Al artista barranquillero no lo frena nada en la vida. Al mal tiempo le pone buena cara y a los días nublados les pinta un mundo de color, como lo hizo antes con el cáncer. Crónica de Melissa Ochoa.
Por Melissa Ochoa
Para su primera exposición individual como artista plástico, que se inauguró el pasado 23 de agosto (sus obras estarán expuestas hasta el 20 de septiembre) en la antigua estación del tren en la plaza de Puerto Colombia, no habría nubarrón u obstáculo alguno que le impidiera el éxito. Es más, la lluvia sería la invitada de honor.
Antes de las 4 de la tarde, hora en que la Fundación Puerto Colombia abrió las puertas de su sede, las coronitas que sobresalían del asfalto, cada vez que una presurosa gota de lluvia tocaba el suelo se evaporaban, y con el camino despejado y seco una tarde de acuarelas sería la excusa perfecta para ir a visitar al viejo muelle, la estación, el mar y contemplar la vida desde los ojos de alguien más.
Una leyenda publicada, situada en una de las tantas puertas que dan la bienvenida a la estación, esta vez es la que da de frente con el muelle del poeta de Puerto, reseña un poco del talento y biografía del pintor.
«¡Convocaste hasta a la lluvia Lawrens!, le dije. «Me alegra saber que así fue», respondió tímido, casi con los hombros contraídos, en un tono de humildad y algo maravillado. «¡Qué alegría poder compartir contigo un momento como este! Yo diría que es uno de tus mejores momentos», volví a comentarle, pues he seguido la trayectoria artística de este actor, poeta, músico, que conocí en mi adolescencia, y con quien conversaba en el recreo o a la hora de la salida del colegio cuando era el encargado de nuestra biblioteca, y el consejero de mucho de mis compañeros y mío también.
Como un niño que avisa de una sorpresa, me dice: «¡Este es el mejor momento de mi vida!». Abrazó a dos de sus colegas, que con expresión de orgullo en el rostro le retribuyen la muestra de cariño. Y le aplauden, le toman fotos, posan con él como si el triunfo fuera de todos.
Un mar de acuarelas sobre rutas navales, con la técnica del dripping (Secuencia de líneas, patrones y trazos que ofrece a quien lo contempla un vertiginoso laberinto) fue lo que eligió para expresar lo que lleva dentro, un trabajo de arduos meses sobre papel imprenta y estampados que dejó ver una imaginación fenomenal, una sencillez humana y cálida, que lo caracterizan y le hace galardonador de aplausos, elogios y fotografías entre las personas que llegan hasta el recinto, y la admiración de sus tres hijos, la viva estampa de sus genes en dos niños y una hermosa niña que es su versión mejorada.
Héctor Lawrens se ha vinculado no solo a la gestión de su talento personal. Es un gestor cultural en todo el sentido de la palabra en la ciudad de Barranquilla, quién en conjunto con otras organizaciones culturales como la Fundación Casa de Hierro, se ha tomado la vertiginosa tarea de mantener el legado del popular Barrio Abajo, y fue él quién creó y lideró los primeros plantones en contra del derrumbe del patrimonio arquitectónico de la ciudad con banderas negras y un funeral simbólico junto a otros artistas locales y los residentes del popular sector.
Este obra titulada «Perspectiva del agua» estará expuesta hasta el día 20 de septiembre en las instalaciones del Fundación Puerto Colombia, con el patrocinio del Ministerio de Cultura, al Secretaría de Cultura de Puerto Colombia y la Gobernación del Atlántico. El sábado 30 de agosto, las personas interesadas podrán asistir a un a taller gratuito de pintura dictado por el artista exponente, de 10 a 12 del mediodía, al igual que compartir con él su perspectiva acuática de la vida en acuarela. Sin duda alguna, un artista que apenas empieza a hablar de su arte y que tiene mucho que decir, Héctor Lawrens, celeste.













