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Chile-Alemania: finalistas con estilo

Otra final para la Selección de Chile.

Por: Javier Castell

Javier Castell López

Javier Castell López

La tercera de forma consecutiva. En las dos anteriores venció a Argentina. Y lo ha conseguido jugando con un estilo muy atractivo, audaz, intenso y ofensivo. Bielsa puso las bases, Sampaoli continuó la tarea con algún matiz en la verticalidad de la progresión ofensiva y el cálculo defensivo frente algunos delanteros especiales, y ahora Pizzi, con pequeños titubeos al inicio, pero solucionados tras la abultada goleada ante México en la Copa centenario.

Chile, hoy, se ha transformado en uno de los equipos más competitivos del mundo, con un patrón de juego que prioriza el protagonismo ofensivo y la intensidad física. La admiración y reconocimiento que le hacen los hinchas, propios y neutrales, a su espíritu de lucha, a su tesón e irrenunciable búsqueda, tienen origen en los postulados tácticos inoculados por estos entrenadores.

Un formato que involucra a todos en las dos fases (ataque y defensa), donde cada jugada tiene la certeza de que será cuidada y mejorada por la intervención de varios. Que prefiere, y busca a todo ritmo, tener mucho más tiempo la pelota que el rival. Una táctica que se enriquece por la tenaz participación de sus laterales y la polivalencia de sus volantes.

Bravo

Claudio Bravo, pieza clave para Chile

Ha logrado jugar para ganar y alcanzar finales, sí, como todos los equipos de élite, pero también juega con la convicción de que su estilo es el camino. No negocia ese modelo, se apega a él independientemente de la categoría y trayectoria del rival, de la condición de local o visitante, de la importancia de la instancia que se juegue. No es casualidad que, desde su espíritu colectivo y el convencimiento de su plan, haya reducido a Messi en las dos finales contra argentina y a Cristiano ante Portugal en la semifinal del pasado miércoles.

Al frente tendrá a Alemania. A la Selección B de Alemania, para ser rigurosos y llamar las cosas por su nombre. Para Low, su entrenador, este evento era ideal para darle oportunidad a nuevos valores del fútbol alemán y permitirle a los consagrados, a los campeones mundiales, que disfrutaran de sus vacaciones. Sin embargo, este nuevo grupo también conoce la partitura del toque que Alemania acogió desde el 2006 bajo la égida de Klinsmann, y que tuvo su más exquisita interpretación en Brasil.

Ya lo consigné en anteriores escritos, Alemania cambió de estilo siendo ganadora. Viró, siempre con muy buenos jugadores, de una propuesta colectiva más potente, a esta de más pases, con mucho más control del trámite desde la posesión. Una idea futbolística que fue respaldada, como la de Chile, cuando en sus primeras competencias no logró títulos. Credibilidad y continuidad que los tiene finalistas en la Confederaciones

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