Dos niños de esa época reviven la tragedia de lo que fue un ‘palacio flotante, un hotel 5 estrellas’ que recorría todo el sector navegable del Río Magdalena, desde Bocas de Ceniza.
Por Rafael Coley Ordóñez/Víctor Pacheco

Era un verdadero palacio flotante, con comodidades dignas de un hotel 5 estrellas, con salones exquisitamente decorados donde los pasajeros bailaban al son de las mejores orquestas nacionales y extranjeras mientras disfrutaban las largas noches de jolgorio con una distinguida tripulación que se encargaba de que los viajeros de primera clase estuviesen confortables…Con habitaciones con aire acondicionado, era nuestro Titanic .
En sus cubiertas se iniciaron muchos romances, se celebraron decenas de bodas, compromisos, negocios y en sus camarotes nacieron algunos y se concibieron otros.
El gran buque en sus comienzos se llamó Ayacucho, después se le cambió el nombre por el de David Arango Uribe, nombre del gerente de la Naviera Colombiana, abuelo del expresidente de la República Andrés Pastrana Arango.
El capitán Herbert Boyd , piloto de Scadta , recordaba cuando en 1924 realizó su primer viaje desde Barranquilla. No existían los radiofaros y la orientación era seguir la corriente del rio que parecía una serpiente entre la selva. Volaba tan bajo que podía ver los caimanes asoleándose la barriga al sol, hartos de bocachicos, doradas y picúas…Islotes de vegetación flotaban junto a inmensos árboles todos hacia el mar… Veía los buques parecidos a cajas de galletas flotantes, impulsados por grandes aspas de molino remontando el gran rio, pesadamente pero continuamente dejando una larga estela de espuma. La selva era una abigarrada masa verde sin caminos ni pueblos.
En ese vapor viajaban los grandes personajes de comienzos y hasta la mitad del siglo pasado, embajadores, políticos (tal vez menos corruptos que los de ahora), presidentes (quizás más eficientes que los que llegaron después).
Corbata o liquilique
La etiqueta del buque en Primera Clase, señalaba que debía vestirse de corbata o Liquilique (de ahí le nació a Gabo ir a Estocolmo a recibir el Premio Nobel de Literatura en 1982), en el salón de baile a partir de las 5 de la tarde los pasajeros disfrutaban bailando al son de orquestas por largas horas de alegre jolgorio…

Y entonces un día….¡Un día fatal para los pueblos ribereños del Magdalena, El David Arango apareció navegando entre llamas …Era lunes 16 de Enero de 1961…El rio había regresado a su cauce después de una larga creciente , aun no se sentían las brisas de fin de año…En esa época aún se consultaba el Almanaque Pintoresco de Bristol, desde entonces el folletín perdió credibilidad y los ribereños, cuando querían ofender a un amigo o hacerle una broma, le decía “¡hombe, tu eres más embustero que el Bristol!
El origen de la tragedia
Esa tarde había llegado la lancha El América Dos, estaba arrimado en el embarcadero de las chalupas que iban a Bodega, estaba cargada con 300 bidones de gasolina de avión. Cerca estaba el América Uno. Allí estaban sus propietarios, Bernardo y Francisco Bustamante.
Los tripulantes del América Dos escuchan un pito inusual, cosa que los hace mirar rio abajo…. Era el pito del vapor más bello…El David Arango.
Lo extraño era que venía perseguido por una gran humareda que brotaba de su parte superior.
Los buques Olaya Herrera y las Américas, presintiendo la emergencia, decidieron zarpar del puerto de Magangué y dejarle espacio para arrimar. Las Américas se retiraron hasta el puerto de Mogollón.
La muchedumbre, que por años lo vio llegar, esta vez lo vio ocupar el lugar del Olaya Herrera envuelto en llamas, en medio de llantos y gritos de angustia de los pasajeros que salen del barco tan pronto este toca orilla.
Cuando las cosas van a suceder, no hay Santa Lucía que valga. La dama antioqueña Marcela Jaramillo, había enchufado su plancha eléctrica que su marido le había traído meses atrás de Nueva York. De manera inocente doña Marcela pensó que, como era un aparato gringo, era lo más seguro del mundo, y salió de su habitación sin desconectarla. Ese fue el aciago principio de la tragedia. El doloroso final de la historia de un buque y de una era de todo un país… El David Arango ardía por todos lados, el muelle centelleaba por las llamas de más de 15 metros de altura…Un tripulante cortó las amarras salvando a Magangué de un incendio apocalíptico….El buque se fue alejando llevado por la corriente…El pueblo a lo largo de la ribera contemplaba el fin del majestuoso buque… Una triste despedida para un buque que albergo promesas de amor eterno, ilusiones y lunas de miel de muchos colombianos…
Meses después por las emisoras de la Habana salió un disco llamado “Se te quemó la casa Marcela”, y acá le cambiaron el nombre por “Se te quemó la plancha Marcela, ¡ay Dios! Qué es esto, sálvese quien pueda”.
Algunos fantasiosos dicen ver un buque fantasmagórico desplazándose por los recodos del rio…
El nuevo crucero del Río Magdalena











