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Ante todo debemos definir qué deseamos hacer de este país: Duque

«No es cierto que este Gobierno este en contra de las clases populares, y mucho menos que pretenda acabar con la educación pública. Todo lo contrario, queremos lograr equidad», afirmó. 

Por Rafael Sarmiento Coley

 

 

 Algún misterio debe esconderse en el aire macondiano de Barranquilla, porque en las dos más recientes visitas del presidente Iván Duque a este distrito ha mencionado a un mandatario de calendas pasadas con un episodio histórico que lo amarra para siempre a esta urbe.

En esta ocasión fue en su discurso de clausura del foro Pacto Caribe que se realizó este viernes en el hotel El Prado para conmemorar los 85 años del diario El Heraldo.

Rodolfo Molina Araujo, presidente de la Fundación del Festival Vallenato y el director de El Heraldo Marco Schwartz Rodaki, preparando la próxima tertulia sobre la cita en Valledupar en abril próximo.

Estábamos sentados al lado del escritor, columnista, economista e historiador Rodolfo Zambrano Moreno, cuando, de repente, ¡Eeepa! Duque menciona el nombre de Rafael Reyes para recordar que, en una ocasión, de visita por la capital atlanticense, remató su discurso con la frase: “trabajemos todos por el bien de la patria…menos politiquería y más administración”.

La cita de Iván Duque prendió el chip histórico y bancario que Rodolfo Zambrano mantiene en estado de alerta en la cabeza. Según él, Rafael Reyes durante su gestión en los albores del siglo pasado hizo muchas “cosas buenas para impulsar el desarrollo de Barranquilla, la Provincia de Padilla (hoy departamento de La Guajira, en aquellas épocas provincia del Magdalena).

«¡Pero deja la muleta y el bastón! y podrás bailar al son de Duque», le decían con ese humor caribeño los colegas al senador barranquillero, quien rengueando y un andar cancino, llegó, aunque tarde, a la cita con Duque.

La bancada costeña no le perdió ni pies ni pisada al discurso del presidente Duque. Efraín Cepeda es el más optimista: «hay que aprovechar que el Presidente se la quiere jugar con la Costa».

Laura Forero, con esa pinta de estudiante de bachillerato, pasa casi desapercibida. Pero tiene un temple de periodista de esos que vienen y van. Eso sí, desconfiada como esas casaderas de pueblo. No suelta prenda de buenas a primera. Vino como encargada de prensa del presidente Duque. Cuando ya entró en confianza, nos facilitó el trabajo. Como Dios manda.

Lo que no se dijo en el gran salón del Hotel El Prado es que, gracias a un episodio sucedido en Barranquilla, Rafael Reyes ganó la presidencia para el período 1904—1908. En aquellos tiempos lejanos, según otro insigne periodista e historiador caribeño, Óscar Alarcón Núñez, (samario, para más señas), la elección del presidente y del vicepresidente de la República era de segundo grado. Es decir, el pueblo no los elegía en forma directa, sino que votaba para integrar un organismo encargado de escoger a los dos altos dignatarios. Con ese propósito, el 7 de diciembre de 1903, en todo el país se eligieron a esos compromisarios para que el 2 de febrero se reunieran en las capitales y escogieran al presidente y al vicepresidente para el período 1904-1908.

Nos relata Alarcón Núñez que “el ‘cacique’ electoral de la Guajira era Juanito Iguarán, quien desde su casona en la plaza de Riohacha daba el visto bueno a la más mínima decisión política de la región. El 2 de febrero, Iguarán invitó a los elegidos a su residencia para departir por varias horas, sin que faltara tortuga y whisky de contrabando. Todos estaban vestidos elegantemente, oliendo a agua de colonia Jean-Marie Farina. Después de algunas horas decidieron firmar en blanco el acta de elección de la provincia de Padilla, y darle a él, a Juanito, plenas facultades para llenarlo de acuerdo con lo que más conviniera a los intereses de la región”.

