Es la más usurera del Mundo. Ya hasta el Papa Francisco, en un acto de contricción que lo enaltece, hizo un llamado al FMI para que no siga estrangulando a las clases populares.
Por El Propio Búho
No es la primera vez que lectores de esta columna abordan el ya de por sí abusivo tema de la banca colombiana, no solo en la aplicación de la despreciable ‘ley del embudo: lo ancho pa’ellos y lo angosto pa’ uno/ley de la ballena/lo angosto pa’ uno/ y lo ancho pa’ ella/la ley del más fuerte/como están armados/se han se hacen los valientes”.
El tema, que cae en esta nota del corresponsal del Búho como anillo al dedo, es de la autoría del desaparecido compositor guajiro Hernándo Marín y fue grabada en 1970 por el conjunto conformado por Beto Zabaleta con el versátil acordeón de Emilio ‘El Comandante’ Oviedo. El tema tuvo tanta fuerza que el samario Jaime Bateman Cayón, organizó en las altas montañas una parranda con el autor e intérpretes de la canción, que desde entonces fue designada como el himno oficial del M-19. Bateman fue uno de los fundadores de dicho grupo subversivo, surgido a raíz del ‘chocorazo’ orquestado por el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo, para tumbarle el triunfo a Gustavo Rojas Pinilla -quien era respaldado por el movimiento Alianza Nacional Popular (Anapo) y un fuerte movimiento de izquierda proveniente, en su mayoría, de la Juventud Comunista, Juco, que tenía su fortín en la Universidad del Atlántico. A raíz del triunfo fraudulento del candidato conservador Misael Pastrana Borrero en el cierre del denominado Frente Nacional, como las elecciones fueron el 19 de abril de 1970, el sector ‘juquero’ y otras vertientes de izquierda fundaron el Movimiento 19 de Abril (M-19).
El segundo cáncer más grave que tiene Colombia después de la corrupción es la Banca. Es una Banca Colombiana, una Banca criminal que desangra y empobrece a las empresas, a los ciudadanos y todo aquel que a sus puertas toque; con los intereses que cobra por sus créditos, un colombiano podría cancelar las cuotas de cinco créditos en cualquier país del mundo.
USA. 4,5%. Anual
España. 6.4% Anual
Alemania 3.2 % Anual
Suiza. 2.1 % Anual
Inglaterra 1% Anual.
*Colombia. 33.1% Anual*
Y la *DIAN 35. % Anual*
Los sueldos sólo suben en un 4% anual y cualquier ciudadano del mundo toma créditos para vivienda, autos etc y los cancela fácilmente con su trabajo. En Colombia las personas pierden sus cuotas iniciales y los pagos mensuales y los Bancos se quedan con los bienes y las personas amarradas de por vida. Es una Banca criminal y el Estado lo patrocina a través de las juntas del Banco de la Republica y el Ministerio de Desarrollo y Hacienda. Es el poder detrás del trono; y qué decir de los servicios bancarios, te cobran por retirar tu dinero (uso de cajeros automáticos), la cuota de manejo es un robo a mano armada, cobran por disque estudiar un crédito, por tener la plata de la nómina, por trasladar la plata de una ciudad a otra, cuando es un mismo software y en cuentas nacionales. La banca colombiana solo retribuye en créditos el 40% de los depósitos que recibe de sus clientes y lo más grave, todo los hacen en Bogotá y las grandes ciudades. Manejan todo el dinero en el País: la nómina del sector público, pensionados y maestros; los impuestos, los servicios públicos, la seguridad social; y fuera de eso por cada retiro cobran el 4×1000 que usan durante un mes. En definitiva, la Banca Colombiana es la que más contribuye a la desigualdad e inequidad y es la responsable de la mala redistribución del ingreso en Colombia. Hagamos viral está situación para que el Gobierno baje los intereses Bancarios y los colombianos podamos vivir y trabajar con mejor calidad de vida.
