Turcios hizo de la figura de Gabriel García Márquez una de sus mejores inspiraciones. El mundo lo premió por ello y El Heraldo está presentando en su tierra el valor de esa dupla que compartían el amor por el Caribe y el vallenato.
Por Chachareros
Cuando Omar Figueroa Turcios era un niño y vivía en su natal Corozal, Sucre, Gabriel García Márquez ya era un hombre recorrido que había pasado por las sabanas bebiendo la sangre de historias para llevarla en sus venas literarias por los confines del mundo.
Con el tiempo, el caricaturista de Corozal también se hizo hombre y recorre ahora su propio camino construyendo todo un planeta llamado Turcios.
No es coincidencia que en ese planeta que tantos premios mundiales de caricatura ha cosechado, también suenen los acordeones, los muertos y los vivos hablen fácil entre ellos y los caimanes al igual que la gente se vistan de guabayera.
Ambos, Gabo en las letras y Turcios en los trazos, llevan en su realidad la magia del Caribe.
Caricaturas publicadas en El Heraldo con ocasión del homenaje al gran escritor colombiano, en los días de su fallecimiento

















