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Juicio político a Donald Trump: Terrible ocaso de un presidente

Con 232 votos a favor y 197 en contra, la Cámara de Representantes aprobó el segundo juicio político al presidente Donald Trump. Aunque en términos prácticos no implicará su destitución anticipada del cargo, los demócratas buscan asegurarse que más nunca, vuelva a postularse para un puesto federal.

Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza

Después de una enérgica intervención de la líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en la que calificó al presidente en ejercicio Donald Trump, como “un peligro presente”, el Congreso aprobó con 232 votos a favor de la moción, el segundo juicio político contra el todavía actual mandatario estadounidense.

Trump se convierte así en el primer presidente en la historia norteamericana en ser llevado a un juicio político en dos oportunidades durante un período presidencial. El primero, que se llevó a cabo en 2019, hizo aguas cuando la mayoría republicana en el Senado objetó la iniciativa demócrata que buscaba castigo al establecer que Trump habría presionado al presidente de Ucrania para que investigara al entonces precandidato Joe Biden por presunta corrupción.

Ahora el futuro de este nuevo juicio político está supeditado a la decisión del Senado, que todavía con mayoría republicana, ha descartado priorizar el debate sobre este impeachment y no contempla convocar a plenaria antes del inicio de su nuevo período de sesiones, previsto para el 19 de enero, precisamente un día antes de la toma de posesión de Joe Biden como nuevo presidente de los Estados Unidos.

Nancy Pelosi acusó a Trump de ser «un peligro presente» para la Constitución.

Pero conscientes que los tiempos no dan, la intención de los demócratas va más allá de la destitución el presidente Trump en su agónico período actual. Lo que buscan es inhabilitarlo para que, en el futuro, el magnate de los bienes raíces vuelva a postularse para un cargo federal.

En este sentido, la aspiración de los demócratas es la de activar el artículo 3 de la Enmienda 14 de la Constitución, que reza que “Ninguna persona podrá ser senador o representante en el Congreso, ni elector del presidente y vicepresidente de los Estados Unidos, u ocupar cargos civiles (…) si ha incurrido en insurrección o rebelión contra los mismos”. En dos palabras, declarar la ‘muerte política’ de Trump.

Ya los republicanos en el Congreso se han hecho a la idea de descartar esa posibilidad. En una encuesta realizada después del asalto al Capitolio ocurrida el pasado 6 de enero, se reveló que menos de la mitad de los parlamentarios estarían dispuestos a votar por Trump en un eventual relanzamiento de su nominación a candidato en las elecciones de 2024.

Disculpas ¿tardías?

En lo que se interpreta como una respuesta a la decisión de la Cámara de Representantes, el presidente Donald Trump ofreció unas declaraciones donde analizó el episodio del Capitolio protagonizado por sus seguidores. En este discurso, donde no mencionó el juicio político en su contra, Trump criticó la violencia y el vandalismo contra las instituciones.

“Nunca hay una justificación para la violencia” y anticipó que quienes participaron en los ataques contra el Capitolio el 6 de enero serán llevados a la justicia. En su discurso grabado en la Oficina Oval, hizo un llamado a todos los estadounidenses a superar las pasiones del momento y unirse “como un solo pueblo”.

“Quiero ser muy claro, condeno inequívocamente la violencia que vimos la semana pasada, la violencia y el vandalismo no tienen absolutamente ningún lugar en nuestro país”, dijo Trump en el discurso grabado supuestamente antes de conocerse la votación del Congreso.

El asalto al Capitolio marcó un punto de inflexión en el futuro político de Trump y los republicanos.

Las palabras de Trump chocan contra el contenido de un reportaje publicado ese mismo día por el periódico The Washington Post, que relata las seis horas vividas en la Casa Blanca mientras los acólitos del presidente asaltaban el Congreso.

Según el rotativo, el presidente desatendió los pedidos de sus colaboradores a que pidiera a los insurrectos a desistir de su asalto al Capitolio y por el contrario permaneció tranquilo viendo por televisión como los agitadores atacaban a la policía encargada de la seguridad en el parlamento.

Para este reportaje, el periódico dijo haber entrevistado al menos 15 consejeros que estaban el 6 de enero en el interior de la Casa Blanca.

Boicot empresarial

Las consecuencias negativas de la actitud de Donald Trump tras perder las elecciones de noviembre no paran en lo político.

Después de los sucesos del Capitolio, varias empresas han anunciado que cortarán lazos comerciales con las empresas vinculadas a Trump. El Deutsche Bank, que es el banco con el cual Trump mantiene una deuda comercial de 300 millones de dólares, ha anunciado que no volverá a hacer negocios con el magnate, una vez que éste devuelva el préstamo que se le hizo.

Una posición similar es la del Signature Bank, que se asoció con Trump para financiar un campo de golf en la Florida, dijo que ha decidido romper relaciones con el presidente todavía en funciones.

Por su parte el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, anunció que darán por terminadas las contrataciones que tienen con una de las empresas de Donald Trump para la administración de atracciones turísticas en Central Park y un campo de golf en el Bronx. De Blasio dijo que “la ciudad de Nueva York no hace negocios con insurrectos, estamos tomando medidas para rescindir los acuerdos”.

En el Congreso buscan inhabilitar políticamente a Trump de por vida, aplicando el artículo 3 de la enmienda 14 de la Constitución.

El veto empresarial ha salpicado hasta a sus compañeros del partido republicano en el congreso, y esto es quizá lo que la tolda política menos le perdonará a Trump. Hasta ahora se ha conocido que firmas como AT&T, Mastercard, American Express, Cushman & Wakefield, Marriot, Morgan Stanley y Blue Cross han recortado las contribuciones contra los congresistas republicano lo que limitará sus posibilidades de hacer campaña para los venideros procesos electorales parlamentarios.

Sobre el autor

Es comunicador social con especialización en el área audiovisual egresado de la Universidad del Zulia (Venezuela). De amplia trayectoria, ha tutelado equipos de periodismo en medios impresos, radiales y televisivos. También ha trabajado para instituciones públicas y privadas ejerciendo periodismo institucional facilitando los flujos de comunicación a nivel interno y con el entorno. A nivel de Periodismo Digital ha ganado valiosa experiencia como generador de contenidos para diversos portales y como Copy Producer para promociones televisivas y usuarios de redes sociales en calidad de Community Manager.
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