Hasta el Papa Francisco critica a la banca
El asunto de la banca se ha puesto tan crítico, que ya no solo los colombianos de las clases media y baja protestan por los intereses definitivamente usureros que se paga al sector bancario, convirtiéndose, por desgracia, en el país en donde se pagan los intereses más altos del Mundo. El Banco Central, con boca cerrada como una ostra. La superintendencia Financiera. amanuense de los banqueros. El Gobierno y su Minhacienda, amancebados con los banqueros porque son los principales aportantes a las campañas electorales, en un contubernio despreciable. Menos mal que el Papa Francisco no anda por las nubes.
Les salió ‘el diablo’ a los paisas
Quienes han detentado el poder político en Medellín desde los tiempos de Pablo Escobar Gaviria, quien se daba el lujo de quitar y poner alcaldes, ascenderlos a puestos clave en entidades nacionales para sacar provecho para su execrable y criminal negocio del narcotráfico, sienten que les ha salido el diablo en la persona del nuevo Alcalde. Considera que hay mucha corrupción, y lo peor es que pusieron a los ratones a cuidar el queso de Hidroituango. Por eso les llevó un queso de 10 kilos y se los entregó a los directivos presentes. ¡Tremenda bofetada ejemplar!
Las leyes se hacen, pero no se cumplen
Con bombos y platillos los congresistas anunciaron la aprobación de la Ley Antitrámites. conscientes de que buena parte de la corrupción que se traga casi toda la plata del Estado, nace ahí: en la infame y tortuoso tramitología. El presidente Iván Duque de manera rápida y con un bolígrafo enchapado en oro, convocó a los medios bogotanos para que vieran cómo firmaba la norma que mandaba al infierno tantos trámites. Pues por lo menos en los bancos, en algunas notarias y colegios públicos, así como en dependencias de gobernaciones y alcaldías, como que no se han enterado de la existencia de esa ley- Que ojalá no se convierta en letra muerta.
“Carlos Antonio Vélez es un sapo”

Carlos Antonio Vélez dice que él es feliz cuando lo tildan de sapo, de ‘vendido’, de ‘sacamicas’ ¿Será porque admite que le dicen la verdad?
Rodrigo Rúa Hernández, con el título de ‘Amor de Patria’, envía a El Búho unas reflexiones para ser publicadas en esta columna. Con mucho gusto:
Eso es lo que sentimos los maestros cuando salimos a enseñar y también cuando salimos a protestar: amor de Patria.
“Ilustrísimo” periodista, Carlos Antonio Vélez, ¿usted ha sentido alguna vez amor de Patria? Espero su respuesta a esta pregunta, pero no se vaya a engañar a sí mismo.
Ayer, en una manifestación descomunal de su ignorancia, usted hirió el amor propio de las pocas personas que aún tenemos conciencia y dignidad en este país. Conciencia de la que usted carece, tal vez por haber dedicado la mayor parte de su vida a ese opio moderno y alienante del pueblo: el fútbol. Dignidad que usted vendió por unos cuantos pesos.
Estoy por creer que el mundo para usted es un balón, girando a las patadas en la órbita de un rectángulo plano. Nada raro en usted ni en quienes dedican toda una vida a dar vueltas alrededor de un balón, a espaldas de la realidad de un país como Colombia.
Los maestros sentimos amor de Patria, porque sabemos de primera mano cuáles son las penas que aquejan a nuestro país. Todos los días salimos a su encuentro, y todos los días miramos a los ojos la angustia, la rabia, la desesperanza, la miseria, el abandono estatal, el hambre, la orfandad, la descomposición familiar y social; pero también la resistencia a la ignorancia e indiferencia de personas como usted.
Nuestros estudiantes son hijos de agricultores, mecánicos, tenderos, recicladores, albañiles, conductores, pescadores, mujeres honorables cabezas de familia. En una palabra, nuestros estudiantes son los hijos del país que usted desprecia y no conoce, y donde el Estado brilla por su ausencia. Por eso sabemos tanto de sus necesidades y de lo bien que viviéramos si los gobernantes que usted magnifica sintieran amor de Patria como nosotros los maestros.
Si no son los maestros, ¿quién tiene más autoridad moral para salir a las calles, a cumplir con el supremo deber social y democrático de reclamar lo que se nos ha negado en más de doscientos años de vida republicana?
