El popular compositor, cantante y corista de los Corraleros de Majagual falleció este jueves a media noche.
Por El Propio Búho
José Francisco Cervantes Moreno, mejor conocido como ‘Chico Cervantes’, un reconocido cantante, corista y compositor, falleció en la media noche de este jueves en la Clínica del Bosque, luego de dos meses de hospitalización tras una cirugía de colon.

Chico Cervantes, luego de salir de los Corraleros, fundó su propia agrupación: Chico Cervantes y su Nueva Banda.
El cantante de éxitos como ‘Tienes que quererme’, ‘La lengua’, fue un exitoso compositor de los Corraleros de Majagual, agrupación con la cual cosechó muchos éxitos. El maestro, nacido en Magangué, permaneció dos meses y 20 días hospitalizado en esta clínica.
José Francisco Cervantes Moreno se hizo famoso con el grito “¡Nos fuimos!”, ese que hoy muchos recordarán con su partida. Hoy sus restos serán trasladados a su natal Magangué.
Fue un grito de combate de Los Corraleros de Majagual, una verdadera universidad de la música popular bailable colombiana. Una agrupación que hizo historia, marcó la pauta y una tendencia inimitable.

En los Corraleros, Chico Cervantes era una especie de ‘todero’. Tocaba el cencerro, la campana, los platillos y hasta el redoblante. Además de su grito de combate.
Cervantes contó una vez en una entrevista a este portal que donde le fue mal con su grito de combate fue en una caseta en Maracaibo, en donde ellos alternaban con Los Melódicos. Abrieron la tanda Los Corraleros, y cuando el primer tema estaba por finalizar, Chico Cervantes lanzó su grito de combate ‘¡Nos fuimoooos!’. De inmediato uno de los asistentes a la caseta soltó la pareja y de un brinco trepó la tarima y agarró el micrófono: “¡Oye, vale, como así, chico, acaban de venir y ya se van….no esto no se queda así, vamos a levantarlos a sombrerazos para que respeten”.
Tuvo que intervenir la policía y los locutores salieron al quite para explicar, que ese era un simple grito de animación, pues los Corraleros tocarían hasta cuando los bailadores quisieran.
Así nació su grito de combate
En realidad, don Antonio Fuentes, próspero empresario cartagenero dueño de Discos Fuentes, Emisoras Fuentes, Emisoras Unidas y Laboratorios Fuentes, en una madrugada en que ya los músicos de los Corraleros de Majagual estaban cansados en extremo porque había temas difíciles en los cuales varios de los integrantes se equivocaban en la letra, los coros o los instrumentos, por fin a las cinco de la mañana el jefe de grabación puso el dedo arriba de que el último tema del Largaduración había quedado perfecto. Entonces Chico Cervantes alcanzó a gritar ‘¡Nos fuimos!, como señal de que, gracias a Dios había terminado la tortura y podían irse a dormir.
El grito con su voz clara y profunda se hizo sentir por encima de los demás sonidos en el estudio, cuando ya la grabación estaba para finalizar. A don Antonio Fuentes le gustó tanto el grito que encomendó a Chico Cervantes para que, en adelante, explotara esa vena recursiva para animar los discos.
De esa forma la voz de Chico Cervantes no solo se metía en cualquier momento con el ‘¡Nos fuimos!’, sino con el ‘¡Anjá!’, ‘¡Vamos pa’ Magangué Chico Cervantes’! y el mismo se respondía ‘¡Nos fuimos!’.
En una ocasión eran las cuatro de la madrugada y no habían podido concluir la grabación de un disco, hasta que al fin vino el remate con un sonido de fiesta ejemplar, entonces Chico Cervantes se inventó un grito de animación inesperado ‘¡Oye Rosa, ponte el tinto que son las cuatro!’.
Alfredo Gutiérrez, entonces acordeonista estrella de la agrupación, recuerda que “todos terminamos muertos de la risa con esa salida de Chico, que además, era una oportuna y estimulante invitación a tomarnos un tinto calientico”.
Chico Cervantes en medio de estrellas
Es justo reconocer que quienes hicieron parte de los celebérrimos Corraleros de Majagual fueron excelsos artistas. 15 Discos de Oro por venta de sencillos, 10 Discos de Oro por la venta de sus álbumes, Guaicaipuro de Oro 1967 al artista más importante de Venezuela, 2 Congos de Oro otorgados por el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla, además de varias menciones y distinciones especiales de la prensa internacional, son una muy pequeña muestra de lo grande, del éxito nacional e internacional, de la auténtica y permanente recordación con que el público ha premiado a Los Corraleros de Majagual.
