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El ‘arcángel’ de la Iglesia San Rafael en Barranquilla

El padre Jorge Luis Rodríguez sigue luchando solo entre los escombros de lo que era su parroquia, derrumbada por un vendaval en septiembre de 2013. Su fuerza de voluntad ha ido llamando poco a poco la atención de manos solidarias.

Por Francisco Figueroa Turcios y Jorge Sarmiento Figueroa

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa Iglesia San Rafael Arcángel era una de las más sencillas pero hermosas, por su diseño e historia, entre todas las de Barranquilla. En septiembre de 2013 un vendaval la atacó, como un perro desencadenado, y la dejó maltrecha, malherida. Durante meses el párroco Jorge Luis Rodríguez clamó por ayuda, viendo las entrañas de cemento  de su templo esparcidas por la calle y sus feligreses yéndose indiferentes. OLYMPUS DIGITAL CAMERALachachara.co hizo públicas sus peticiones (Ver SOS se desploma la iglesia San Rafael arcángel), pero dichas súplicas solo le trajeron problemas con su autoridad eclesiástica y nada de apoyo.

Un hermano del gobernador José Antonio Segebre, condolido por la situación, le brindó ayuda a través de un arquitecto, quien le asesoró en la demolición y recolección de la mayoría de los escombros. «Ayuda», entre comillas, porque el arquitecto le cobró diez millones de pesos por un trabajo que vale más en el mercado de la construcción.

Iglesia San Rafael 5En el lugar donde antes estaba la edificación y que luego era solo el esqueleto con los destrozos en la vía pública, hoy se ve un encerramiento metálico. Adentro quedaron sobras de piedra.

El padre se levantó el miércoles de Semana Santa a las cinco de la mañana. Hizo fuerzas en solitario por el problema renal que lo aqueja y una diabetes que lo persigue. Luego salió al patio, se ayudó de los pocos feligreses fieles que le quedan para recoger las figuras y resguardarlas del sol en la casa cural. Un golpe de memoria le trajo a la mente los robos de sillas y piezas de las que fueron víctimas en los primeros días de la destrucción. El encerramiento de vallas metálicas los protege ahora.

Como el año pasado le cobraron 150 mil pesos por el arreglo y pintura del Santo Sepulcro, donde va Cristo crucificado en la procesión del Santo Viacrucis del Viernes Santo, esta vez decidió hacer el trabajo él mismo.

Un arcángel vestido de obrero

Iglesia San Rafael 3«Me toca hacer el papel de todero. 150 mil pesos parecería que no es plata, pero como carecemos de recursos para mí es mucho dinero. Aquí soy carpintero, pintor y ebanista para ahorrar cada peso que sirve para construir la iglesia», explica el sacerdote cubriéndose la cara con una mano mientras pinta con la otra.

Reconoce su soledad en esta lucha. Al no tener el templo físico, sus feligreses optaron por buscar otras iglesias o cambiaron de religión. Este año mucho menos de la mitad de las sillas se ha usado en los actos de la Semana Mayor, que han tenido que realizarse en plena calle, cuando antes era una de las más fervientes citas católicas de la ciudad. Mientras en las otras iglesias existen diferentes grupos de apoyo, aquí no hay. Esta mañana solo tres jóvenes, hijos de un fiel, lo acompañan en la faena de arreglar las cosas.

«El padre Jorge Luis Rodríguez es el arcángel San Rafael, sin él esto se vendría más abajo de lo que está», dice contundente la señora Carmen, compañera de batallas del sacerdote en la iglesia, ubicada estratégicamente entre los barrios Montes y Rebolo (calle 30 carrera 25 esquina).

Jorge Luis Rodríguez Osorio nacido en Sabanalarga y ordenado como sacerdote hace quince años, escribió en su perfil de Facebook: «Aunque no tengamos el templo físico, estamos seguros que con la ayuda de Dios pronto lo estaremos construyendo…. pero muy pronto». Su trabajo diario por recuperar la Iglesia refleja que es un hombre lleno de mucha Fe. En su historial tiene el plus de haber reconstruido la iglesia en Usiacurí, donde permaneció tres años; más tarde construyó la iglesia San pedro y San Pablo en el barrio Gálan en Barranquilla, a la que se le denomina «La Catedral del sur», por sus dimensiones.

