La celebración por el gol victorioso de Estados Unidos contra Ghana, en la que el defensa Jhon Brooks quedó tendido casi en estado de shock, demuestra el impacto emocional que causa un gol mundialista.
Por Jorge Sarmiento Figueroa – Editor general
Corría el minuto 86. Hacía un instante Ghana lograba empatar un partido que se le escurría a los Estados Unidos de las manos. Pero, aunque el equipo africano presionaba con todas sus fuerzas, lo hacía sin mucha inteligencia, a decir verdad. A esa altura del partido, una falla de habilidad de un defensor ghanés causó un peligroso tiro de equina a favor de los norteamericanos.
El centro cobrado desde la derecha salió en parábola perfecta hasta el borde del área del arquero, los últimos cinco metros con cincuenta centímetros que lo franquean. Jhon Anthony Brooks, un joven alemán de origen estadounidense, que estaba en duda sobre el país por el que lucharía en las Eliminatorias de este Mundial y que solo hasta el 26 de julio del año pasado debutó entonces con la Selección de los Estados Unidos, se alzó inalcanzable entre las cabezas que lo rodeaban e impactó certero el balón, como si estuviera disparando con un rifle contra el alma de Adam Kwarasey, portero de Ghana.
Era el minuto 86, las postrimerías del encuentro. Cuatro minuticos que no son nada. Todos esperando el pitazo final. Jhon Brooks había ingresado apenas comenzado el segundo tiempo debido a la lesión sorpresiva de su compañero titular el defensa Matt Besler. Motivo mayor para que Brooks hubiera caído del salto glorioso en aquel tiro de esquina, viendo el balón llenar la red y luego saliera corriendo con los brazos en alto mirando al cielo para después tirarse en el césped como si la vida lo hubiera fusilado a él. Allí quedó durante largos segundos, disfrutando en su interior con la gloria que miles de hinchas coreaban en las gradas, con la montaña humana que sus compañeros armaron sobre su cuerpo para unirse a su euforia concentrada en su cuerpo, en su alma, en su ser, al momento único del gol que les da a los estadounidenses el primer triunfo del Mundial.
Brooks no supo qué hacer para celebrar, no podía creer que él había anotado un gol en un campeonato del mundo, hacía solo 45 minutos estaba condenado a la suplencia de su Selección y ahora le daba la victoria. Ahora él estaba en la gloria.
Al final, esos instantes en video
Ese instante de felicidad que produce anotar un gol es el que convierte al fútbol en el deporte más apasionante y masivo del mundo. Sea que se celebre por anotarlo en una portería hecha con troncos en la orilla de una playa o que se haga en el estadio más moderno, el gol tiene el sentido poderoso de otorgar al anotador la gloria entre sus semejantes.
Anotar en un Mundial es ya el sueño dorado. Por eso hay escenas memorables de hombres que pierden toda cordura para gritar la emoción de haber hecho un gol en la cita planetaria del fútbol. Una de las más recordadas de dichas celebraciones es la de Marco Tardelli en 1982, quien hizo el segundo gol para los italianos en la final de campeonato que su equipo ganó tres por uno a Alemania. Salió corriendo con una conmoción tal que su imagen quedó grabada en los hinchas como uno de los momentos más vibrantes que se hayan visto. «Sentí como un volcán que me salía, pensé en lo que había hecho en mi vida, en mi familia, en Italia», diría años después Tardelli evocando aquella tarde en que él se vistió de gloria con su Selección.
A continuación repasamos algunas de las escenas que seguro llenarán de emoción a los amantes del balompié, empezando por supuesto por las dos comentadas en esta crónica, la de Brooks para los Estados Unidos en el presente Mundial (en el video aparecen todos los goles del partido y sus celebraciones); y la de Marco Tardelli para Italia en 1982. Finalizamos rememorando la celebración de aquella tarde de 1990 en Italia, cuando Freddy Rincón puso a gritar a Colombia entera:
Partido Estados Unidos contra Ghana en el Mundial Brasil 2014
http://youtu.be/PnJbu9-DKZQ
Marco Tardelli anota para Italia en la final contra Alemania. Mundial España 1982
Fabio Grosso en 2006 repite una victoria clave de Italia contra Alemania. Mundial Alemania 2006
Rashidi Yekini anota uno de los tres goles de Nigeria contra Bulgaria en el Mundial EU 1994
Freddy Rincón anota el gol que llevó a Colombia a los octavos de final en Italia 1990













