El año no comenzó bien para los barranquilleros y los habitantes del área metropolitana, en lo corrido de 2016.
Por: Fernando Fontalvo Patiño
“Rechazamos todo acto de violencia y pedimos a las autoridades emprendan un accionar para mejorar la seguridad de barranquilla y su área metropolitana sin que se afecte la integridad de los ciudadanos y en especial de los niños y los adolescentes”.
Los recientes hechos de violencia registrados en barranquilla y su área metropolitana tienen en alerta a las autoridades y a la ciudadanía en general debido al incremento de asesinatos en la ‘Capital de vida’, constituida así por la administración actual.
Es sorprendente cómo la capital del atlántico, una de las ciudades más tranquilas de Colombia por la esencia de su gente, se vea en los últimos meses afectada por una ola indiscriminada de violencia. Las cifras demuestran por ejemplo que ha habido un aumento significativo comparado con otros años en lo que va corrido de 2016.
Hechos recientes como los del fin de semana de febrero 19-21 nos ponen a evaluar y a determinar que Barranquilla está lejos de ser la ciudad que presume la actual administración distrital.
Según fuentes del periódico El Heraldo hubo 11 homicidios en ese fin de semana mencionado, entre los cuales uno de ellos fue cometido presuntamente por quienes están encargados de velar por nuestra seguridad, la Policía nacional, según los familiares de la víctima, identificado como juan Carlos Torregrosa Acosta, un adolescente de tan solo 16 años, que se dispuso a grabar un procedimiento policial y por ese hecho habría sido asesinado por parte de uno de los uniformados, quien sin mediar con el joven le habría propinado un tiro que le causó la muerte.
Hechos como este no deberían volver a repetirse en un país que está enfrentando un proceso de paz en el cual debe primar el respeto por la vida y una cultura de no violencia; por eso exigimos a las autoridades competentes tomen las respectivas medidas y se proceda a esclarecer los hechos y a sancionar disciplinaria y jurídicamente al responsable de la muerte del adolescente.