El compositor y director artístico, Isaac Villanueva, relata que en 1961 se unieron Calixto Ochoa y Alfredo Gutiérrez; hicieron un grupo para presentarlo al dueño de Discos Fuentes, el cartagenero don Antonio Fuentes, partiendo de esta idea, integró una orquesta como la que hizo Pedrito Alterque en 1912 y que se llamaba Los Corraleros de Astillón. Para 1962 ya presentaban su primera producción musical.
La agrupación inició grabaciones con las voces de Eliseo Herrera, César Castro, Lucho Argaín, Julio Erazo, Nacho Paredes y Tony Zúñiga. Alfredo Gutiérrez, Calixto Ochoa, César Castro y Lisandro Meza –ingresó más tarde–, además de cantantes líderes, fueron acordeoneros de la agrupación.
En la instrumentación estuvieron a cargo Rosendo Martínez -bombardino-, Carmelo Barraza -en la caja y era reemplazado algunas veces por Fidel Ortiz-, John Mario Londoño -bajista y lo hacía con un guitarrón mejicano-, Enrique Bonfante -tumbadora-, Chico Cervantes -platillo, cencerro y coros- José “Chelo” Cáceres Land -trombón-, Manuel Cervantes -reemplazó en varias oportunidades a Rosendo Martínez en el bombardino y fue trompetista de la agrupación-, Rafico Restrepo -güiro y coros-, Julián Díaz y después «el Cachaco» Arango -saxo alto-, y finalmente Humberto Pabón y luego Julio Ernesto Estrada -timbales-. Antonio Fuentes y Mario Rincón se alternaron para grabarle al grupo.
Según el repertorio, el sabor y el sonido que se le quería brindar al grupo, Antonio Fuentes escogía los vocalistas y músicos que entrarían a la grabación en determinada producción, y les entregaba la responsabilidad de los arreglos musicales a maestros como Manuel Cervantes y “Chelo” Cáceres.
Fue así como surgieron éxitos de la talla de ‘Majagual’ -publicado en el primer larga duración en 1961 y nuevamente grabado por Alfredo Gutiérrez y César Castro en 1963-, ‘Paloma guarumera’ -grabada en la voz de Alfredo Gutiérrez en 1963-, además de ‘El molinillo’, ‘El pájaro picón’ y ‘La adivinanza’ -de Eliseo Herrera en el mismo año-.
Para el país significó una revolución total, y naciones como Panamá y Venezuela, fueron invadidas con su música. Luego aparecieron temas como ‘El pasmao’, de César Castro en 1965; ‘Charanga internacional’, ‘Los sabanales’, ‘El espejo del chinito’ y ‘El ascensor’, interpretados por Calixto Ochoa en 1966 y 1967.
‘La resbalosa’, con la voz de Tony Zúñiga en 1966; ‘Hace un mes’, con Lisandro Meza en 1967 e interpretada por su propio autor el guamalero Julio Erazo, y ‘El vampiro’, ‘La bonga’, ‘La burrita’, ‘La mafafa’, con Eliseo Herrera en 1965, 1966 y 1968.
Estas grandes actuaciones y la época dorada de Los Corraleros se vivió entre 1965 y 1970. Vino un receso en la agrupación. Julio Ernesto Estrada y Armando Hernández explican que la agrupación logró forjar la fama y el éxito de muchos intérpretes, empezando por ellos mismos. Cuando todos los integrantes de una agrupación son estrellas, su nómina es muy costosa y por ello presentar a Los Corraleros de Majagual se convirtió en una odisea. También existió la persecución de otras compañías fonográficas que ofrecieron cielo y tierra con tal de que les hicieran una o dos producciones, pues manejando la misma línea musical de Los Corraleros se aseguraba el éxito. Y a ello se le sumó que para esa época, a principios de los setenta, cada uno quería crear su propia agrupación.
Julio Estrada, el popular ‘Fruco’, indica que después de haber pasado esa etapa de giras y éxitos continuos, empezó el cambio. Las ofertas a los músicos y el que muchos crearan sus propias orquestas desvertebró la agrupación quedando para ciertas presentaciones un reducto de músicos que ya no eran Los Corraleros. Se continuó con la grabación de algunos temas que continuaron imponiéndose en el gusto popular de América pero al no tener el grupo de presentación la orquesta murió.
El reintegro de Los Corraleros de Majagual se hizo en 1978 y surgió una nueva etapa musical. Estaban nuevamente en los estudios dispuestos a reivindicar la fama de otros tiempos y a fe que lo lograron pues impusieron títulos como Culebra cascabel, Caracol, Cigarrón colorao, Tingo al tango, Tres puntá, La sampa, La yerbita, El tamarindo y Tres tigres –Eliseo Herrera–; El azulejo, Caballo viejo y Ocho días –Armando Hernández–; El calabacito, El mosquito, La india motilona, Playas marinas, Rebrundisio, Remangá y La ombligona –Calixto Ochoa–; El disfraz y Mango verde –Lisandro Meza–; El mechón de Tony Zúñiga; Festival en Guararé –Alfredo Gutiérrez–; La pollera colorá de Chico Cervantes; Mono colorao con Lucho Argaín, y No me busques de César Castro.
Para los ochenta y en años posteriores los protagonistas de esta historia tenían diversos compromisos profesionales o habían muerto. En 1988, el empresario barranquillero Marcos Barraza reunió a las más importantes figuras, aún vivas, que construyeron el nombre de Los Corraleros de Majagual. El reencuentro tuvo un gran impacto entre los seguidores de esta agrupación, pero fue efímero. En la nómina de este reencuentro sólo se mantuvieron Calixto Ochoa y Eliseo Herrera. En ese momento buscaron el reemplazo de Alfredo Gutiérrez y fue cuando a Marcos Barraza se le ocurrió que los hijos de Gutiérrez lo podían reemplazar. Y empezaron las giras en todo el país y luego los compromisos internacionales, primero a Venezuela y a Los Estados Unidos, en 1990.
En 1994 se retiró del grupo Calixto Ochoa y al frente de la orquesta quedaron Eliseo Herrera y los hijos de Alfredo Gutiérrez. En 1996 Eliseo Herrera, por problemas de salud también se retiró del grupo, lo mismo hizo Chico Cervantes en 1997 y Tony Zúñiga en 1999. Entonces los hijos de Alfredo Gutiérrez, Dino, Walfredo y Alfredo Gutiérrez, hijos del legendario Alfredo Gutiérrez, llamaron a figuras nuevas como Andy Rico y Jaime Zapata, quienes hoy son los que conforman la nueva generación de Los Corraleros de Majagual.
Entre presentaciones y compromisos la nueva generación de Los Corraleros de Majagual presentaron a sus seguidores dos nuevos álbumes, el primero en 1989 que titularon De Nuevo Los Corraleros y en 1991 el segundo que titularon Arriba Los Corraleros.
Todos los años, desde 1995, visitan profesionalmente a Los Estados Unidos, país que ha reconocido su talento y herencia. Ejemplo de ello es que en 1995 le entregaron Mención Honorífica en el Festival de Acordeones y Vallenato, en Miami, y en 1996 recibieron el Premio Manzana de Oro, otorgado Centro Cívico Colombiano que organiza el Festival de la Independencia en Nueva York. En 1999 estuvieron en el Perú y en el 2000 estuvieron en Europa, gira que los llevó a Francia, a Alemania y a Bélgica, país en el que fueron reconocidos por mejor vestuario y presentación más folclórica, en el marco del Festival Hoogstraten.
En sus grabaciones continúan conservando el sabor corralero, con aditivos como teclados, batería electrónica y voces nuevas. Y este sabor es el que imprimieron, en el 2001, en una nueva grabación que titularon Sabor de mi tierra.
Su línea musical
Recorrieron y exploraron todas las expresiones folclóricas de la música tropical colombiana y también miraron algunas expresiones caribeñas y urbanas, llegando incluso a incursionar con la salsa. Pero en todo su trabajo se destacaron dos ritmos: el primero es el género corralero que parte del porro. En él, los fundadores de la agrupación fusionaron la guacharaca, la conga y un bajo –que en ese tiempo se hacía con un guitarrón mexicano–, y crearon toques de porro muy especiales, además de un acordeón al estilo sabanero, sin acordes. El segundo es el guararé, originario de Panamá y que en esa región recibe el nombre de pindín, destacándose por ser caliente, armonioso y bastante bailable.

En todo caso, Chico Cervantes marcó un sello en los Corraleros de Majagual con sus célebres gritos de animación.
