El hecho de que sea un economista costeño el que llegue a la presidencia de la Andi “no es tan importante como abrirle los ojos al país para que no se siga mirando el ombligo”.
Bruce Mac Master, un economista (de la U de los Andes), cartagenero, de familia de origen escoces-holandés, exviceministro de Hacienda y hasta hace poco Alto consejero presidencial para la prosperidad, asumirá desde el primero de diciembre la presidencia ejecutiva de la Asociación Nacional de Industriales de Colombia (Andi), el gremio al que más le pesa la cola en el país.
Los pocos industriales de peso que hay en Barranquilla y la región, por inexplicables actitudes cautelosas no se arriesgan a dar un concepto claro sobre lo que significa este suceso para la región. Pero, con el compromiso de mantener su nombre en reserva, sí aflojan la lengua. “El hecho de que sea un economista costeño el que llegue a la presidencia de la Andi no es tan importante como abrirle los ojos al país para que no siga mirándose el ombligo”.
No sobra recordar que otro industrial costeño de quilates estuvo en el sonajero para presidir el gremio: Antonio Celia Martínez-Aparicio, presidente de Promigás. Desistió amablemente de la posibilidad. Y por el lado bogotano declinó el abogado Alfonso Gómez Palacio, presidente ejecutivo de Telefónica Movistar.
Otro industrial, en la misma tónica costeña, señaló que “al fin y al cabo se trata de un gremio privado, en cuya junta los que mandan son los industriales de Bogotá, Cali, Medellín y el Eje Cafetero, que desde hace una centuria manejan el gremio porque este es un país que durante años ha vivido del sector cafetero. Pero los tiempos han cambiado. Y mucho. Hoy la industria en el mundo es dispersa y diversa. Se rompen todos los esquemas. Hay industrias tan poderosas como la del turismo, la del entretenimiento, las telecomunicaciones, la industria de los servicios y la de la transformación de las materias primas baratas de países como Colombia para transformarlas en múltiples productos que nos devuelven a precios altísimos con un valor agregado que pagamos nosotros”.
Fabricar cerca de los puertos
La principal tarea que deberá cumplir Mac Master es convencer a los pesos pesados de la industria a que se decidan, por fin, a relocalizar sus plantas para exportar desde los puertos, con el fin de poder competir. Eso, sin embargo, no es suficiente, es necesario recuperar plenamente el río Magdalena para que las materias primas sean transportadas a más bajo costo. Y modernizar los puertos para agilizar el cargue y descargue.
Esa necesidad de estar al lado de los puertos de exportación fue lo que llevó a los antioqueños, durante los ocho años de Gobierno de su paisano Uribe, a impulsar la llamada Vía de la Montaña (hoy llamada vía de la Prosperidad), para salir al Urabá antioqueño. Obra que tiene un costo altísimo: $12 billones.
Los paisas aspiraban a que, con la venta de Isagen, tendrían la cuota inicial para la Vía a Turbo. Pero el Gobierno, ahora en manos de un bogotano (Santos), piensa que a la capital de la república hay que solucionarle con urgencia el sistema de transporte colectivo de pasajeros y para eso se requiere un Metro por debajo de tierra, que costaría 4,5 billones de pesos.
En todo caso, la tarea de Mac Master sería importante si logra convencer a los industriales del triangulo de oro que, si quieren apostarle al futuro, deben reubicarse en Barranquilla, Cartagena, Santa Marta o Riohacha. Buscar salidas a más bajo costo hacia los mercados mundiales.













