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22 kilómetros están con 50 pies de profundidad

La draga belga que estabilizó la zona portuaria barranquillera, en 15 días extrajo un millón 200 mil metros cúbicos de sedimento.

Capitán Mendoza

Capitán de Navío Luis Álvaro Mendozo Macceo, director de la Corporación Autónoma del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena).

Por Rafael Sarmiento Coley

Sedimento es un nombre decoroso para los 18 mil pies cúbicos de material que en 15 días sacó del lecho del Magdalena en los 22 kilómetros que van desde Bocas de Ceniza (kilómetro cero), hasta el Puente Pumarejo, la colosal draga belga ‘Pedro Álvares Cabral’.

La masa espesa contiene todas las materiales fecales, restos demolidos de animales y de algunos humanos desaparecidos por grupos armados al margen de la ley y otros pecadillos que el país, desde Bogotá hasta Barranquilla, arrojan al Río Magdalena. Son miles las poblaciones que recorre el llamado Río de la Patria. Por lo tanto son miles de alcantarillados que lanzan sus aguas servidas a este caudaloso cauce principal, que a su vez se alimenta de centenares de afluentes (ríos como el Nechí, El Cauca, Bogotá, Medellín, Cesar, Caribona, y quebradas y arroyos a lo largo de sus 1.700 kilómetros de recorrido desde el Páramo de las Papas, en el Huila, hasta Bocas de Ceniza en Barranquilla.

La verdad es que en esa pila de 18 mil metros cúbicos de materia extraída del fondo del Magdalena están todas las embarradas  e idas al baño de todas las clases sociales colombianas, en especial las de más alto nivel que, como comen más, tienen las mismas frecuencias fecales del pato.

Un olorcito canalla

13 draga pedro alvares cabral

La draga belga lleva el nombre de ‘Pedro Álvares Cabral’, un navegante portugues que tuvo mucho que ver con el descubrimiento de Brasil.

«Estamos muy satisfechos por el trabajo logrado por la ‘Pedro Álvares Cabral’. Se trabajó de manera intensa y se cumplió el cronograma de trabajo», afirma el capitán de Navío Luis Álvaro Mendoza Maceo, barranquillero, por supuesto con un envidiable sentido del humor y con una asistente, la abogada también barranquillera Erika Escaff que combina la sonrisa amable con su trabajo serio.

El ingeniero de navío hondureño Óscar Delgado, joven alto, serio, bien puesto, asegura que la máquina «a todo vapor las 24 horas del día dejó estos 22 kilómetros totalmente limpios y con 40 pies de profundidad». El gerente de Cormagdaleana dice que hay una confusión en cierto sector experto en el lenguaje de la navegación. Se cree que calado es profundidad. No. Calado es el del barco, profundidad es la del río. «De todas maneras lo importante es que ya van 22 kilómetros con 50 pies de profundidad», afirma el capitán Mendoza Maceo (el capitán exige que le pongan el apellido materno porque la matrona patriarcal sabe cuánto vale y pesa ese apellido en la historia de las luchas eternas de Cuba por liberarse de un tirano de turno o de un invasor. Con el pecho henchido recuerda que en Cuba Maceo y Martí fueron iconos de las primeras luchas libertarias; el uno con su machete legendario que no se sabe bajo qué circunstancia vino a parar a Magangué y de allí a Barranquilla. ¿Será que la progenitora del capi Mendoza tiene algo que ver con el Machete de Maceo? Bueno, y de Martí todos sabemos que se enfrentó al colonizador de turno con sus demoledores versos que aún toda América canta en noches de bohemia cuando se rasga una guitarra y empiezan a desgranar las estrofas de ‘Guantanamera’).

10 Erika Escaff, abogada, asistente de dirección de Cormagdallena.

Gracias a su juventud y a su estado físico (no engorda a pesar de que se come dos sancochos de bagre al día), la abogada asistente de dirección de Cormagdalena, Erika Escaff, trepó sin quejarse.