Iglesia San Rafael1«Pero esta vez ha sido más duro, lo veo como un reto», dice. Primero se quedó esperando a que llegara  el personal de la Oficina de prevención y Desastres de la Alcaldía de Barranquilla, «para que me ayudaran a evacuar los escombros y derribar la parte del templo que quedó averiada y que en consecuencia ponía en peligro a los feligreses. Jamás llegaron». No le quedó otra alternativa que contratar a una empresa privada para realizar el trabajo, la que le cobró 10 millones de pesos.

Construcción de la iglesia

En estos momentos está al frente de dos eventos simultáneos: la ceremonia de la Semana Mayor y ultimando los detalles para la construcción que ya debe empezar en mayo, según sus cálculos.

Desde el mes de septiembre, el Arzobispo de Barranquilla Jairo Jaramillo había guardado silencio sobre el aporte que harían para la construcción de esta histórica iglesia. El sacerdote Jorge luis Rodríguez y los escasos feligreses que asistieron a la misa, hace 15 días, recibieron la buena noticia del Arzobispo en persona, que vino  a oficiar la eucaristía: la Arquidiócesis aportará 100 millones de pesos para el inicio de obras.

Las estatuas esperan guardadas en la casa cural.

Las estatuas esperan guardadas en la casa cural.

«El costo de la construcción de la iglesia es de 800 millones de pesos. La Arquidiócesis aportará  100 millones; en la templotón que hicimos en octubre logramos recolectar otra plata y desde ese tiempo hasta el día de hoy, con aportes de fieles contabilizamos entre dinero y materiales varios millones más. Todavía falta, el resto confió en Dios que lo obtendremos de otros eventos que haremos para culminar este hermoso sueño», señala a punto de culminar la primera mano del Santo Sepulcro.

Evangélicos comprometidos

La iglesia San Rafael Arcángel está rodeada de ocho templos evangélicos que han ido ganando adeptos, pero lo que más le preocupa al sacerdote Jorge Luis Rodríguez no es la «competencia», sino la falta de compromiso de los católicos. Con su mano derecha muestra el templo Betel, que está ubicado a una cuadra de su parroquia. «En un solo año lo construyeron. Y los felicito porque quedó  hermoso, producto del compromiso de su congregación. Los evangélicos dan el diezmo sagrada mente. Aquí a duras penas lo que aportan son don mil pesos cuando vienen y son escasos. Un católico se convierte en evangélico y da dinero, vende hasta la casa con tal de ofrendar. Tenemos que continuar la lucha para hacer reaccionar a nuestros feligreses. Para muchos la Semana Santa es significado de vacaciones y se van de paseo y luego sacan la excusa que no hay dinero, que la situación esta difícil. Así las iglesias se están quedando solas».

Iglesia San RafaelPara conmemorar esta Semana Santa, el padre solicitó a préstamos los arreglos florares y los juegos pirotécnicos, que alcanzan una suma cercana a los 10 millones de pesos. «Hasta hoy jueves solo hemos recogido 2 millones. No se cómo voy hacer para cancelar esa deuda», comenta preocupado el sacerdote Jorge luis Rodríguez, cuando aún le quedan pendiente muchas tareas para tener listo todo para el Viernes Santo.

La situación de la Iglesia San Rafael es un reflejo de lo que a nivel general está sucediendo con el catolicismo en el mundo, amenazado por nacientes religiones y sectas que aprovechan la estampida para cazar incautas ovejas y quitarles la lana. También es señal del creciente distanciamiento de una sociedad cada vez más laica.

Por otro lado, mucha gente se pregunta cómo las iglesias, de toda índole, se preocupan más por recoger dinero para edificios, flores y estatuas, que por sembrar la Fe, el autoestima que los seres humanos necesitan para sentir la luz espiritual dentro de sus carnes y conocer el poder que mueve montañas. Que siquiera protegieran y ayudaran a la gente que de verdad necesita ese dinero como cuestión de supervivencia, sería ya un gran ejemplo.

Aferrado a esa Fe, sin mejor sermón que su propio testimonio, el sacerdote Jorge Luis Rodríguez se quitó las alas y se puso la piel de carpintero. Cuando el gobierno, las empresas, su propia Iglesia y las mayoría de los feligreses lo dejaron solo, él se levantó y recogió el cuerpo moribundo de su parroquia arrasada por el vendaval. Prácticamente en solitario, siguiendo el ejemplo del arcángel sanador, ha protegido y está limpiando lo que quedó para empezar la resurrección del templo.

«Así sea solo, pero este año en la San Rafael también hay Semana Santa».

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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