Durante la colonia, el Estado monárquico español no cobijaba ni a los criollos. Por eso, hicieron su revolución obedeciendo directrices de capitales extranjeros.
El comentario de Elías
Por Jorge Guebely
Hoy, el nuevo Estado criollo sólo los cobija a ellos. Bolívar resultó tan nefasto para un indígena como el mismo Fernando VII.
Sin importar la bandera política, la ausencia del Estado es evidente y vergonzosa. Ausente en los extensos territorios nacionales, razón por la cual proliferan grupos armados, sueltos como los atilas de la posmodernidad. Y abundan las masacres sin ninguna justicia. Y los latifundistas acumulan tierras, y pagan impuestos irrisorios. Y la ONU puede afirmar que ese abandono es la mejor aliada de los narcotraficantes. En la periferia, el Estado es un fantasma que sólo aúlla en el centro.
Tampoco cobija a los indígenas. Basta ver el desamparo en que los tiene confinados: 63% de pobreza total según PNUD y 48% en miseria absoluta. La muerte por hambre los muerde con frecuencia. Los niños guajiros exhiben sus decesos como parte del folclor nacional. Algunas comunidades indígenas procesan ya su vía de extinción. También los exterminan el conflicto armado y la hambruna de desplazado, los megaproyectos multinacionales y los narcos. Y, sobre todo, la suprema inutilidad de los políticos.
Tampoco cobija a los pobres y las clases medias en las ciudades. Padecen el desamparo económico. Desconocen la justicia y la seguridad que sólo existen para expresidentes y burócratas. Un Estado que sólo sirve a los más voraces, los que escalan su cima.
Mucho menos cobija a los afro-descendientes. El color negro los estigmatiza, no encaja en el gusto exquisito colonial, los criollos prefieren el blanco caucásico. También los marca su pobreza histórica. Consideran anormal un negro con plata, debe ser del comando central de las farc, o narco traficante, o senador corrupto. Imposible enmascarar su racismo.
Por su crónica ausencia en el Chocó, hoy se levanta Buenaventura. Intenta construir Estado, disminuir el estrambótico 62% de desempleo, y el 23% del analfabetismo y el 91% de pobreza rural. Lucha por un hospital decente y un acueducto que bombee agua limpia por más de 8 horas diarias. Bochornosa paradoja: ser tan pobre al lado de un puerto tan rico.
Esta semana, Buenaventura es el mejor ejemplo a seguir. En el futuro, tocará imitarlo, construir Estado desde las regiones y no del centro, desde abajo y no desde arriba. Arriba sólo existe un comité de voraces negociantes –la idea pertenece a Marx- con maquiavélica pretensiones de Estado democrático. Y abajo, sólo reciben el ESMAD.











