Celmira Figueroa Turcios
Especial para La Cháchara
Cúcuta, Norte de Santander.
No fue sorpresivo el cierre de los tres puntos vivos por donde se comunican Venezuela con Norte de Santander o viceversa. El candado lo pusieron el martes por la arteria
de San Antonio, Ureña y Puerto Santander. Se sabía. El candidato y presidente interino Nicolás Maduro hizo algo parecido en las pasadas elecciones para gobernaciones.
Y por eso se esperaba esta drástica medida.
Para quien no conozca la frontera por esta zona del oriente colombiano lo voy a ilustrar con palabras. Imagínense un puente recto de 315 metros de largo, y de 7 metros de ancho, doble carril. En la mitad, exactamente está la raya fronteriza, que en realidad es una placa y se alzan las banderas. Del otro lado queda San Antonio del Táchira, Venezuela y de este lado queda el municipio Villa del Rosario. Y exactamente en esa mitad se dispuso un cordón militar acompañado de tanquetas para que ningún colombiano pasara. Pero hecha la ley, lista la trampa. Muchos recurrieron a las trochas, lanzándose a los ríos por los tres sitios. E incluso, agentes de la Guardia Nacional ha respondido con tiros. En unas tres escasas ocasiones dieron paso a personas que requirieron el servicio de hospital. Cúcuta se ve literalmente sola. La autopista internacional carece de movimiento de carros y el centro tampoco vibra por falta de venezolanos. Y es que a pesar de la devaluación del bolívar la población flotante de turista no disminuye en ambos sentidos. Este cierre sirvió para que Cúcuta y Puerto Santander vivieran su propia realidad. Las estaciones de gasolina, que por lo general pasan cerradas, se avivaron y hubo que, literalmente, militarizarlas, para evitar el caos, ante el desabastecimiento de las «pimpinas» (envases plásticos que hacen 5 litros) y que pululan por las calles como una bomba de tiempo. San Anotnio y Ureña, Venezuela, tuvieron que cerrar el comercio, negocios y fábricas de ropa ante la falta de colombianos, porque según la Cámara de Comercio de esos municipios, 4 de cada 5 obreros son colombianos. La expectativa reina en esta franja fronteriza por la hora cero que se aproxima para escoger al sucesor de Hugo Chávez Frías. De boca, la mayoría desea que reine Henrique Capriles, pero en la práctica los votos se irán para Nicolás Maduro, quien seguirá la llamada revolución bolivariana de Chávez. Muchos nortesantandereanos que poseen la doble nacionalidad y otros colombianos que residen desde hace años en esta zona, gozan de los subsidios, pensiones, y los «auto-giros». Por eso no quieren que se acabe esa protección y miran a Maduro como el continuísmo de esa política que ha dejado a Venezuela en bancarrota. Pero amanecerá y veremos.]]>












Esperando resultados desde Venezuela.
Y la frontera sigue cerrada…