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La cara oculta de la espiritualidad de El Cole

Por: Francisco Figueroa Turcios

El Cole es un embajador de Cristo, el fútbol y de Colombia…

Pese a haber vivido las experiencias de los mundiales de Italia 90 y Estados Unidos 94, cuando ya El Cole era un personaje reconocido más allá de las fronteras, el vacío seguía intacto. La ovación de los estadios no lograba silenciar el ruido interior, ni los triunfos de la selección Colombia alcanzaban a llenar lo que le faltaba al alma.

Era una fama que brillaba hacia afuera, pero que por dentro no encontraba luz. Tenía un vacío existencial. En esa grieta invisible fue cayendo, convertido en presa fácil del licor y la infidelidad, como si cada exceso intentara, sin éxito, tapar un abismo que siempre volvía a abrirse.

«Yo tenía un vacío existencial, incluso ya era un personajes reconocido a nivel mundial porque ya había asistido a los mundiales de Italia 90 y Estados Unidos 94.

Los éxitos de la selección Colombia no eran los detonantes que me hacían llenar ese vacío existencial. Estaba refugiado en el licor y la infidelidad que afectaba mi núcleo familiar y las relaciones con Dios». La depresión fue el punto final del vacío existencial para liberarme del licor y la infidelidad.

La depresión es la alerta máxima para tomar una decisión si uno decide continuar en el mismo mundo o en su efecto darle un giro a su vida. Uno en estado de depresión es donde aparecen los pensamientos del suicidio porque en mi caso lo tenía todo y no tenía nada » confiesa en esta Semana Santa El Cole sobre su vida antes de tener la experiencia personal con Cristo.

Conversión en Cristo…

En el año 1995 después de haber recorrido con la selección Colombia los mundiales Italia 90 y Estados Unidos 1994 —de haber sentido la euforia de los estadios y el vértigo de representar a un país— entendió que la gloria también podía ser un espejismo.

Fue entonces, en la quietud posterior al ruido, cuando inició su proceso de conversión. Y no fue un cambio de un día, sino una siembra profunda. Y entonces ocurrió el quiebre.

No fue en un estadio lleno ni en medio de un gol celebrado, sino en el silencio más hondo, donde el alma ya no puede mentirse. Allí, cuando el ruido del mundo dejó de anestesiarlo, entendió que estaba vacío. Que había confundido aplausos con plenitud y compañía con amor.

Fue en ese instante —crudo, sin maquillaje— cuando tocó fondo y, desde abajo, levantó la mirada. No hacia la tribuna, sino hacia lo alto. Y en ese gesto sencillo, casi invisible para los demás, comenzó su verdadera victoria: la de rendirse para reconstruirse, la de dejar de huir para empezar a creer en un Cristo vivo.

Foto: El Cole y Christian Daes

«La única salida para superar el vacío existencial es buscar a nuestro Señor Jesucristo. Y así lo hice yo, por eso quiero dar este testimonio. En el año 1995 comenzó mi proceso de conversión cuando tuve un encuentro personal con Cristo, que me dio discernimiento y sabiduría para superar el vacío existencial. Entre a la comunidad de EMMAUS comencé mi proceso de renovación espiritual a través de un seminario de vida. Confieso que llegue con mi vida echa un desastre donde mi común denominador era el licor y la infidelidad.

Fue un proceso de tres años. El cambio no fue mágico. Fue un proceso progresivo, continuo de caída y levantada donde Dios te va apoyar y también la familia, pero la decisión es personal. Fue un verdadera conversión donde le abrí el corazón a Cristo, así como lo reseña la biblia en Marco en el capitulo 1 versículo 15 donde Cristo invita a una trasformación personal de corazón y de conducta dejando atrás el pecado.

Lo importante en los procesos de conversión en mantenerse firme en el amor de Cristo. Ya llevo 30 años fiel a la doctrina en Cristo. La idea no es cambiar creencia religiosa, porque yo sigo siendo un cristiano católico, sino el cambio de comportamiento personal» reseña El Cole cuando contabiliza 30 años firme en Cristo.

Testimonio: Cristo te amo

Ahora El Cole ya no camina a la deriva entre la euforia y el vacío. Hoy su vuelo tiene sentido. En el pecho firme de su traje de cóndor, y extendido como un mensaje en sus alas, lleva con orgullo una frase que no es adorno, sino testimonio: Cristo te amo.

Ya no es solo la mascota que anima tribunas ni el personaje que arranca sonrisas en los estadios; es un símbolo vivo de transformación o que ocupa las portadas de las paginas deportivas . Donde antes habitaba el ruido del mundo, hoy resuena una convicción silenciosa pero poderosa. Cada paso que da, cada gesto que ofrece, parece decirle al que lo mira que el verdadero triunfo no está en la cancha, sino en el alma.

El Cole entendió que la gloria pasajera no llena el corazón, y por eso decidió vestirse de fe. Y así, entre banderas, cantos y multitudes, su figura alada no solo representa a un país, sino también a un hombre que encontró en Cristo el rumbo que tanto buscó.

El Cole ha estado en los mundiales de fútbol acompañando la selección Colombia en Italia 90, Estados Unidos 94, Francia 98, Brasil 2014, Rusia 2018 y ahora alista maletas para ir al mundial Estados Unidos, México y Canadá 2026..

Treinta años después, el testimonio de el Cole no se mide en partidos ni en trofeos, sino en la firmeza de una vida transformada: la de un hombre que dejó atrás el vacío para nacer de nuevo, que cambió los excesos por propósito, y que hoy, con alas extendidas y fe en el pecho, camina como una nueva criatura en Cristo

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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