También se especializaron en música de la sabana rescatando el folclor de departamentos como Bolívar, Córdoba, Atlántico y Magdalena. Por ello el porro, la cumbia, el paseaíto, el fandango, el bullerengue, la cumbiamba y la gaita no podían faltar en sus repertorios.
Algunos de sus integrantes ayer y hoy
Abraham Núñez: Nació en Montería, Córdoba. Clarinetisa y saxofonista.
Alfredo Gutiérrez Jr.: Nació en Sincelejo el 11 de febrero de 1969. Es ejecutante del güiro, el acordeón y la percusión.
Arturo Arango: Nació en Medellín. Saxofonista y clarinetista. Realizó también grabaciones con Luis Uribe Bueno como segunda flauta.
Calixto Ochoa: Uno de sus fundadores, cantante, acordeonero y compositor, nació en Valencia, Cesar, el 14 de agosto de 1934. Profesor de acordeón de Alfredo Gutiérrez y César Castro.
César Castro: Nació en Zambrano, departamento de Bolívar, el 8 de junio de 1937. Fue uno de los principales protagonistas en los primeros éxitos obtenidos por Los Corraleros de Majagual.
Chico Cervantes: Nació en Magangué, Bolívar. Cantante, compositor, percusionista y cencerrista espectacular.
Dino Gutiérrez: Llega a Los Corraleros invitado por Calixto Ochoa y Eliseo Herrera. Le entregan la dirección de la agrupación gracias a sus cualidades organizativas. Canta y ejecuta acordeón, es arreglista y productor. Nació en Sincelejo, el 18 de abril de 1967. La misma tierra de Los Corraleros. Antes realizó diversas producciones musicales con Los Hermanos Gutiérrez, grupo que integró con su familia cuando contaba 10 años y que permanece vigente. 10 producciones en el mercado. Se unieron por influencia de su padre.
Eliseo Herrera: Nació en Cartagena el 14 de julio de 1925 y fue uno de los cantantes más versátiles, creativos y prolíficos de Los Corraleros de Majagual. Se destacó por sus trabalenguas.
Enrique Bonfante Castilla: Nació en Cartagena. Conguero, compositor y coordinador al servicio de Antonio Fuentes para conseguir muchas estrellas.
Fidel Ortiz: Baterista que reemplazó a Julio Ernesto Estrada. Murió el 26 de septiembre de 1998.
Ignacio Paredes: Cantante que nació en Ovejas, Sucre, el 2 de mayo de 1935. Es una de las leyendas de Los Corraleros de Majagual e inició su carrera artística en 1950 ó 1951. En su actividad musical se encontró con Calixto Ochoa y los demás integrantes y grabó su primer éxito La cumbiamberita. Los periodistas entonces lo llamaron «El cumbiambero de América». Para ese entonces Toño Fernández y Andrés Landeros eran sus competidores en la cumbia.
Javier Rico Moreno – «Andy» Rico: Timbalero, cajero y cantante que se ha especializado en interpretar el repertorio de Eliseo Herrera. Nació en Sincelejo, el 2 julio de 1967. Antonio Ramón Rico Barreto fue su padre quien también fue músico y trabajó en varias orquestas de Sincelejo. Empezó como cantante de Edel Manrique y su Selección a los 17 años. Después pasó a la agrupación M10, luego a Rayo Caribe, que lo trajo a Medellín y luego trabajó con German Carreño. Regresó a Sincelejo y se integra a la orquesta Colombia Caribe. Con esta orquesta grabó por primera vez. Recibió la invitación de Los Hermanos Gutiérrez para integrar Los Corraleros de Majagual en 1999.
John Mario Londoño: Nació en Belén de Umbría, Caldas. Bajista y compositor. También se destacó como bolerista. Hoy, sacerdote anglicano.
José Cáceres Land: Nació en Ayapel, Córdoba. Trompetista, bajista y arreglista.
Julio Erazo: Cantante y compositor, nació en Guamal, Madgalena, el 5 de marzo de 1929.
Julio Ernesto Estrada, mejor conocido como ‘Fruco’, nació en Medellín y desde muy joven se fue a vivir a Sincelejo en donde formó parte de varias agrupaciones. Después de haber estado durante varios años con los Corraleros, fundó su propia agrupación denominada ‘Fruco y sus Tesos’, cuyo cantante estelar fue el difunto Joe Arroyo.











