Reiner y Roiman Castillo Bustamante, padecen desde los catorce años de distrofia muscular progresiva.(Serie:´El Coronavirus, al acecho´ )
Por: Francisco Figueroa Turcios

Reiner y Roiman Castillo, predicando la palabra de Dios
Desde las ocho y treinta de la mañana hasta las cinco de la tarde, Reiner y Roiman Castillo, se sentaban en un banquito, debajo de un árbol en la carrera 43 (Veinte de Julio) con calle 34 ( Paseo Bolívar) de Barranquilla.
La primera impresión que daban a cualquier desprevenido, es que estaban allí a la espera de que las personas que por allí transitan les regalen unas monedas, en sí, esa no es su misión fundamental, sino dar testimonio de fe por la vida.
Reiner y Roiman Castillo tienen 38 y 35 años de edad , respectivamente. Lo más seguro es que usted los vio en el Paseo Bolívar. Son nativos de Arjona, Bolívar, y utilizaban como estrategia no usar camisa para mostrar su aspecto tan delgado de sus cuerpos, que dejan entrever todo su sistema óseo, para hacerse notar ante los transeúntes, de acuerdo al testimonio de Roiman, no para producir compasión, sino para que las personas lleguen donde ellos y, al tenerlas allí frente a frente, poderles predicar la palabra de Dios. Porque ese ha sido su afortunado refugio. La espiritualidad. La religión. No como una tabla de salvación, sino como una vocación natural.
Tuvieron que abandonar su pueblo natal, de acuerdo a lo expresado por Reiner, debido a que eran el centro de las burlas callejeras de gentes intolerantes y sin la capacidad mental de comprender el sufrimiento humano silencioso por una enfermedad que los hermanos Castillos no buscaron y tal vez no merecían. “Este trastorno es hereditario, y en el caso mío y de mi hermano, lo heredamos de mi padre, Ricardo Castillo, quien también tenía la enfermedad ,él murió hacen 12 años”, relata Reiner sobre el origen de la enfermedad de ellos.

Los hermanos Castillo, comparten la palabra de Dios
Carmen Elena Bustamante y Ricardo Castillo tuvieron 4 hijos: Reiner y Roiman heredaron la enfermedad; Richar , goza de buena salud (tiene dos hijos que podrían, de acuerdo a los médicos, ser receptores de la enfermedad), y la hermana menor, Cristina, tiene 15 años,vive con su madre. Reiner cursó hasta quinto de primaria, y Royman, hasta once de bachillerato.
“Yo no pude continuar estudiando porque me daban mareos, se me nublaba la vista y me daban fuertes dolores de cabeza, por lo que decidí no ir más al colegio”, señala Reiner sobre sus estudios.
“Mi papá se descuidó con nuestra salud, no le guardamos rencor. El sabía que había un antecedente del primer matrimonio de él, Josefa Pantoja, tuvo un sólo hijo, Reynaldo, quien también heredó la enfermedad, es decir distrofia muscular progresiva, y murió a los 25 años. Nacimos normales, pero con el transcurrir del tiempo nos fuimos sintiendo débiles y le preguntábamos a mi papá sobre este síntoma, y él nos respondía que eso era producto del desarrollo; cuando nos dimos cuenta ya presentábamos Distrofia Muscular.
Yo practicaba béisbol con los amigo del barrio en Arjona, emulaba a Abel “Tigre” Leal. Aspiraba a jugar en la selección Bolívar. A medida que crecía se me dificultaba para batear y lanzar la pelota”, acota Roiman Castillo. Los pacientes que sufren esta enfermedad presentan un defecto en el gen de la proteína distrofina, que es un componente esencial para la estructura del tejido muscular. La enfermedad causa desgaste muscular progresivo debido a la pérdida de células musculares, la cual es provocada por la falta de la proteína distrofina en la fibra muscular.
De Cartagena a Barranquilla

Reiner y Roiman Castillo, se ganaron el cariño de la gente
Al ser el objeto de burlas de los habitantes de Arjona, que los tenía acomplejado, y la indiferencia de su propia familia, los dos hermanos Castillos Bustamante decidieron viajar a Cartagena para buscar nuevos horizontes.
“Vivimos 10 años en Cartagena, en el barrio Daniel Lemaitre, buscando la ayuda de las personas y gracias a ellas pudimos sobrevivir en medio de esta enfermedad. Pero, como Cartagena es una ciudad turística, con el paso del tiempo ya el apoyo fue disminuyendo y no dudamos venirnos para Barranquilla, y nos ubicamos aquí en el Paseo Bolívar, que es un epicentro comercial. Llevamos ya diez años aquí.
«Teníamos el rechazo de la humanidad, incluyendo nuestros familiares, desprotegidos por el Estado, a duras penas tenemos un carnet del Sisben que lo obtuvimos aquí en Barranquilla, decidimos que lo mejor era suicidarnos. En las horas de la madrugada, del día siguiente de haber pensado en quitarse la vida, Roiman asegura que escuchó una voz que le dijo; “Si la humanidad te desprecia, aquí estoy yo tu salvador. Confía en mi misericordia”.
”Llamé a mi hermano y le conté que había escuchado una voz y él me dijo: ´es una señal de Dios,que nos está reprendiendo por la decisión que tomamos de suicidarnos´, y estuve de acuerdo con él”, anota Reiner sobre el detonante que lo desistió de no suicidase.

Reiner y Roiman Castillo, de la mano de Dios
Dos días después de escuchar la voz, a los hermanos Castillo Bustamante se les presentó en el Paseo Bolívar un pastor y les comenzó hablar de Jesús. Al final de la charla les regaló una Biblia y los invitó a asistir a escuchar la palabra de Dios. Puntualmente, todos los martes, jueves y domingo asisten a la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia.
Ambos predican la palabra de Dios,y aprovechan a las personas que se les acercan a regalarles una moneda, para leerles la Biblia, entregarles un folleto o hablarles de la bondad del Jesús. ”Nosotros tenemos la autoridad para predicar la palabra, porque somos instrumento de Dios. Un médico me sentenció la muerte y me dijo que no llegaría a los 30 años…y para la gloria y honra de Dios aquí estoy dando este testimonio» reseña Roiman sobre su labor pastoral.
El viernes 20 marzo de 2020, cuando el Iván Duque, presidente de Colombia anunció el aislamiento preventivo obligatorio, en todo el país, a partir del martes 24 de marzo los hermanos Castillos fueron advertido de cuarentena debido al coronavirus.
El tiempo era el peor enemigo para los Reiner y Roiman Castillo, porque tenía que tomar una decisión para refugiarse para atender la cuarentena cuyo primer ciclo fue del 24 de marzo hasta el 13 de abril. El mismo Pastor que les habló de Jesús volvió aparecer esta vez no para predicarle sino para ofrecerle su casa de refugio. Reiner, aceptó quedarse en Barranquilla y Roiman decidió irse para Valledupar donde un amigo que conoció en la iglesia y que en reiteradas oportunidades lo había invitado a pasar una temporada en su casa. El Coronavirus, separó a los hermanos Castillo que habían estado unido dando testimonio de fe por la vida.