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El gol olímpico que Barranquilla olvidó: la hazaña de Marco Coll

Por: Francisco Figueroa Turcios

Comienza el conteo regresivo para el campeonato Mundial de fútbol Estados Unidos, México y Canadá 2026. Uno también comienza a evocar recuerdos de esas justas mundialistas.

Todos los fines de mes yo tenía una cita sagrada con Marco Coll. No era en un estadio ni en una cancha abierta de los barrios del sur de la Capital del Atlántico: era en la recepción del conjunto Tivoli en el barrio Villa Carolina, en Barranquilla.

Vivíamos en el barrio Villa Carolina. Sólo tres cuadras separaban nuestros apartamentos. Yo lo recogía y lo llevaba, al Banco Popular en la calle 72 , para que reclamara su mesada pensional. Era un ritual sencillo, casi doméstico. Pero bastaba que el calendario marcara fin de mes para que, sin proponérselo, siempre regresáramos al mismo punto: ese instante eterno en el que desafió la lógica y venció al olvido.

—Francisco —me decía—, si yo hubiera nacido en Argentina o Uruguay, me hubieran hecho una estatua.

No había reproche en su voz, pero sí una herida. Una de esas que no sangran, pero pesan.

El 3 de junio de 1962, en el Mundial de Copa Mundial de la FIFA Chile 1962, en la ciudad de Arica, Marco Coll hizo lo que nadie ha vuelto a repetir en esa magnitud: un gol olímpico en una Copa del Mundo, directo desde el tiro de esquina, desafiando al mismísimo Lev Yashin, la “Araña Negra”, considerado uno de los mejores arqueros de todos los tiempos.

No fue un accidente. Fue un acto de rebeldía técnica, una obra de precisión que congeló al mundo… y que, con el paso de los años, se fue descongelando en el olvido de su propia tierra.

No lo oculta: » En cada mundial sufro cada partido, tenía el pálpito de que me podían igualar mi récord, pero gracias a Dios esta hazaña continua vigente» destacaba Marco Coll.

Barranquilla, que vibra con cada gambeta y canta cada gol como si fuera el último, dejó pasar en silencio una de las hazañas más extraordinarias del fútbol universal. Coll caminaba entre nosotros como un fantasma ilustre, reconocido afuera, pero invisible en casa.

El 9 de Octubre del año 2025 cuando se hizo la presentación del conjunto residencial Alameda del Río , Ramón Jesurun anunció que se construiría el complejo de alto rendimiento de la Selección Colombia, que llevaría el nombre de Marco Coll.

En el evento contó con la presencia de la Alcaldesa de Barranquilla Elsa Noguera; el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Luis Bedoya Giraldo;  el presidente de la Dimayor, Ramón Jesurun; el presidente de la constructora Amarilo, Roberto Moreno; y el directivo de el Grupo Argos, Camilo Abello, se firmó el convenio entre la Alcaldía de Barranquilla y la FCF para la construcción de la sede deportiva de la Federación Colombiana de Fútbol en Barranquilla.

Una promesa que sonó a justicia… pero que terminó diluyéndose como tantas otras palabras dichas al viento.

Marco y su hijo Omar Alberto Coll

Y entonces, en ese trayecto corto hacia el banco, y el ruido cotidiano de la Capital del Atlántico comprendí que yo no estaba acompañando a un pensionado: estaba llevando en mi vehículo al lado de una página viva de la historia del fútbol, una que el país aún no ha sabido leer en voz alta.

Porque hay goles que se celebran un día… y hay otros, como el de Marco Coll, que deberían celebrarse toda la vida. «Esta  hazaña del gol olímpico, no solo es mía, sino de mi país. Por ese gol Colombia empezó a ser conocida en el mundo. Incluso hubo europeos que llegaron a Arica, Chile, a ver el Mundial y después de ese gol creían que pertenecíamos al Estado de Columbia, en Estados Unidos» me reseñaba Marco Coll. 

Y sin embargo, ahí estaba él: haciendo fila, esperando turno, cobrando una pensión modesta, mientras el único gol olímpico en la historia de los mundiales seguía sin estatua, sin complejo deportivo, sin el eco que merece. Tal vez el problema no es que Colombia haya olvidado a Marco Coll… tal vez el problema es que todavía no ha entendido la magnitud del milagro que un día salió de su botín y entró, para siempre, en la eternidad. Marco falleció el 5 de junio 2017 y no pudo ser testigo de un verdadero homenaje en vida.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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