Arte y Cultura

El diario de un migrante. Percepciones, gestos y pequeñas sensaciones del otro

Por: Nabid Rodríguez Meriño.

En la periferia del municipio de Malambo, Atlántico, se encuentra un barrio humilde y popular llamado “El pasito”. Los últimos años, este barrio ha sido un lugar habitado por migrantes venezolanos que empezaron a adaptarse tras procesos sociopolíticos y socioculturales en los que su país de origen empezó a verse envuelto.

En ese proceso, se presenta un componente importante en términos culturales, muchos de ellos se ven enfrentados a cambios sociales, costumbres, leyes y un sinnúmero de cosas que encuentran en un país ajeno. Sin embargo, más allá de todo esto, existen unas historias personales que a fin de cuentas terminan involucrándonos a todos, pues en cada percepción que los migrantes puedan tener nos encontramos cada uno de nosotros. 

En este barrio habita Pedro Miguel Torres Martínez, un migrante venezolano que se encuentra indocumentado, tiene a su cargo una familia que todos los días lo espera tras una ardua jornada de trabajo. Llevo un tiempo conociéndolo y escuchando sus historias. ¿De qué forma puedo reconstruir la vida de un migrante que apenas conozco?, tan solo tengo en mis manos algunas historias y personajes que me fueron llegando conforme pasó el tiempo.

A través de una escritura creativa me arropo bajo dos conceptos que me parecen interesantes al momento de abordar esta temática: Individuo y sociedad, y es precisamente a lo que apunto en esta propuesta que envuelve toda una narrativa cargada de historias y descabelladas situaciones como las que vivió Ulises, el mitológico viajero de La odisea.

Esta imaginación que carga el migrante resulta un punto de interés porque devela cómo sobrevivía, cómo conocía nuevas personas, cómo tejía unos lazos y vínculos en cada espacio, pero sobre todo como construía y renacía en cada territorio, y no me refiero al espacio tangible, sino a aquel que termina creando sobre su cuerpo una hibridación cultural que resulta de la amalgama de tradiciones y costumbres de este lugar que era nuevo para él.

Entonces, ¿cómo debo pensar para empezar a permear en este mundo del migrante?, llega un momento en el que te involucras tanto que la percepción que puedas tener ante él empieza a ser fructífera, cada palabra, cada encuentro, cada mirada… todas son importantes para permitirme crear una biografía visual, pero aquella que empieza desde ese proceso traumático que vive tras una dictadura que amenaza a su país de origen, Venezuela. 

Relatar estos hechos desde afuera es un poco difícil, pero me invita también a escribir de una forma creativa desde la voz de la realidad social de esta persona, es ahí donde juega el papel de la sensibilidad en la que observo y escucho atentamente lo que él tiene para decirme. Con tan poco tiempo de conocerme, tuve el privilegio de que este personaje me compartiera su vida, sus más íntimos secretos y aquellos escritos de una vieja libreta que quién sabe a cuántas partes ha viajado.

Aprender a usar mi propia experiencia, examinar e interpretar lo que esta tiene por decirme, ¿por qué no involucrarla con la de otros?, esa alteridad que puede conjugarse al momento de que mis dedos tocan las delicadas hojas de una vieja libretica que en momento de reciprocidad me fue compartida.

Descripción del vídeo

El diario del migrante consiste en un video desde los ojos de su escritor, que nos muestra cada una de las páginas que cargan unas historias que este vivió en todo su proceso migratorio, desde Venezuela, hasta donde se encuentra actualmente. Mientras esta persona va pasando las hojas de este diario, con su propia voz nos va relatando cada momento, cada personaje, cada situación, quizá desde una visión autobiográfica, esto nos deja entrever la situación y el fenómeno social en la que se encuentran muchos venezolanos.

El espectador podrá sumergirse en el mundo que este personaje tiene para mostrarnos, donde las viejas hojas de este diario, sus tachaduras y frases escritas con afán, nos cuenta desde una narrativa poética visual la travesía del migrante. Las prácticas artísticas contemporáneas, me permiten hacer uso del archivo, el objeto personal y los nuevos medios para condensar esta idea y poder darla a conocer a través de gestos artísticos por medio de la palabra escrita. 

Todo esto se proyecta en documentar esta historia a través del video, y poder entrelazar esta historia del migrante con aspectos territoriales que fusionan el cuerpo, las costumbres, las tradiciones y la vida cotidiana de este personaje, todo sale a relucir en un proceso creativo, etnográfico y sociológico en el que las partes deciden cómo mostrarlo y cómo hacer el montaje de dicho diario, que pasa de ser un objeto personal a un objeto que ahora empieza a cobrar vida y se activa a través de la palabra. 

Nabid Rodríguez Meriño. Es artista plástico, egresado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, donde estudia actualmente Sociología. Aunque su trabajo artístico venía tomando como referencia las costumbres, recuerdos y memorias para crear sus obras artísticas, dentro de su trabajo sociológico ha decidido involucrar procesos etnográficos que le han permitido echar una mirada a los fenómenos socioculturales que ocurren actualmente en el país. Por ello ha decidido crear este producto audiovisual que no está del todo alejado de su quehacer artístico, puesto que se siguen viendo presentes los procesos de identidad, cultura y tradición, pero esta vez vistos desde otra percepción, la de un migrante que conoció y que ha acogido como un ser que siente, lucha y ocupa un espacio en su territorio como todos nosotros.

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