del «Capi» Arrieta.
Su pasión fue la radio, por eso no le llamó la atención el estudio (sólo se graduó de bachiller en el Colegio Central). Tuvo la oportunidad de hacer una carrera profesional, porque jugó en la novena de la CUC, en el campeonato de primera categoría, pero él mismo lo reconoce que los estudios no eran su fuerte, sino trabajar en la radio. Como hombre que fue de radio, escucha todos los días desde las cinco de la mañana los noticieros radiales para estar al tanto de las noticias y para alimentarse espiritualmente sintoniza a la emisora Radio Minutos para oír al Padre Alberto Linero.
El drama económico
Ha vivido toda su vida en el barrio Montecristo, en un humilde apartamento en compañía de su hermana Yadira. Jaime fue pensionado por invalidez, es decir recibe el salario mínimo. El apoyo económico de los dos era su progenitora, Graciela Castro, quien gozaba de la pensión de su esposo, Cesar de Las Aguas, pero el 1 de noviembre del año pasado un infarto fulminante acabó con su vida, un golpe duro para estos dos hermanos.
«En diciembre pensamos que podíamos acceder a la mesada que recibía mi madre, fuimos al cajero y ya la tarjeta estaba bloqueda. Ahora solo dependemos de mi pensión, que no alcanza ni para pagar los servicios públicos. Estoy analizando con mi hermana qué negocio ponemos porque no podemos dejarnos morir del hambre».
Jaime ve clara su situación: «Vamos a trabajar. No queremos el pescao’, sino que nos enseñen a pescar, porque tengo 52 años y estoy apto para trabajar a lado de Yadira. Todavía no le hemos podido poner la lápida a mi padre por la falta de recursos», enfatiza Jaime.
Un 31 de octubre
La fecha del 31 de octubre se volvió crucial para Jaime de Las Aguas: en esa fecha primero recibió la carta de despido de la Organización Radial olímpica y años después perdió la visión, ese mismo día en el calendario.
«El 31 de octubre de 1987, cuando me faltaban dos días para cumplir 10 años de labores en la Organización Radial Olímpica, prestando mis servicios como control a Emisora Atlántico y Radio Olímpica, el portero me entregó la carta de despido. Recuerdo que la firmaba Vicente Concha, en vez de Mike Char, que ejercía las funciones de gerente.
Me dolió la forma tan miserable como salí, luego que nunca escatimé esfuerzos para entregar lo mejor de mí para cumplir con labor que me correspondía. Muchas veces sacrifiqué a mi familia y mi tiempo libre para apoyar en las transmisiones radiales ya fuera de fútbol o béisbol. Mike no me dio la cara. Recuerdo que igual hicieron con Luis Altamiranda, Lucho Arias, Gilberto Estor Lara y Luis Germán Manotas. Así son los Char. Pero Dios no castiga ni con palo ni con rejo. Y de repente alguien se sorprende porque les nacen los hijos anormales. Y uno piensa, carajo, qué pasaría ahí. Hay que dejarle todo a la justicia divina”, acota Jaime de La Aguas.
Y coincidencialmente el 31 de octubre del 2008, como el mismo Jaime lo señala, su visión «salió del aire».
Triste por Jairo Paba
El propio Jaime de las Aguas me interroga: ¿Cómo te enteraste del caso del líder Jairo Paba?
Y el mismo me responde: «sufrió un episodio de hipertensión. Está hospitalizado en la clínica La Asunción, según lo reportó su hija Fania Paba. Estoy triste porque Jairo primero fuimos amigos del barrio y fue el man que, gracias a él, trabajé en la radio. Comencé en Radio Olímpica AM, yo me iba y lo esperaba en la puerta y me hacia entrar. Recuerdo que cuando se iba la emisora del aire por cualquier apagón, yo me ponía a practicar con el control de turno y allí aprendí esta profesión. Todas las noche oro por su salud. Ahora yo digo parodiándolo a él: ‘levántate león, que los oyentes de buenos días con Jairo y viernes para recordar te estamos esperando'».
Su paso por la Radio le ha dejado grandes amigos como Jairo Paba, Luis altamiranda,Lucho Arias y Gilberto Estor lara. Jaime De Las Aguas confía ciegamente en la misericordia de Dios.