Erika Escaff, abogada de la Externado (de la cual ningún egresado se ‘vara’, mínimo sale para un ministerio), está tratando de arreglar las cargas con Kris Baert, director de la firma belga Jean De Nur por el asunto de unos costos adicionales, a los cuales en estos días todo el mundo les tiene pavor por los vergonzantes casos de saqueo al erario en la Refinería de Cartagena (Reficar). Acá las cosas no llegarán a tanto. El capi Mendoza es un veterano lobo de mar que se las sabe todas en estas lides y no se deja meter el dedo en la boca, menos su asistente que tiene una dentadura perfecta, grande y fuerte que da miedo.

Todo trascurría en armonía y frescura, en un salón con aíre acondicionado, en la torre de la Draga (la parte más alta). El primer susto había pasado. Como la draga estaba vacía tenía todo su nivel de altura fuera del agua. Para subir a su primera superficie había que hacerlo por una escalera estrecha como las que usan los helicópteros rescatistas del Ejército en combate,

9 Enrique Lequerica, Alcides Molinares y Kris Baert, director de la multinacional belga Jean de Nur.

Enrique Lequerica, Alcides Molinares y Klauss Vollert, representante de Jean de Nur.

Alcides Molinares, gerente de sistemas de navegación satelital de Navelena, el consorcio constructor mediante una alianza público privada (APP), llamó a periodistas y funcionarios de Cormagdalena y Navelena: «señores, van a subir (de la lancha pequeña que nos llevó hasta allá cerca de Bocas de Ceniza, en donde estaba anclada la Draga), uno por uno. Para subir sin riesgos apliquen la siguiente modalidad: siempre tengan tres puntos de apoyo. Dos pies en el peldaño, y una mano en el cáñamo, o al revés, dos manos en el cáñamo y un pie en el peldaño. O con los cuatro puntos de apoyo, para tomar aire. Nunca se salgan de ese esquema porque es peligroso, dado que van a trepar por 16 metros planos de altura que tiene la Draga cuando está vacía».

Otra recomendación nos las gritó el hondureño Óscar Delgado, Superintendente de Operaciones de la Draga: «no miren hacia abajo porque es muy peligroso. Otra cosa. Si al tercer intento la persona no se arriesga a subir, mejor que se quede en la lancha, porque si decide continuar, entonces se quedará a mitad de camino empanicado y paralizado. Ni para arriba ni para abajo. Tendrá que venir Superman en un helicóptero, a hacer de puente humano y rescatar al empanicado».

12 rael y Óscar Delgado

Óscar Delgado, superintendente de operaciones de la draga, explica al director de www.lachachara.co la manera en que se adelanta el trabajo de limpieza del lecho del río.

Después de esa odisea en que varios colegas sucumbieron al deseo de subir por esa escalerita estrecha y empinada, estuvimos muy confortables en el camarote de mando, control y pilotos, con todos los computadores de todos los colores y tamaños mostrando las minucias que hacia la draga, las profundidades del Río allí. Todo.

Entonces al director de Cormagdalena se le da por llevarnos de paseo a la gigantesca tolva en donde ya la Draga había acumulado siete mil metros cúbicos de sedimento. Ahí es en donde uno comprende que es un eufemismo perverso y distractor llamar este nauseabundo material, que parece una melcocha negra, ‘Sedimento’, cuando desde lejitos uno siente el tufillo a las miserias que dejan en sus inodoros bogotanos, paisas, santandereanos bolivarenses, cesarense, pastusos, caldenses, barranquilleros. En fin, casi toda la mier….del país concentrada, como una mazamorra negra y fétida, aunque los belgas, que son tan decentes y amigos de la higiene, tienen todos los alrededores embadurnados de todos los desinfectantes y desodorantes ambientales existentes en su país. Eso no vale aquí. El olor de estos residuos es tan fuerte, que superan todos esos agradables olores, porque son el producto de la lechona nariñense, el ajiaco bogotano, la bandeja paisa, el bagre ensopado como el que se comió Erika Escaff en Puerto Berrío y, desde luego, parte de eso vino bajando y cayó en la gigantesca tolva maloliente.

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La canoa con motor fuera de borda, navegando como una hormiguita acuática al lado de la gigantesca draga belga.

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Lancha en que nos trasportaron desde el puerto de Acuamar, en Las Flores, hasta la Draga.

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Los periodistas Harold Yanez y Miguel Utria, Alcides Nolinares, el representante de Jean de Nur, Erika Escaff y Enrique Lequerica, navegando sabrosos a bordo de la draga belga con nombre de navegante portugués.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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