Por: William Castro Atencia.
A la Panadería Oro Pan del Norte de Barranquilla se van a comprar obras de arte en lugar de postres y pudines, desde que el pasado viernes 6 de agosto se libró en sus instalaciones la gran Feria del Arte Contra el Hambre, una iniciativa social que combate la escasez económica y alimenticia de múltiples familias de la ciudad y el departamento, al tiempo que beneficia los emprendimientos de artistas locales y emergentes del circuito.
En esta ocasión, se abordó una modalidad inversa a la que comúnmente recurre el proyecto de Sugey Ojeda, gestora cultural y fotógrafa, quien, en lugar de abrir un espacio para la donación de mercados a cambio de producciones plásticas, hizo cita a cuatro artistas barranquilleros que vinieron a compartir parte de sus trabajos. Ellos son: Emilian Rubio, Daniela Baldovino, Danith Cabrera y Kevis Rodríguez.
La idea consistía en reunir fondos para la compra de los susodichos mercados, a partir de la venta de los cuadros, estiquers, dibujos y artesanías que estos jóvenes creadores con mediana y larga trayectoria trajeron consigo para ocupar, en últimas, las mesas de los comensales.
A las cinco de la tarde ya se veían llegar estos con un hambre voraz que descargaron en innumerables miradas sobre los retratos a carboncillo y grafito de Emilian Rubio, paisajista de óleos y acuarelas, inclinada también por la animación en 2D de caricaturas y storyboards.

“Este proyecto representa una gran oportunidad para la promoción del arte y la cultura, ayudando a ponernos la mano en el corazón para que esto pueda ceder algún producto benéfico dentro las familias de escasos recursos”, afirma la artista egresada de la Escuela Distrital de Artes y Tradiciones Populares EDA, que hoy en día cuenta con su propio emprendimiento de nombre ReTrart, donde a través de redes sociales lleva sus producciones a distintas personalidades del mundo.
Haciéndose las y media, son un grupo más selecto de glotones los que deciden acercarse ahora por una rebanada del trabajo de Daniela Baldovino, quien amasa tres series en acrílico sobre madera y lienzo para lanzar una crítica hacia los estereotipos de género.
La serie de nombre Florecer, “trata diferentes puntos importantes del cuerpo femenino que nos ayudan a florecer como mujeres”; mientras que Brasieres que torturan, simboliza “una crítica a los estereotipos estéticos ligados a la prenda y el concepto femenino de los pechos”, para finalmente ofrecer “unas extracciones de los colores de las pieles de los distintos rasgos de cabellos y ojos femeninos”, que la artista, en un juego de palabras, firma con una botella de vino marca Baldo.
Y entrando la noche es que se distinguen los retablos y cartulinas de Danith Cabrera y Kevis Rodríguez, horneados de cultura pop y tradición por las que los niños y las niñas se antojan al observar, por un lado, los rostros de personajes insignes del carnaval como el monocuco y la negrita puloy; y por otro, una alusión a la discapacidad física en tres retratos intervenidos con una contrastiva máscara de marimonda, que el artífice Rodríguez incluye para demostrar que “nunca puede faltar la alegría en nuestras vidas”.
Sigue la búsqueda de alternativas y, a estas alturas, la sed y el hambre seguirán siendo contrarrestados mediante una feria que promete seguir llevando arte como alimento a las familias.











