Casa de Nariño contrató a Juan Pablo Bieri por más de $468 millones para asesorías. Si a usted no le interesan los derechos, no marche.
Por Rafael Sarmiento Coley

El Presidente Iván Duque da la bienvenida a su nuevo asesor de comunicaciones en la Casa de Nariño, porque, en verdad, la oficina de prensa deja mucho que desear.
Desde los primeros días de gestión del presidente de la República Iván Duque Márquez, quien en realidad no ha disfrutado de una luna de miel de todo gobierno en su primer año, advertimos el divorcio entre el sanedrín de la Casa de Nariño y el numeroso y poco eficiente ejército de la oficina de prensa presidencial.
No tanto fue un divorcio, fue una absurda actitud retardaría de unos periodistas que se creían haber tocado el cielo con las manos. Crearon un chat para tener contacto “con prensa regional” y, en tono despectivo y despreciable, lo primero que advirtieron, de manera amenazante, es que el miembro del chat que se saliera “de nuestros protocolos, será automáticamente eliminado”, como en efecto sucedió con el 90% de los chateadores.

Esa es la pura verdad. Eso no es ningún embuste ni invento de los ‘petristas’. Ya está bueno de cacerías de brujas y que el Estado asuma sus responsabilidades y trate de quitarles a los malandrines la plata de las entidades del Estado que se robaron.
Nunca atendían de buena gana al periodista de provincia. Suspendieron todo contacto con la prensa de fuera de Bogotá. Y cuando el presidente Duque iba a sus talleres a la periferia de la Nación, los periodistas de la Casa de Nariño asumían el odioso papel de guardaespaldas del mandatario, no de intermediarios entre él y la prensa local. Realmente daba la impresión de que esa cuadrillera de prensa de la Casa de Nariño había salido de las cavernas.
Y, claro, quien pagó las consecuencias de esa ridícula y negativa posición de sus periodistas, fue el presidente Duque. Eso explica, en buena medida, su bajón en los niveles de aceptación.No busquen el ahogado río arriba.
Pruebas al canto
Para reafirmar estos señalamientos, este lunes se conoció la noticia sobre el contrato firmado con Juan Pablo Bieri, el cual será ejecutado por 25 meses, hasta el 30 de noviembre de 2021, y el pago mensual será superior a los $18.000.000.
Juan Pablo Bieri fue director de Comunicaciones de la campaña Iván Duque Presidente y gerente de RTVC por cinco meses.
La Presidencia de la República contrató por $468.538.200 al exgerente de Radio Televisión Nacional de Colombia (RTVC), Juan Pablo Bieri, quien renunció a ese cargo en medio del escándalo por una posible censura al programa «Los puros criollos».
El objetivo del contrato “es prestar los servicios profesionales de asesoría al Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, en relación con la formulación de lineamientos y compilación de información necesaria para la elaboración y revisión de documentos, discursos, insumos y otros que se requieran en el Despacho de la Jefe de Gabinete, María Paula Correa, con el fin de mantener una visión estratégica en las comunicaciones oficiales de la Casa de Nariño”.
Otra de las funciones es asesorar, cuando se requiera, en el relacionamiento con los diferentes medios de comunicación para el debido ejercicio de las funciones asignadas al despacho de la jefe de Gabinete.
El contrato firmado será ejecutado por 25 meses, hasta el 30 de noviembre de 2021, y el pago mensual será superior a los $18’000.000.
Juan Pablo Bieri es comunicador social y periodista. Fue director de Comunicaciones de la campaña Iván Duque Presidente y gerente de RTVC por cinco meses.
«Serenidad y paciencia»

