«Época de oro de la radio barranquillera», de Ruíz Hernández, y «La segunda vida del Negro Adán», de Julito Olaciregui, estupendas obras. Y nuestra Shakira está triste, lean porqué.
El de Álvaro Ruíz Hernández, “Al aire, época de oro de la radio en Barranquilla” retrata de cuerpo entero lo que fueron los comienzos de un medio de comunicación que en su tiempo, lugar y circunstancias, con sus personajes inolvidables, hizo historia. Pero la vida es como los ríos, que van pasando de manera infinita, y, en la medida en que transcurre el tiempo, cambian de ruta, de laderas, de vegetación, de su mundo de animales anfibios.
Así ocurre en los medios de comunicación. Del telégrafo del sistema morse se pasó al teléfono de números análogos. Y ahora vamos por los smartphones, el Internet, las redes sociales. La radio no podía ser la excepción. Llegó la televisión y la aplastó. Y ahora Internet, con su capacidad inconmensurable para aportar información, distribuirla, subirla a la nube, transportarla por todo el mundo, está que se traga a la televisión, al cine, a los libros impresos que ya todos –o casi todos, porque me imagino que el de Álvaro todavía no figura- están en Amazon.
Lo importante es que Ruíz Hernández es narrador y protagonista en este libro. Porque desde muy temprana edad se metió en ese mundo radial para siempre. Fue desde control, locutor, animador, programador, director de noticieros, lector de noticias y, lo más importante, libretista, creador de programas, radio actor y forjador de toda una legión de actores de teatro que después cosecharon enormes éxitos en la radio y en la televisión nacional.
Y ahí está el otro cuento. Los programas radiales de Álvaro Ruíz Hernández que acaparaban la sintonía total barranquillera –“Casta de valientes”, “Hay alguien así”, “Noche de terror” y la mayoría de los capítulos de “Kalimán” (porque cuando la editora mejicana no los enviaba a tiempo, Álvaro se inspiraba y los capítulos quedaban mejores que los de los aztecas).
Hay que leerlo con calmita. Porque Álvaro, como aquel “Cicuta” que salía del cacumen de Armando Benedetti Jimeno, mete su venenito mezclado con aceite y agradables fragancias. Ruíz Hernández no es ninguna perita en dulce. Siempre metía sus dardos en los relatos que montaba en la radio. Una escena ficticia que pintaba de cuerpo entero al político corrupto o al usurero desalmado que compraba, a mitad de precio, la nómina de los pobres empleados de la administración pública. Se hizo multimillonario. Pero un cáncer lo esperó con los brazos abiertos al final del camino.
El Negro Adán escritor
Gracias a la magia de la literatura, Julito Olaciregui, un barranquillero que ya lleva seis novelas entre pecho y espalda, el Negro Adán después de muerto resucita como escritor. Julio es el ganador del II Premio Nacional de Cuento que organiza La Cueva bajo la égida del incansable Heriberto Fiorillo y su querida esposa Claudia Muñoz. Precisamente allí se llevó hace pocos días la presentación de “La segunda vida del Negro Adán”, novela fragmentada, corta (180 páginas que se leen sin pararse ni para ir al baño).
Es una obra que relata la vida de una Barranquilla alegre y sana. Cuando los borrachitos, y no tan borrachitos, iban a desenguayabar en el patio de la casona del Negro Adán. Un hombre corpulento con unas manos grandotas y unos dedos como morcillas. Mataba un cerdo grande de un solo golpe con un garrote del grueso de sus brazos de jornalero de tiempos inmemorables. Es difícil imaginar a Adán sentado frente a un computador relatando los episodios de su segunda vida. Dándole chuzo a esas suaves teclas con sus dedos de matarife.
Pero sí es fácil imaginar al autor, Olaciregui, recordando sus tiempos de redactor madrugador del radioperiódico de Todelar. A las cuatro de la madrugada teníamos que estar frente a unas máquinas viejas, vomitando cuartillas a seis manos.
Después en El Heraldo, siempre con su mochila, con sus abarcas tres puntá’ y su aire de despreocupación. Así se marchó un día hace cerca de 40 años para Paris, a trabajar, desde entonces, con la Agencia Francesa de Prensa (AFP).
Ese desarraigo de lo terrígeno no lo ha cambiado en nada. Por el contrario. Ahora es más barranquillero que nunca. Y su memoria, que refleja en sus novelas, es una computadora de disco duro infinito.
En esta novela de la Segunda Vida del Negro Adán recuerda episodios ya casi olvidados por todos, y pone en escena a la gente de su mundo, entre ellos el Búho, que, desde luego, compartió toda aquella época con Olaciregui y otros personajes como los difuntos Juan B. Fruto Camargo, José Cervantes Angulo, Carlos Castillo Monterroza, y el gran cronista residente en Estados Unidos Rodolfo Rodríguez Calderón, el difunto Carlos Lajud Catalán, y el mismo Álvaro Ruíz, ahora en merecida jubilación, quien era director artístico de Todelar, y en ABC “solo estrellas” daba sus pininos Jairo Pava y Roger Araujo aprendía a transmitir “vueltas a Colombia” transmitiendo por Emisoras Riomar de Todelar las “vueltas a Colombia de los niños” alrededor del parque Tomas Suri Salcedo.
La cosa política está que arde
El senador del Polo Democrático, Iván Cepeda, denunció ante la Fiscalía General de la Nación al candidato presidencial, Óscar Iván Zuluaga, por sus vínculos con Andrés Fernando Sepúlveda, el hacker señalado de espiar el proceso de paz.
“Hay hechos que indican que él y otros miembros de su campaña estarían intentando sabotear el proceso de paz, utilizando para ellos labores de espionaje y otra serie de labores criminales a través de la oficina del hacker, Andrés Sepúlveda”, señaló Cepeda. En ese sentido, argumentó que el candidato del Centro Democrático estaría atentando contra el artículo 22 de la Constitución Política de Colombia, que indica que la paz es un derecho y un deber de todos los ciudadanos.
Asimismo, señaló que intentar sabotear el proceso de paz “es hacer una especie de traición a la Patria”, por lo cual pidió al fiscal general de la Nación, Eduardo Montealegre, llamar citar a interrogatorio al candidato, con el fin de esclarecer los hechos.
Shakira está triste
Las bajas ventas de su álbum ponen triste a ShakiraLa colombiana Shakira se encontraría muy triste por las bajas ventas de su más reciente producción discográfica homónima, la cual no ha podido despuntar ni con el atrevido video junto a Rihanna o el trabajo visual donde aparece como una novia en llamas. La placa de la intérprete de 37 años debutó en el segundo lugar de ventas en Estados Unidos, para poco tiempo después desplomarse dramáticamente en las listas de popularidad, según reporta la revista mexicana Nueva.
‘Dare (La La La)’, el corte musical que grabó para el Mundial de Futbol de Brasil 2014, podría ser la última esperanza de la barranquillera para levantar este material, esperando los mismos resultados de su exitoso ‘Waka Waka’. ‘Shakira’, el séptimo álbum de la cantante ha sido duramente criticado por los expertos, quienes dicen que carece de temas con grandes emociones y profundidad, destacando únicamente ’23’, una dulce oda al padre de su hijo de un año, el futbolista Gerard Piqué.