Hasta ahí todo trascurre en Riohacha. Hasta cuando en la película pocos días después, el ‘cacique’ viajó a Barranquilla y en el entierro de un comerciante se le acercó el marqués de Mier, y le preguntó sobre las elecciones en Padilla. «Traigo aquí -le dijo tocándose su saco de lino y con ese orgullo de ‘cacique’-, el registro de mi circunscripción, firmando en blanco. Soy dueño de llenarlo como me convenga».

¡Qué tal esa fortuna en el bolsillo de un saco oloroso a naftalina a pesar del medio frasco de Jean Marie Farina que Juanchito se había echado encima antes de salir de su natal Riohacha!

De Mier no tardó en darle la noticia a Diego de Castro, quien también iba en el entierro. Y los dos, con el gobernador José Francisco Insignares, todos amigos de la candidatura del general Reyes, no se le desprendieron a Iguarán, y al día siguiente el registro estaba lleno en favor del aspirante de Boyacá. Gracias a eso, el resultado de la votación fue el siguiente: 994 votos por el general Reyes; 982 por Joaquín F. Vélez y 1.709 por el general Ramón González Valencia, como vicepresidente.

Ironías de la vida, en ese entierro no hubo sufragios para el fallecido sino votos para el general Reyes.

Recuerda el colega Alarcón que “el fraude no sólo consistió en que Juanito lo llenó a su gusto y a favor de Reyes, como se lo pidieron los compañeros del entierro, sino que puso muchos votos más de los que podía emitir la provincia de Padilla. Esta la integraban los municipios de Padilla, Riohacha, Barrancas, Fonseca, San Juan del Cesar y Villanueva, y dos municipios de la provincia de Valledupar, y Espíritu Santo, para un total de 8. Según la ley tenía derecho a 22 electores y el coronel Iguarán -después llegaría a general- le puso 45 electores”.

Duque y su memoria de elefante

Rosario Borrero, jefe de redacción y Leonor De la Cruz, editora general de publicaciones especiales de El Heraldo, no tuvieron tiempo ni para disfrutar del refrigerio. Así son las cosas cuando se es anfitrión de un evento de tanta importancia.

No sobra decir que varios de los más veteranos asistentes al encuentro de este viernes en Barranquilla no ahorraron elogios para la capacidad de “memoria de elefante” del actual mandatario de los colombianos.

Incluso, para ir mencionando por su nombre y apellido a cada gobernador presente, a los miembros de su gabinete en representación del Caribe colombiano y de los Congresistas presentes desde un comienzo. Y hasta del último que llegó, cuando ya el presidente iba por la mitad de su discurso- “saludo para el senador Pulgar Daza, bienvenido”.

Lo hizo con especial afecto, dadas las condiciones en que llegó Eduardo Pulgar: con bastón y muleta, y un caminar lento, como caballo viejo. Todo debido a que se le fue el pie en un hueco y su fracturó el peroné. Mejor dicho, metió la pata, pero aún así, rengueando, fue a hacer acto de presencia al lado de la bancada parlamentaria costeña que estaba en primera fila encabezada por Efraín Cepeda, Cesar Lorduy, Modesto Aguilera, y sempiternos asistentes a estos foros ya históricos como Elvia Mejía, Ricardo Plata.

Ramón Dávila, el hombre que ‘brilla’ como gerente de Gases del Caribe, acompañado de su preciosa hija.

El evento fue instalado por el director de El Heraldo, Marco Schwartz. Luego en el primer conversatorio estuvieron: el ministro de Vivienda el guajiro Jonathan Malagón; el viceministro técnico de Hacienda Luis Alberto Rodríguez (¿por qué será que al titular, Alberto Carrasquila no lo traen a estas vainas’ Lo tienen como en el cuarto de San Alejo, como si apestara). También participaron Juan Miguel Villa (presidente de Colpensiones (quien aseguró que “ni de vainas” permitirá que le afecten las pensiones a sus afiliados); Adolfo Meisel (Rector de la Universidad del Norte) y la talentosa y bella cantante cordobesa Adriana Lucía. El moderador fue Marco Schwartz.

Alfredo Méndez Alzamora, Rector de la Universidad Sergio Arboleda, así como los gobernadores costeños Eduardo Verano De la Rosa (Atlántico); Rosa Cotes de Zúñiga (Magdalena); Dumek Turbay (Bolívar); Edgar Martínez Romero (Sucre), y Wilson Rojas Vanegas (La Guajira.

El homenaje musical al Caribe estuvo a cargo del tenor Eduardo Escolar.

Duque se compromete

El presidente se metió aquí este viernes en un grave problema: juró a pie juntillas que no es enemigo de la universidad pública. Todo lo contrario. Anuncia el más abultado presupuesto para que el pueblo se capacite.

Y tiene que ser así. Porque Duque es economista. Anda con el cuento de l a Economía Naranja. Sabe más que nadie que los países más arruinados que han logrado pasar a naciones del primer vagón es porque han dedicado todo su esfuerzo a la educación y lucha frontal contra la corrupción.

“Nuestra meta para construir la equidad tiene que ser la derrota de la informalidad, y la informalidad solamente puede ser derrotada en un país donde tengamos más micro, pequeñas, medianas y grandes empresas generando empleo de calidad y de manera permanente”.

Así lo recalcó el presidente Iván Duque durante la celebración de los 85 años de años de fundación del periódico El Heraldo, en el hotel El Prado de Barranquilla.

El Mandatario dijo que “lo que el Gobierno busca, en estos cuatro años, es darles oportunidad a los colombianos de reducir brechas para lograr la equidad”, pero recalcó que para lograrlo es necesario la legalidad y el emprendimiento.

Recordó, así mismo, que su intención es poner la equidad en el centro del gran debate nacional.

“Por eso, hemos planteado las bases de un Plan de Desarrollo que se llama ‘Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad’, para que seamos capaces todos de articular una visión donde no nos quedemos en buscar incendiar a la sociedad, sino buscar, entre todos, contribuir hacia el norte de tener un país con menores brechas sociales”, aseveró.

“Algunos me preguntan con más precisión: ¿Qué quiere decir equidad?, y es aquí donde quiero plantearles a ustedes cuáles son las metas de equidad que Colombia debe tener en los próximos cuatro años”, destacó.

El camino de la equidad

El Mandatario dijo que equidad es ser capaz de sacar adelante a más de tres millones de personas de la pobreza hacia una clase media emergente.

Sostuvo que equidad significa ser capaces de brindar luz eléctrica a más de 500 mil ciudadanos que hoy no la tienen; resolver el problema de la mala calidad de agua potable en 431 municipios del país y así eliminar los vectores que terminan en enfermedades transmisibles.

“Equidad significa que podamos multiplicar la jornada única y que podamos abrir más acceso gratuito a la universidad pública para los más vulnerables”, indicó.

Subrayó que equidad es que podamos liberar a muchas regiones de la inclemencia de la violencia que arrebata su libertad.

“Así podría seguir enumerando pequeñas definiciones, pero -sostuvo- la equidad solamente se construye si va de la mano de la legalidad y del emprendimiento”.

Recordó que el país tiene que incrementar el ingreso per cápita de sus ciudadanos, que hoy está en 7.000 dólares, e insistió en su pregunta: ¿cuánto nos costará a nosotros llegar a ser un país de más de 20 mil dólares de ingreso per cápita?

“Si seguimos creciendo al 2,7 por ciento, nos vamos a demorar 50 años. Si crecemos a más del 4 por ciento, quizás nos demoraremos 30 años, pero si crecemos al 7 % nos podemos demorar tan solo dos décadas”, enfatizó.

Aseguró que si empezamos a recorrer ese camino, vamos a reducir las grandes brechas de Colombia. Por eso, la meta es poner a este país a crecer, a multiplicar su capacidad productiva.

Finalizó su intervención señalando que “mientras que sigamos teniendo más del 50 por ciento de la fuerza laboral en la informalidad, lo que tenemos son personas que transitan a la incertidumbre en ingreso y en cualquier momento pueden caer en la pobreza, porque no han ahorrado ni siquiera para su vejez”.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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