ActualidadCrónicasDeportes

Debut amargo de Sebastián Viera:la piel de zapa persiguiendo a Junior

Por: Francisco Figueroa Turcios

Sebastián Viera había esperado este momento durante mucho tiempo.

El sábado 5 de septiembre de 2026, los aficionados Junioristas que tantas veces lo vieron defender el arco de Junior lo recibieron convertido en el estadio Romelio Martínez de un nuevo capítulo de su historia: esta vez ya no con los guantes puestos, sino desde la zona técnica, estrenándose oficialmente como director técnico en el fútbol profesional colombiano.

Pero el debut de Sebastiàn Viera que ilusionaban a los aficionados y directivos de Junior terminó siendo una noche amarga, de esas que parecen escritas para poner a prueba el carácter de un entrenador.

Junior salió a la cancha pisando fuerte. Apenas habían transcurrido seis minutos cuando Jeison Suárez apareció para marcar el 1-0 y encender una ilusión que parecía anunciar una noche diferente. El equipo rojiblanco había encontrado rápidamente el camino del gol y la tribuna comenzaba a creer que, por fin, podía llegar esa victoria que tanto se ha hecho esperar.

Pero la ilusión duró poco. Jaguares reaccionó y Cristian Álvarez apareció para establecer el 1-1. Entonces comenzó a aparecer nuevamente esa sensación que se ha convertido en una sombra para Junior: cuando parece tener el partido en sus manos, algo termina escapándose.

Y el destino volvió a ponerle una prueba. A los 17 minutos, Luis Fernando Muriel tuvo en sus pies la oportunidad de devolverle la ventaja al equipo barranquillero desde el punto penal. Era la ocasión perfecta para cambiar la historia de la noche, pero el remate terminó desperdiciado. Junior dejó pasar una oportunidad de oro y la frase volvió a cobrar vigencia: el Cristo parecía estar de espaldas.

Como si la mala suerte no fuera suficiente, Muriel tuvo que abandonar el terreno de juego apenas comenzaba el segundo tiempo, a los 46 minutos, afectado por una lesión muscular. El goleador que debía ser una de las cartas ofensivas de Viera quedaba fuera de combate.

Entonces apareció la experiencia. Teófilo Gutiérrez, quien había ingresado por Muriel, asumió el protagonismo y a los 78 minutos marcó el 2-1. Junior volvía a respirar. Viera acariciaba la posibilidad de comenzar su aventura como técnico con una victoria y, por unos instantes, parecía que la historia podía terminar bien.

Pero Jaguares tenía otros planes. En apenas dos minutos, la noche se transformó en pesadilla. A los 78 minutos, Rafael Bustamante sacó de su repertorio un golazo para establecer el 2-2. Y cuando Junior todavía intentaba asimilar el golpe, Darwin López apareció a los 80 minutos con un soberbio cabezazo que dejó sin posibilidades al portero Silveira. Jaguares pasaba a ganar 3-2.

Otra vez el mismo fantasma. Otra vez el bajón futbolístico. Otra vez Junior perdiendo el control de un partido que parecía tener encaminado. El reloj comenzó a convertirse en enemigo y la derrota empezó a caminar peligrosamente hacia el banco donde Viera vivía sus primeros minutos oficiales como entrenador del cuadro tiburón.

Perder aquella noche habría sido mucho más que una derrota. Habría significado comenzar con el pie izquierdo una misión que ya venía marcada por la urgencia: Junior necesitaba ganar, pero el triunfo seguía sin aparecer en este segundo semestre.

Y cuando todo parecía perdido, cuando el reloj ya había entrado en el tiempo añadido y la derrota se asomaba con toda su crudeza, apareció el bendito 90+1.

Jesús Rivas capturó un rebote dentro del área y mandó la pelota al fondo de la red para establecer el 3-3. Un gol que no significó una victoria, pero que sí evitó una tragedia. Rivas rescató a Junior de otra derrota y, de paso, salvó a Viera de comenzar su carrera como técnico rojiblanco con una caída.

El empate, sin embargo, dejó un sabor amargo. Junior apenas suma tres puntos y permanece en el puesto 18 de la tabla. La victoria sigue siendo una asignatura pendiente y los partidos comienzan a agotarse mientras la distancia entre el equipo y la tranquilidad se hace cada vez más peligrosa.

La piel de zapa vuelve a cobrar vigencia: esa vieja metáfora de algo que se encoge cada vez que se utiliza parece retratar perfectamente la realidad de Junior. Cada jornada que pasa sin sumar de a tres reduce el margen de error y aumenta la angustia. Viera no perdió en su estreno, pero tampoco pudo encontrar la victoria que necesitaba. El 3-3 ante Jaguares fue apenas un salvavidas en medio del naufragio.

Porque Junior ya no necesita buenas intenciones ni empates heroicos. Necesita ganar. Y necesita hacerlo pronto, porque el campeonato se está quedando sin tiempo y la piel de zapa, partido tras partido, se hace cada vez más pequeña.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
Noticias relacionadas
ActualidadAgendaCiencia y TecnologíaEntrevistasEstilo de VidaLocalesNacionalesTecnología

Juan Carlos Piñeros, el Tucán del marketing digital en el Caribe colombiano

ActualidadCrónicasDeportes

Debut y gol: Juan David García escribió su primera página en el fútbol profesional

ActualidadCrónicasDeportes

Junior, contra el reloj: la piel de zapa se sigue encogiendo

ActualidadArte y CulturaCrónicas

Ricardo “El Pisinga” Pérez : de los aplausos de los escenarios a cantar en las calles de Sincelejo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *