El nuevo director técnico de la selección de fútbol Argentina jugó tres años en el Junior (1983-1985).
Por: Francisco Figueroa Turcios
Edgardo ‘El Patón’ Bauza está ligado a la historia del Junior porque dejó huellas imborrables en la afición ‘Tiburona’. El estadio ‘Romelio Martínez’ fue testigo mudo de sus goles, pese a que jugaba como defensor central: marcó 24 goles. Un récord difícil de superar en el historial del Junior.
El ‘Patón’ Bauza reconoce que los mejores momentos de su carrera futbolística los vivió en Colombia con el club Atlético Junior.»Mis mejores años de fútbol fueron en el Junior porque había un excelentes equipo y realizamos buenas campañas (Carlos Babington, Daniel Carnevalli, Omar Alfredo Galvan, Carlos Ischia, Roberto Gasparini, Dulio Miranda, Alexis Mendoza, Fernando Fiorillo, Didi Valderrama, Juan Carlos Abello y Javier Castell)», enfatiza El Patón.
«Jorge ‘El Indio’ Solari, técnico del Junior le recomendó a Fuad Char ir a observar el partido Rosario Central y Racing de Córdoba. En la agenda estaba contratar a un mediocampista, pero Solari en realidad quería tener mis servicios . Ese día anoté los dos goles de Central y fui la gran figura. Entonces El Indio le dijo a Fuad: ‘Me parece que nos tenemos que llevar a Bauza’. Fuad no lo dudó». Así recuerda Bauza de cómo Junior adquirió sus servicios.

Dulio Miranda,Edgardo Bauza,Pedro Blanco,Alexis Mendoza, Oscar Quiroga,Carlos Ischia, Mario Coll,William Rico,Jesus Barrios, Roberto Gasparini y Juan Carlos Abello.
Juan Carlos Abello y Javier Castell hablan sobre ‘El Patón’
Durante los tres años que estuvo ‘El Patón’ Bauza en Barranquilla, dos jóvenes despuntaban en el ámbito futbolero en el Junior: Juan Carlos Abello y Javier Castell. Estos dos futbolistas barranquilleros conservan intactos los recuerdos vividos al lado de Edgardo Bauza.
«Edgardo Bauza fue un gran defensa central con mucha presencia ofensiva por su estatura. No tan común en el fútbol (1.89 centímetros). Manejaba muy bien la zona defensiva con mucho criterio. Siempre supe que iba ser director técnico, por su pasión por las charlas técnicas y el orden táctico. Ha sido un director técnico exitoso, ahí están los resultados. Pero Bauza es mejor persona que todo esos atributos juntos. Buen ser humano, excelente compañero», destaca Juan Carlos Abello.
«En el hotel Royal, habitual sitio de concentración del Junior en aquellos años 80’s, Edgardo Bauza me transmitía su idea de organización de un equipo. Me decía que no entendía cómo con tantos buenos talentos que él veía en las categorías menores, se invertía altas sumas de dolares en jugadores como él mismo, cuando lo más inteligente y provechoso sería incluirlas en formación y consolidación de esas categorías.
Ese día, sin saberlo, estaba conociendo las inquietudes de alguien que ya pensaba en organización deportiva. Algún día en una sesión preparatoria de la táctica a emplear frente a Nacional, Roberto Saporiti, el técnico, quería acudir a una presión desde arriba, con nuestros delanteros ahogar a los defensas nacionalistas cuando estos intentaran salir jugando con el balón, lo cual hacían con frecuencia; entonces ‘El Patón’ pidió la palabra y propuso que no se hiciera porque él creía que las características de los delanteros no eran las ideales para desarrollar esa tarea y además él y Dulio Miranda no eran lo suficientemente rápidos para enfrentar muy adelantados a veloces delanteros como Zapuca, el potente delantero brasileño que hacía estragos por aquella época en Colombia. Ese día estaba presenciando la primera charla del técnico exitoso que ha sido con el paso de los años», recuerda Javier Castell.
Edgardo ‘El Patón’ inició su carrera como técnico en Rosario Central, club en el que debutó como futbolista y luego militó en el Junior .
Bauza como técnico consiguió el Torneo Clausura peruano con Sporting Cristal en 2004; campeón con Liga de Quito en 2007 y 2010. A nivel internacional logró la Copa Libertadores con Liga de Quito en 2008 y la Recopa Sudamericana, también con Liga de Quito en 2010. En 2014 se coronó campeón de la Libertadores con San Lorenzo.













