El tema es la nueva meta del Club Bilderberg, tras reunión de mayo en Copenhague. Esta semana inició la «socialización» en Latinoamérica.
Por Chachareros y resumen de agencias
La propuesta de Carlos Slim es buena para él y para los demás miembros del exclusivo Club Bilderberg, que controla el movimiento universal de la economía (y a través de la economía dominan la política en el mundo), consistente en reducir los días y horas de trabajo a la clase laborar, para que así el presupuesto de las empresas facilite el enganche de más desempleados, pero sin que mejoren los niveles de vida de las clases populares, ni se reduzca la pobreza y la miseria en países como los latinaoermericanos.
De esa manera se demuestra que la visión que tienen los pocos grandes ricos para solucionar la grave crisis de las clases bajas y media sigue siendo miope y mezquina. Mientras que en las grandes naciones del primer mundo los gobiernos, en acuerdo con el sector privado, defienden el nivel de ingresos de sus asalariados, atendiendo los reclamos sociales, brindan seguridad social y respetan la edad de retiro laboral para que la clase trabajadora disfrute a tiempo de una merecida jubilación, fuera de las fronteras de esos poderosos países los líderes proponen, a través de sus amigos y colegas como Slim, todo lo contrario. Que la clase trabajadora se vea cada día más envilecida y llegue a la jubilación a muy poco tiempo de finalizar su triste periplo vital.
No era para menos que las reacciones del mejicano, el segundo hombre más rico del universo, despertaran el rechazo casi unánime, con excepción de algunos cuantos economistas retrógrados, que tienen un concepto economicista de la sociedad de hoy. Y piensan que todavía están en el mundo de la economía mezquina y rastreras de épocas pasadas.
La insólita propuesta del mexicano Carlos Slim consiste en una jornada de solo tres días de trabajo por semana, pero de once horas, y retrasar la jubilación a entre los 70 y los 75 años. Ya los trabajadores no trabajarían 48 horas semanales, sino 33. Pero alcanzarían a pensionarse cuando ya les quede muy poco tiempo de vida, porque la clase trabajadora no tiene los servicios médicos de última generación que tienen Slim y sus colegas para que sus expectativas de vida superen el siglo.
Slim ya había planteado estas ideas que se enmarcan en lo que considera un “cambio radical” en la concepción del trabajo, pero la semana pasada insistió en esta iniciativa en su calidad de presidente empresarial de la Fundación Círculo de Montevideo, cuyo encuentro anual se realizó en Asunción, Paraguay, con la participación de políticos, empresarios e intelectuales de Iberoamérica, y que tuvo el trabajo como tema central.
Slim aconsejó a los gobiernos dirigir la inversión a sectores estratégicos o generadores de empleo como la salud, la educación, el entretenimiento, el turismo, la tecnología de la información y el sector agropecuario.
Según analistas, el tema, al parecer, fue uno de los abordados con mayor amplitud en la reunión anual del Club Bilderberg, en mayo en Copenhague, con la asistencia de los 30 ó 40 personajes más ricos del mundo (banqueros, dueños de medios de comunicación poderosos, los dueños de la industria del entretenimiento, los dueños de las multinacionales de última generación como Microsoft, Google, Amazon.com, Facebook, la presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde, e invitados especiales como las monarquías europeas y mandatarios de algunos países.
Precisamente en Bogotá, el domingo, el Polo Democrático se reunió con 14 jóvenes de la Costa Caribe colombiana, encabezados por el estudiante de economía de la Universidad del Atlántico Rey David Siado, Cristóbal Padilla, para entregar un documento al senador Antonio Navarro Wolf, jefe de la bancada polista en el actual Congreso de la República.
En este documento, en uno de los aportes de Siado señala que “para los trabajadores de este país el sol se oculta a las diez de la noche”, por lo que no es posible que ahora los que manejan el Nuevo Orden Mundial quieran exprimir en extremo la fuerza la clase obrera pagándole salarios más mezquinos.
El documento plantea la necesidad de que las bancadas progresistas del actual Congreso de la República retomen las banderas de los reclamos justos de las clases trabajadoras, y que se hagan los reajustes sociales para que se reduzca la brecha entre ricos y pobres.
Para uno de los miembros de la Unión Sindical del Atlántico “la propuesta de Slim es demasiado avara, descarada y rastrera, porque conduce a que cada día haya más miseria en América Latina, y mejores niveles de vida y comodidades en las sociedades del primer mundo tanto en Europa como en Norteamérica”.
El economista y analista barranquillero Jairo Parada afirmó que la propuesta del magnate Carlos Slim de reducir la jornada laboral, no es viable política ni socialmente.
Indicó que ese planteamiento de reducir a tres días la jornada laboral, solo afectaría los salarios de los trabajadores.
“La tendencia histórica en el mundo es bajar la jornada laboral como lo hizo Francia, pero la propuesta de Slim no es clara», advirtió parada. Y no solo los franceses se han preocupado por su clase trabajadora. También Dinamarca, Suiza, Suecia y Bélgica han promulgado normas mucho más humanitarias para la clase laboral. En cambio los Slim del mundo subdesarrollado de Suramérica proponen empobrecer aún más a la clase trabajadora, reduciendo, sin misericordia alguna, el poder adquisitivo de su salario.














