Arte y CulturaCrónicas

Entre Cambalache, de Discépolo; y fiesta, de Serrat

Por Ricardo Bustamante

Llegue tardíamente a Joan Manuel Serrat. Me refiero a la madurez y profundidad de su obra como cantautor. Tarde digo porque a Serrat había que admirarlo desde hace muchos años, o mejor, desde siempre; sin embargo, no me detuve en él.

Una reciente columna periodística de Daniel Samper Pizano sobre Serrat, inspiró y despertó en mi la curiosidad de adentrarme al mundo de este catalán, hoy con 80 años, cantando, componiendo y adaptando musicalmente los poemas de Machado, Alberti, Miguel Hernández y Salvat Papasseit, con la ayuda, en su momento, del músico Ricardo Miralles, como arreglista y director orquestal.

Desde febrero de 1965 arrancó la parábola de Serrat convertida, inicialmente, en música pop en España. En un principio cantó la nostálgica “Una Guitarra”, luego al año siguiente se presentó en su país con temática catalana “Ara QueTic Vint Anys”, “Canco de Matinada”, “Paraulew d’amor” y “Men Vaughn a Peu”. Estos temas lograron que no sólo Serrat se escuchara en Barcelona, sino en Vigo y Madrid. Llegaron más canciones: “ Canco deBressol”, “El Abuelo Vítor” . Sus canciones, en esa época de los años sesenta, logran ser en el alma del pueblo español himnos cantados y enseña a sentir a todo un país.

Fiesta

En 1967, el representante de artistas Lasso de la Vega, hizo de Serrat un cantautor internacional. Complace a sus paisanos cantando en catalán y no descuida a su España, interpretando en español. En 1969 viaja a Río de Janeiro a concursar en el Festival de la Canción y luego pasa a Chile y México. America es una revelación y un campo fértil para sus canciones. Una de las canciones más pedidas por el público a Serrat es “Fiesta”, especie de crítica de la realidad del mundo, dibujando un evento en el cual las personas olvidan sus diferencias sociales y económicas por un rato.

“Fiesta” fue censurada, tal vez e irónicamente porque presenta la idea que las distinciones sociales no son necesarias. En 1971 llega “Mediterráneo”, que se convierte, según los críticos, en la catedral del Pop español. Serrat, a partir de ahí, pública un disco cada año. Llegan canciones, o mejor himnos inmortales: “Romance de Curro El Palmo”, “Tal com Raja”, “En TRANSITO”, “Temps era Temps”, y “Material Sensible”, entre otros hermosos cantos.

Lo dijo bien Samper Pizano, en su escrito: “Con sus versos y sus pentagramas, Serrat, hijo de Josep y Ángeles, rinde testimonio de todo cuanto sucede a su alrededor”. De la mejor manera, agrego, convirtiendo sus canciones propias y adaptadas en icónicas y críticas de la realidad en que vivió, o mejor en la que vive, aún. El Premio Princesa Asturias de las Artes, este año de 2024, que se concede a la persona, grupo de personas o institución cuya labor constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la humanidad, le fue concedido a Serrat, con el argumento siguiente: “En su trabajo, de honda raíz mediterránea, se aúna el arte de la poesía y la música al servicio de la tolerancia, los valores compartidos, la riqueza de la diversidad de lenguas y culturas, así como un necesario afán de libertad.»

Discépolo

Ahora, por otra parte, Enrique Santos Discépolo, nacido con el siglo XX en Buenos Aires en 1901, fue un compositor, dramaturgo, músico y cineasta, que estuvo en este mundo solo 50 años, que le bastaron para componer tangos inmortales: “yira yira” , que narra las vicisitudes de los desesperados; otro de sus temas es “Que Vachache ”, dándole en este tango la supremacía a la guita(dinero) por encima de la moral”, que como dice la letra, “la dan por moneditas”. “Uno” y “Cafetín de Buenos Aires”, son una muestra de la grandeza de Discepolo para componer basándose en la realidad de lo que ve, siente y sufre.

Lo anterior dicho de Discepolo, parece menor ante la música y la letra del tango “Cambalache”, que cada quien apela a él, sobre todo en condiciones adversas, para describir el mundo en que vivimos. Se escuchó en 1935. Este año de 2024 está cumpliendo 89 años de ser grabado y conocido por todos. Es un texto que denuncia la corrupción y la mediocridad intelectual. Su letra puede aplicarse, sin borrar una vocal o una consonante, a todos los tiempos . Si hoy leemos sus estrofas nos daremos cuenta que nada se le escapó a Discepolo.

“Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé. En el quinientos seis y en el dos mil también . Que siempre ha habido chorros, maquiavelismo y estafaos, contentos y amargaos, valores y duble. … Vivimos revolcaos en un merengue y en mismo lodo todos manoseaos…..”

Cambalache lo interpretó Serrat en una época, y atisbo que el catalán se inspiró en el argentino para componer “Fiesta” , por lo menos una estrofa de esta última es parecida a una de “Cambalache “.

Vamos primero con la estrofa de Cambalache :

“Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón. Mezclao con Stravinsky va Don Bosco, y La Mignon, Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín , igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches se ha mezclao la vida…”

Ahora, “Fiesta”:

“Hoy el noble y el villano
El prohombre y el gusano
Bailan y se dan la mano
Sin importarles la facha
Juntos, lo encuentra el sol
A la sombra de un farol
Empapados en alcohol
Magreando (manoseando) a una muchacha”.

Cambalache fue escrito en lunfardo(jerga de Buenos Aires). Don Chicho era un mafioso, su nombre de pila era Juan Galiffi, un siciliano que llegó a la Argentina en 1910. La Mignon, en el lunfardo porteño, referencia a la figura de la amante, a la mujer mantenida y Alexandre Stavisky, un ucraniano nacido en 1886 y nacionalizado francés en 1910, fue Estafador profesional.

Discepolo falleció de tristeza, las letras de sus canciones son extremadamente realistas. Fue un anarquista singular y peronista, bueno, parece un contrasentido ser peronista y anarquista a la vez, y también fue de un pesimismo puesto al servicios de las clases populares, de los menos favorecidos y de alguna manera, de los resentidos y de los filósofos de la vida, que todos, de un modo u otro, somos . Serrat, respira aún, llevando alegría a la gente pero sobre todo tocando la sensibilidad de los que, así sea tardíamente, lo escuchamos. Viva Discepolo y Viva Serrat.

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