“Es incansable y siempre se propone metas imposibles. Es un fiel reflejo de su madre Adelita”, dice el empresario timonel del emporio de las Olímpicas.

Por Rafael Sarmiento Coley
Con una alta dosis de modestia, virtud poco enraizada en él, Fuad Char Abdala, a sus 85 años d edad, reconoce que su hijo Alejandro Char Chaljub tiene la tenacidad, la capacidad de trabajo, la sensibilidad y los sueños de su progenitora, la difunta Adela Chaljub de Char.

Colocados en la balanza, Fuad y Adelita tenían los mismos kilos de talento, de capacidad de trabajo, de muchas horas laborales y muy pocas para dormir. Con una admirable vocación por ayudar a la gente necesitada, tal como lo reafirma en este video cuando, con plena convicción dice que no es justo que en Colombia haya personas que se acuesten con una sola comida al día (muchos, sin ni siquiera eso), cuando todo ser humano debe ir a la cama luego de haber logrado consumir lo que las clases populares denominan ‘los tres golpes`.
Está seguro de la fuerza laboral, el talento y la sensibilidad de Alex Char, si gana la Presidencia de la República, para arreglar todas las partes dañadas que tiene Colombia: la principal, la corrupción generalizada, la mezquindad de quienes han acumulado enormes fortunas y no hacen el mínimo esfuerzo para irrigar un poquito de esas riquezas en las clases sociales.
Debajo del palo de mango
Muy joven, cuando Àlex decidió incursionar en la política hizo su primera reunión debajo de un árbol que apenas empezaba a asomar la inminencia de parar mangos por cantidades. Fue por coincidencia que Àlex pensó en aquello de que “a quien buen árbol se arrima buena sombra lo cobija”.
No fue una reunión numerosa. Apenas sus amigos más cercanos, que siempre creyeron en él, entre ellos el hoy periodista, filósofo y catedrático de la Universidad del Norte, Jorge Mario Sarmiento Figueroa, a quien le correspondió pronunciar las palabras de introducción de la que sería una carrera política a toda marcha y sin tregua.
Una bonita carrera política que, como bien lo dice Fuad, ha transformado por completo a Barranquilla, que hoy es punto de referencia nacional y de todo el país vienen con el fin de indagar cómo fue posible esa transformación. En especial, acabar con los fatales arroyos, crear nuevas avenidas, construir decenas de parques y solucionar el grave problema de la deficiencia de los servicios públicos y, en particular, de la ausencia de una adecuada atención en salud, lo cual por desgracia en aquellos tiempos dio paso a los dolorosos ‘paseos de la muerte’.
El Alejandro Char Chaljub que hizo posible que Barranquilla volviera a mirar al rio que le dio vida y que Colombia ahora tenga como referencia a la capital atlanticense de que sì se pueden hacer estos cambios, es quien ha convencido a su padre Fud Char y a miles de colombianos, de que es el hombre que el país necesita para salir de este vergonzoso atolladero en que se encuentra, viviendo uno de los peores momentos de su historia.