‘Matador’ no desaprovecha ocasión para sacarle punta a su lápiz con ese humor pringamosero que lo caracteriza.
Antes del auge de las telenovelas del narcotráfico y violencia sin fin, las familias se deleitaban con series radiales como las de ‘Kalimán, el hombre invencible’. Y con él siempre andaba un niño, ‘el pequeño Solín’, quien cada vez que estaban ante un grave peligro –en medio de un nido de serpientes, por ejemplo- empezaba a llorar y a pedirle a Kalimán que inventara la forma de salir del hueco. Entonces ´Kalimán’, con voz varonil y fuerte, le decía: «Serenidad y paciencia, mi pequeño amigo». Hasta cuando una vez, en una situación de mayor riesgo, Solín no se aguantó y le ripostó: «pero Kalimán, yo te veo una agua amarilla el fondillo de su pantalón de sede».
Claro, eso era parte del ingenio de los libretistas mexicanos y, en muchas veces, del escritor y locutor barranquillero, Álvaro Ruíz Hernández, brillante libretista, que sacaba de apuros a la cadena Todelar cuando no llegaba de México el correo con el paquete de libretos.
La célebre frase de Kalimán hay que repetírsela en estas horas de tensión nacional al presidente Iván Duque. Porque, en verdad, por todo lo que se ve por las redes sociales, la sociedad civil colombiana ha madurado mucho. Defiende lo que ha ganado en derechos civiles y en democracia. Lo deseable es que los malandrines que juegan a la guerra no se metan a la marcha a llevar a cabo el vandalismo para achacárselo a los marchistas. Lo cual, más que una infamia, es un crimen cobarde.
Venezuela está que arde
Mensaje oportuno
Desde Brasilla la Jueza Federal Raquel Domingues do Amaral envía el siguiente mensaje ejemplar :
Esto va dirigido exclusivamente a quienes no apoyan los paros y las marchas, pero insultan a quienes luchan y solapadamente disfrutan de lo conseguido.
«¿Saben de qué se hacen los derechos, mis jóvenes?
¿Sienten su olor? ¡Los derechos son hechos de sudor, de sangre, de carne humana podrida en los campos de batalla, quemada en hogueras! ¡Cuando abro la Constitución, además de los signos, de los enunciados vertidos en lenguaje jurídico, siento olor a sangre vieja!
¡Veo cabezas rodando de guillotinas, jóvenes mutilados, mujeres ardiendo en las llamas de las hogueras! ¡Oigo el grito enloquecido de los empalados! ¡Me encontré con niños hambrientos, enriquecidos por inviernos rigurosos, fallecidos a las puertas de las fábricas con los estómagos vacíos! ¡Sofoco en las chimeneas de los Campos de concentración, expulsando cenizas humanas!
Veo africanos convulsionando en las bodegas de los barcos negreros. Oigo el gemido de las mujeres indígenas violadas. ¡Los derechos están hechos de fluido vital! Para hacer el derecho más elemental, la libertad, pasaron siglos y miles de vidas fueron tragadas, fueron molidas en la máquina de hacerse derechos, ¡la revolución!
¿Tú creías que los derechos fueron hechos por los funcionarios que tienen asiento en los parlamentos y tribunales? ¡Que engaño! ¡El derecho se hace con la carne de la gente!
Cuando se deroga un derecho, se pierden miles de vidas …¡Los gobernantes que usurpan derechos, como buitres, se alimentan de los restos mortales de todos aquellos que murieron para convertirse en derechos! Cuando se concreta un derecho, mis jóvenes, se eterniza esos miles de vidas.
Y la salud por las nubes
Cuando concretamos derechos, damos un sentido a la tragedia humana y a nuestra propia existencia. ¡El derecho y el arte son las únicas evidencias de que la odisea terrenal ha tenido algún significado!»
Si después de leer esto, aún no se comprende que otras personas sacrificaron su propia vida para que usted tenga una mejor vida a través de mejores derechos «CONQUISTADOS»; entonces sería bueno y muy ético de su parte que no use ni uno de esos derechos para su propia vida y la de su familia, y por supuesto, poder seguir quejándose tranquilo (devolver derecho al voto, a la libertad, a la salud, a la educación, a la estabilidad en el empleo, a un salario digno, a las vacaciones, prestaciones, a las vacunas, a la libre expresión, entre muchísimos otros sin dejar de mencionar las primas y las bonificaciones ).
Se debería ser verdaderamente coherente con su discurso y trabajar unas 16 horas al día, sin salario, sin prestaciones, sin vacaciones; es decir, si los paros no te gustan, renuncia a tus derechos y conviértete en un esclavo. Los derechos no son fruto de la generosidad de los patrones-verdugos-opresores; los derechos son el resultado de la lucha popular.
Se agradecería que se apoye y colabore por el bien del pueblo o se deje de poner palos en la rueda a quienes luchan por el bien común y equitativo.











