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Despertar de una noche

Un inquietante cuento, del género existencial que Franz Kafka nos legó, escrito por la periodista Mariandrea Maroso.

Mariandrea MarosoMe desperté con la sensación de haberlo, de haberlo visto. Quizá fue producto de mi subconsciente. Quizás no. Desearía no tener esta sensación. Este sentimiento inconforme de no tener una verdad. Una solución.
Sus partículas se comprimían en el breve espacio que logre vislumbrar, flotaba erguido en el aire. A simple vista parecía humano. Me miraba fijamente de manera desafiante con la convicción de que me rendiría a sus pies. Era hermoso.
Aparentemente tenia ojos negros y cejas pobladas, labios rojo carmesí que inspiraban deseo. Su pelo liso castaño llegaba a sus orejas denotando cierto ímpetu.
Curiosamente reflejaba un halo de divinidad, lo que precisamente lo hacía tan bello.
Me confundía su disfraz de humanidad. Su deseo por tenerme. A pesar de tener la leve instancia de no luchar, de entregarme, terminé convirtiéndome en su oponente (luego de ser su presa, su victima) pude, por un momento, ser su contrincante.
Mis pies comenzaban a flotar como si pudiera volar. Sin esperar su reacción me abalancé sobre él violentamente con la única intención de que acabara, de finiquitar su llama mortal, su espíritu animado.
Luche hasta que pude huir, logré dejarlo atrás conmocionado aún por mi reacción. Cuando reaccionó continuó con la persecución, herido e inconforme fue tras de mí.
Huía, no por temor, más sí por convicción, pues no estaba preparada para un verdadero enfrentamiento. No era mi tarea, no me tocaba a mí.
Mientras huía, desperté. Desperté con la sensación de haberlo hecho, de haberlo visto.
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