Por: Francisco Figueroa Turcios
Dios escuchó la petición de Adolfo Pacheco Anillo de morir en el mes de enero. Adolfo, murió el 28 de enero 2023, en la en la clínica General del Norte de Barranquilla, tras las complicaciones sufridas por un accidente de tránsito el pasado jueves 19 de enero en la vía San Juan Nepomuceno – Calamar (Bolívar) . Adolfo Pacheco al tiempo que daba a conocer la cultura sabanera a través sus canciones también dejó huellas en la arena política: fue concejal de San Jacinto (Bolívar), diputado de las asambleas de los departamentos del Bolívar y del Atlántico. Entre los años 1995 y 1998 tuve el privilegio de compartir espacio laboral con él. Adolfo laboraba en la Asamblea del Atlántico y yo director de comunicación de la Contraloría Departamental del Atlántico. Ricardo Varela, contralor me asignó la función de representarlo a él en las secciones de la Asamblea del Atlántico. Tanto la Asamblea como la Contraloría funcionan en el edificio de la gobernación del Atlántico, por lo que afianzamos nuestra amistad al compartir la hora de almorzar de lunes a viernes.
Nuestras charlas giraban al rededor del mundo musical para evitar conversar del diario ajetreo de sus función inicialmente de secretario de la Asamblea y más tarde como diputado y las mía de periodista. Luego que cumplimos nuestro ciclo en él en la Asamblea y yo en la Contraloría Departamental mantuvimos el contacto para continuar hablando del mundo musical… en sus relatos me narraba como nacieron sus canciones. El día en que Adolfo abordó la composición «El hombre del espejo¨ desnudó el temor que le tenía a la muerte.
¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? Con estos interrogantes Adolfo Pacheco, comienza el tema titulado ‘El hombre del espejo’.
¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? Se preguntan. Yo comento
La vida pa’l palenquero es un sufrimiento
La muerte lo pone alegre y toca el pechiche
Y yo como soy cristiano la muerte me pone triste
La vieja me trajo al mundo dicharachero y contento no quiero solemnidades tampoco me carguen luto, que suenen las acordeones y gaitas para el difunto…
En su afán por investigar lo desconocido, el hombre siempre está luchando con preguntas como las que Pacheco Anillo hace. Tratando de dar una explicación racional en ese deseo de descifrar enigmas que siempre lo han perturbado y que lo han obligado, muchas veces, a buscar las respuestas.
El tema de la muerte ponía triste a Adolfo Pacheco, pero no esquivaba hablar de ella. » Si Dios me lo permite a mi me gustaría morir en el mes de enero. Enero es el más tranquilo del año, luego del bullicio de diciembre. Y en enero compuse mis mejores éxitos musicales: La Hamaca Grande, El Mochuelo, El Cordobés, El Viejo Miguel y el Tropezón. Morir en diciembre debe ser terrible, porque sería opacar la alegría de la navidad a los familiares y amigos » confesaba Adolfo Pacheco las pocas veces que hablamos de la muerte. A su vez Adolfo me interrogó ¿ en que mes te gustaría morir?. Sin pensarlo dos veces le respondí: «En Junio, el mes de mi cumpleaños». Si bien, Adolfo nació en San Jacinto, su amor por Barranquilla, ciudad donde residía, nunca lo ocultó de allí que siempre le le manifestó a su familia el deseo que el día que falleciera su sepelio sería en la Capital del Atlántico.