Usted a través de un micrófono y en una cabina de radio o de televisión no sabe a quién le habla ni en qué país vive. De muros para adentro, su país es un país de fábula, un esperpento de su imaginación. El nuestro, en cambio, el de los maestros, es el país verdadero. El que camina por montes, pantanos y cañadas; o por comunas y barreras invisibles, hacia las precarias escuelas y colegios del Estado, con un solo y unánime propósito: construir un país mejor.
A esas escuelas y colegios no creo que hayan ido a estudiar sus hijos. ¿Cuándo ha visto usted a los hijos de los ricos en escuelas o colegios públicos? ¿Y mucho menos en las universidades? ¿Usted no se ha puesto a pensar, si es que piensa, por qué no salen a protestar los estudiantes de las universidades privadas de Colombia? Muy sencillo, porque ellos viven en otro país. Es decir, en el suyo y en el de los sinvergüenzas a quienes usted les dobla la cerviz. Por eso los maestros salimos a protestar, porque nos duele la indiferencia de personas como usted.
No se dé más coces contra el mismo aguijón de su ignorancia y no culpe a los maestros del desastre de país en que vivimos. Deje de ser irresponsable y no hable de lo que no conoce. Ninguno de la clase política que usted defiende, ni siquiera usted mismo, saca dinero de su bolsillo para pagar copias, libros, alimentación y hasta uniformes, de muchos de nuestros estudiantes. ¿Es ésa una obligación de los maestros? Y, sin embargo, hay maestros que no somos capaces de dejar entrar a clase a un niño con hambre, ni mucho menos dejarlo ir así para su casa. Pero el Estado y personas como usted, sí. Éso es lo que hacemos los maestros con el dinero que nos ganamos honradamente, luchando por hacer de Colombia un país mejor. Y para que se entere un poco más de la realidad que usted desconoce, en mi colegio aún no está en funcionamiento el restaurante escolar. Y así muchos colegios en el país. Motivo suficiente para salir a protestar. ¿Conoce usted las aulas de un colegio oficial? Pues está cordialmente invitado para que visite alguno de tantos, en esas comunas del Distrito Capital. Allí se dará cuenta de la escasez de recursos que padecen nuestros colegios oficiales, en las narices del propio presidente de la República. Por eso le pido que no se haga el de la vista gorda, porque usted ciego no es. Y no crea que nosotros nos ganamos lo que se gana usted por embrutecer al país a punta de fútbol.
¿Usted no se ha dado cuenta de que muchos futbolistas colombianos son casi analfabetas porque prefieren el atajo del fútbol al del largo pero dignificante camino de la educación? ¿Tampoco se ha dado cuenta de que los «dirigentes» que usted venera, prefieren poner un fusil en manos de nuestros jóvenes en lugar de un libro? Ése es el tamaño de su ignorancia y por eso habla contra los maestros con la irresponsabilidad del que carece de conciencia social y humana.
Ya ve por qué los maestros tenemos amor de Patria y no dolor. A la Patria le duelen personas como usted, porque jamás han pisado el pantano de la miseria de quienes desprecia y por quienes salimos a protestar. Si este país tiene algo de grandeza, se la debe a la incasable lucha de los maestros y de quienes se esfuerzan día a día por no dejar que se hunda en la indiferencia y en la falta de amor de Patria de personas como usted.
Salen los maestros a protestar, y todo el mundo se levanta en contra de su lucha legítima por la reivindicación del pueblo. Sale la selección Colombia a jugar un partido de fútbol, y todo el mundo se viste de amarillo agitando una bandera, pavoneando un patriotismo de ficción, que solo existe en la imaginación de quienes tienen el poder mediático de embrutecerlo cada vez más. O usted ha vivido engañado y quienes lo escuchan, o los maestros no hemos entendido el mensaje aciago de quienes nos han robado los sueños durante más de dos siglos. Pero Colombia no es un equipo de fútbol, señor Carlos Antonio Vélez. Como colombianos, tenemos el deber de apoyar a Colombia cuando sale a las calles a protestar por un país más digno y justo.
Ah, y olvidaba decirle que en Colombia hay muchos periodistas esperando una oportunidad de trabajo. Y por ellos también salimos a protestar. Rodrigo Rúa Hernández. 21-02-2020











