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El paseo de la vida de Manuel Martínez

El «paseo de la muerte» se ha repetido tantas veces que los barranquilleros ya ven como algo cotidiano y normal que los pacientes se mueran sin ser atendidos. Lachachara.co decidió pasear con uno, para defender la vida.

Por Jorge Sarmiento FigueroaEditor general

Paseo muerteMauricio está sentado junto a su abuelo Manuel en la sala de espera de la Nueva EPS (Empresa prestadora de salud del Estado, la misma que reemplazó al difunto Instituto Colombiano de los Seguros Sociales, Icss). Hablan de la última vez que fueron de paseo al río Magdalena. Se distraen en los recuerdos, sonríen un poco, pero no se alejan mucho porque tienen la mente fija en la respuesta que buscan en esa sala. Todos los que esa tarde esperan en la Nueva EPS parecen personajes de uno de los cuentos más importantes de Álvaro Cepeda Samudio, el escritor cienaguero que enseñó a Gabriel García Márquez a leer la literatura moderna norteamericana. En ‘Todos estaban a la espera’, el cuento de Cepeda, los asiduos clientes de un bar no hacen más que pasar la vida mientras esperan que algo raro, con un poco de metafísica y tragicomedia, suceda.

Fue muy duro para la familia recibir un dos de enero, época de esperanzas, el diagnóstico del médico en una fría camilla de internos de la Clínica General del Norte: «Manuel, hay que operarlo de la próstata». Manuel tiene ya 76 años, pero parece mucho más joven al lado de su nieto Mauricio. El 28 de diciembre preparaban juntos el año nuevo, cuando de repente a Manuel le dio una hemorragia incontenible en el pene lo que forzó a llevarlo de urgencia a la clínica. «Si hay que operar, hay que operar», se dijeron y tomaron la fuerza de la esperanza para que todo saliera bien.

El paseo de la muerte

Los papeles se arrumaron en la misma cama de la clínica

Los papeles se arrumaron en la misma cama de la clínica

Un mes después de aquel año nuevo, exactamente el 30 de enero de 2014, se le presentó a Manuel una obstrucción urinaria por la que tuvieron que ponerle una sonda durante quince días. La familia, especialmente Mauricio que era el que tenía tiempo en medio de sus estudios, inició el trámite de los papeleos y exámenes. Solo las vueltas de los papeles bastaría para denominar en Colombia cualquier percance de salud, así sea de gripa, todo un «paseo de la muerte».

Pero la cosa es en serio cuando los accidentados se mueren esperando a las ambulancias, o se mueren en el camino que nunca llega a su destino porque los choferes de ambulancia tienen orden de atravesar la ciudad para llevarlos a la única clínica a la que están autorizados para ingresar pacientes.

Según cuenta su nieto Mauricio, la demora en la atención a Manuel fue una forma más fría y cruel del «paseo de la muerte», calculada por un médico que se supone hizo el juramento hipocrático de no llevar otro objetivo que el bien de los enfermos. «A mi abuelo lo remitió la EPS al urólogo Jaime Pérez, quien le mandó los exámenes correspondientes. El resultado de dichos exámenes fue un aumento de próstata del 51%, es decir etapa dos. Para hablar en español, está a un paso del cáncer».

¿Fue ese médico el que le dijo que la operación era inminente? «Sí, pero el calvario comenzó porque la IPS que recibió el caso de mi abuelo solo remite pacientes a la Clínica General del Norte, entonces el médico urólogo Pérez, que dijo que era urgente la operación, ahora respondió que solo operaba en la clínica Murillo, a sabiendas de que eso implicaba todo un nuevo trámite y papeleos», protesta Manuel, exasperado porque ve en esa espera el deterioro de la salud de su abuelo. «Intenté por todos los medios posibles conciliar entre la IPS, la EPS y el urólogo, pero no fue posible. Se tiraban la pelota entre sí mientras la fecha de la operación corría. A mi abuelo eso lo acongojó mucho, le empezó un trastorno del sueño y no comía».

Papeles ProcuraduríaEntonces Mauricio, que es estudiante de Ciencias Sociales y Filosofía de la Universidad del Atlántico, tomó el valor de escribir a la Procuraduría en defensa de la vida de su abuelo y esta entidad de inmediato envió un oficio a la EPS con copia a la Superintendencia de Salud, solicitando una respuesta en 3 días hábiles. «¡Y santo remedio! En menos de 3 días le pusieron fecha a la operación en la misma Clínica General del Norte. Antes la teníamos programada para el 31 de marzo, pero ante los cambios y demoras será el 8 de abril. Dios sabe lo que valen esos 8 días en la vida de un ser humano», dice Mauricio, quien sueña seguir disfrutando con su abuelo, paseando las tardes por la Avenida del río, y no en los pasillos a los que el sector Salud en nuestro país tiene sometidos a los colombianos.

Esta historia demuestra que el «paseo de la muerte» es un mal de corrupción y negligencia que no solo incluye a choferes de ambulancias, porteros y mandos bajos de las EPS, IPS y Clínicas, sino a toda la cadena de valor en la atención en salud: gerentes, médicos, especialistas. Y, por supuesto, los dueños del negocio, que por lo general es una familia completa. Todos bandidos, como se vio en el caso reciente de Saludcoop. Todos resultaron vulgares ladrones de cuello blanco, para ser más precisos y utilizar el lenguaje en su mejor esencia, unas ratas de alcantarilla.  Muchos han caído en la tentación de las rendijas burocráticas que dejó abierta la Ley 100 que impulsó en su momento un senador muy conocido en la opinión pública nacional, que ahora vuelve al Congreso con más de 2 millones de cautivos adeptos: Álvaro Uribe Vélez. Él es el padre putativo de esa condenada Ley 100 que abrió el más grande boquete de la corrupción del sector salud en Colombia. !Ah que el espíritu de la ley era de lo más humanitario, pero gente mala pervirtió¡ Eso ha debido preverlo el legislador.

No todos en la Salud de Colombia cayeron, porque sabemos que hay todavía seres humanos que cumplen a cabalidad y con  honestidad el juramento hipocrático. A esas personas de bien, que no permitirían que Manuel pasara por esta historia, les dedicamos este paseo por la vida. ¡Ánimo Manuel! ¡Ánimo para usted y para todas las personas que se levantan por su vida!

Manuel y Mauricio, abuelo y nieto, de paseo por la vida.

Manuel y Mauricio, abuelo y nieto, de paseo por la vida.

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Practicante del periodismo desde niño, comunicador de profesión, artista por vocación. Email: jorgemariosarfi@gmail.com Móvil: 3185062634
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