El delantero barranquillero fue campeón con Junior en 1977 y 1980.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Alcídes Gómez Antequera está cansado de caminar las calles del centro de Barranquilla vendiendo zapatos deportivos para poder sobrevivir.
El drama lo vive desde finales del mes de noviembre 2013, cuando falleció Ricardo ‘El Cachaco’ Jiménez, quien era su apoyo económico en los últimos 30 años.
Alcídes jugaba en el equipo de fútbol RJ. Además él era hombre de confianza del ‘Cachaco’ Jiménez.
En su rostro se puede advertir la difícil situación económica, por lo que aprovechó el acto de la colocación de la primera piedra para la construcción del nuevo estadio Romelio Martínez para dialogar con Joao Herrera Olaya, Secretario de Recreación y Deportes del Distrito de Barranquilla, para que le brinde la oportunidad de trabajar como instructor de fútbol en la programa ‘Todo bien por Quilla’.
«Confío en que Joao Herrera me tienda la mano para trabajar como instructor de la Secretaria de Deportes del Distrito de Barranquilla, porque estoy atravesando momentos difíciles en materia económica. Hay mucha competencia en la venta de zapatos, y lo que alcanzo a vender en el día a duras penas me alcanza para alimentarme», reconoce Alcídes Gómez.
Nostalgia de volver al Romelio Martínez
Alcídes Gómez, tenia más de 20 años que no pisaba la grama del mítico estadio Romelio Martínez, testigo mudo de su carrera como futbolista profesional.
La piel se le eriza a Alcídes a medida que va recorriendo la grama del estadio Romelio Martínez, y lentamente una a una se le escapan algunas lágrimas de alegría al evocar los recuerdos de sus actuaciones con el Junior.
«José Varacka fue el técnico que le dio la oportunidad de jugar fútbol profesional en 1977. Yo debuté a los 16 años de edad. Tuve el privilegio de estar al lado de figuras reconocidas Juan Ramón Verón, Alfredo Arango, Eduardo Solari, Roberto Cerminato, Cesar Lorea, Juan Carlos Delmenico, Julio Comesaña, Dulio Miranda y Gabriel Berdugo de los cuales les aprendí para forjarme como persona y profesional» reseña Alcídes Gómez.

Armando ‘Ringo’ Amaya, Francisco Cañarete, Rafa Reyes, Juan Carlos Delménico, Humberto Mendoza y Dulio Miranda. (Abajo): Alcídes Gómez, Roberto Cerminato, Nelson Silva Pacheco, Epifanio Medina y Juan Ramón Veron.
Alcídes Gómez fue un jugador polifuncional: jugó de puntero derecho, volante mixto o marcador de punta. Esta característica le sirvió para poder jugar porque en esa época era difícil ser titular. En el fútbol colombiano permitían jugar a cinco extranjeros. Logró jugar 38 partidos en su carrera profesional con el Junior.
Todavía retumba en la mente de Alcides Gómez el gol que le marcó a Millonarios el 16 de noviembre 1977.
«En los seis años que jugué en Junior tuve el privilegio salir campeón dos veces. 1977 y 1980. Recuerdo como si fuera hoy el gol que le anoté a Millonarios aquí en estadio Romelio Martínez».
Alcídes señala el arco donde marcó el gol . Detiene un instante el relato porque la voz se le ahoga de la nostalgia por revivir su pasado como futbolista luciendo la camiseta del Junior en el estadio Romelio Martínez. Cerró los ojos para tomar aire y continuar la reseña.
«Ese gol fue importante porque Junior derrotó a Millonarios 1-0 en partido correspondiente al octogonal final, donde dimos un paso importante para lograr la primera estrella», comenta.
Dos tragos amargos en el fútbol
Alcídes Gómez soñaba terminar su carrera futbolística en el Junior, pero el destino no se lo permitió.
En 1981, luego que obtiene el segundo título, fue transferido al Deportes Tolima, donde solamente jugó tres meses.
«Para Ibagué me fui en avión y me tuve que regresar a Barranquilla pidiendo chance en tractomulas. Los tres meses que duré jugando con el Tolima no me pagaron un solo peso. Recuerdo que uno de las tres tractomulas que me dieron el chance para llegar a Barranquilla se accidentó. La tractomula venía repleta de bultos de arroz . Casi quedo aprisionado por las toneladas de arroz. Hoy estuviera muerto. Fue un milagro de Dios», recuerda Alcídes Gómez
Para la temporada de 1982, Alcídes Gómez viaja a Santa Marta para vincularse con el Unión Magdalena. Si por el Tolima llovía, en el Unión no escampaba, en materia de falta de salarios a los futbolistas.
«Duré dos meses en el Unión Magdalena. Yo estaba hospedado en la casa de Alfredo Arango. ‘Aquí en el Unión uno de muere del hambre’, me dijo el Pibe Valderrama cuando acumulamos cuatro quincenas sin pago. Decidí regresarme para Barranquilla. Tomé la decisión de retirarme del fútbol profesional», dice Alcídes Gómez sobre el los dos tragos amargos en el final de su carrera.
Alcídes Gómez vive de los recuerdos de las tardes gloriosas con el Junior, ahora sueña con enseñar su experiencia como futbolista a los jóvenes barranquilleros a través de la Secretaria de Recreación y de Deportes del Distrito de Barranquilla.














