CrónicasLiteratura

Entre grandes escritores y excelsos poetas

Una tarde espontánea en Barranquilla reunió a cuatro figuras del periodismo cultural, la poesía y la crónica en un encuentro íntimo donde la palabra, la memoria y la amistad marcaron el ritmo.

Por Ricardo Bustamante

Dicen por ahí que las mejores cosas suelen suceder de forma espontánea y natural, sin mediar mucha planificación previa; simplemente suceden, sin necesidad de libretos preconcebidos. Lo que aquí voy a relatar confirma ese aforismo:

Sucedió en Barranquilla

En mi apartamento. Era la tarde del viernes 13 de marzo de 2026. Estuvieron, de cuerpo presente, lo que considero son cuatro grandes ligas de las letras y las artes. Me limité a invitarlos a almorzar y a un whisky. Del cuarteto, tres son costeños del Mar Caribe, y uno del mar descubierto por la expedición de Vasco Núñez de Balboa.

Salcedo Ramos y Ballesteros Valencia

Uno de ellos, Alberto Salcedo Ramos, barranquillero, conocido en nuestro país y en Latinoamérica como excelente escritor y cronista, es referente clave del llamado Boom de la nueva crónica. Autor de más de diez libros de no ficción. Entre sus galardones están el Premio Simón Bolívar (en seis ocasiones diferentes), el Premio Internacional de Periodismo Rey de España y el Premio Ortega y Gasset de Periodismo, entre otros.

De igual valía, Harold Ballesteros Valencia, nacido en Buenaventura, junto al mar de sus ancestros, poeta —o más bien, como él lo dice, parido para la poesía—; además, escritor ganador de los premios de Poesía Comfamiliar en 1984 y de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) en 1987. Autor de los poemarios Notas nocturnas (1987) y Para navegar corazón adentro (2023), con prólogo del escritor colombiano William Ospina, y de numerosos artículos literarios entre los que se destacan: “Yo también conocí al hijo del telegrafista” y “La mano de Dios de Maradona”.

Fausto y Jorge Mario

El maestro Fausto Pérez Villarreal, otro grande del periodismo y de las letras, llegó a la cita con su estilo propio: vistiendo camisa cuello Neru y su infaltable morral tipo escolar. Fausto es docente universitario de periodismo, comunicador social, escritor prolífico, gestor cultural, y ha sido Premio Nacional de Periodismo Postobón (1993) y Premio Nacional de Periodismo.

Entrados en el postre, se presentó el más joven de los cuatro: Jorge Mario Sarmiento Figueroa, periodista, gestor cultural y poeta, editor del medio periodístico La Cháchara y director del taller de escritura creativa Punto & Seguido.

Y quien escribe estas líneas, atento a agradar y solícito a los requerimientos de los asistentes.

Territorio para la palabra

Se formó un pequeño territorio de la palabra, congregándose un linaje de voces mayores. Presidía, por derecho propio, con el entusiasmo y su pulso narrativo que lo caracteriza, Alberto Salcedo Ramos; seguido de cerca por la respiración poética de Harold Ballesteros; las evocaciones de sus maravillosas crónicas por parte de Fausto Pérez y, ya avanzada la tarde, la presencia lúcida y anecdótica de Jorge Mario Sarmiento Figueroa.

De fondo Willie Colón

La tarde se fue tendiendo como una hamaca de memorias: anécdotas que iban y venían, historias que se abrían como viejos álbumes, risas con la cadencia justa de lo compartido. De fondo, las canciones de Willie Colón ponían ese sabor entre urbano y sentimental, como si la ciudad misma se hubiese sentado a la mesa.

Un solo whisky para la mojar la palabra

El almuerzo, discreto y delicioso, fue pescado —guiño respetuoso al viernes que antecede la Semana Santa—, servido con la sobriedad de las tradiciones que no necesitan alardes. Y al final, un whisky —uno solo, suficiente— cerró la escena con esa elegancia mínima de las tardes bien vividas, esas que no hacen ruido pero permanecen en nuestras mentes para siempre.

Al final, todos dijeron, al unísono: esta reunión hay que repetirla, y pronto.

Sobre el autor

Autor periodístico y literario nacido en Barranquilla. Bachiller del Colegio San José S.J., abogado con especialización en Derecho Laboral y Penal. Ejerció como catedrático Universitario y Operador Judicial. Desde 2020 disfruta su pensión.
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