Por: Francisco Figueroa Turcios
Hay momentos en la vida en que las oportunidades llegan vestidas de casualidad. Y hay otros en que parecen tocar directamente la puerta de los sueños.
Para Jahel Ditar Díaz, uno de los jóvenes estudiantes con los más altos puntajes en las Pruebas Saber de Montería, aquel sábado 3 de octubre de 2026 pudo haber sido uno de esos días.
Tres días antes, el 30 de septiembre, Jahel había tenido la oportunidad de estar frente a los medios de comunicación en la capital cordobesa. No dudó en levantar la voz para hacer pública una petición: quería estudiar Ingeniería Informática en la Universidad de los Andes y necesitaba apoyo para convertir ese sueño en realidad. Su petición tenía nombre y apellido. Era una solicitud dirigida a Abelardo de la Espriella.
Jahel Ditar no estaba pidiendo un regalo. Estaba poniendo sobre la mesa un sueño construido con esfuerzo, disciplina y muchas horas frente a los libros. Un sueño que comenzaba a tomar forma después de obtener uno de los mejores resultados en las Pruebas Saber.
La noticia de que Abelardo De la Espriella estaría en Montería el sábado 3 de octubre abrió nuevamente la puerta de la esperanza. El presidente de la República llegó a la capital de Córdoba para cumplir una agenda de diferentes actividades y, por iniciativa del alcalde de Montería, Hugo Kerguelen, tuvo un encuentro con los 92 estudiantes que alcanzaron los más altos puntajes en las Pruebas Saber.
Allí estaba Jahel Ditar Dìaz .Entre los mejores. Entre aquellos jóvenes que habían convertido el esfuerzo académico en una cifra, y esa cifra en una posibilidad de futuro. Y entonces llegó el momento que muchos esperaban. Jahel Ditar tuvo frente a frente a Abelardo de la Espriella.
Parecía el instante perfecto. El joven que tres días antes había solicitado públicamente apoyo para conseguir una beca en la Universidad de los Andes tenía ahora delante al hombre al que había dirigido su petición.
Era como si la vida hubiera puesto el micrófono nuevamente en sus manos. Muchos pensaban que Jahel aprovecharía aquellos segundos para reiterar su sueño de estudiar Ingeniería Informática. Pero ocurrió algo diferente. Cuando llegó su turno, Jahel Ditar no habló de su beca.No mencionó la Universidad de los Andes.
No volvió a formular aquella petición que había hecho pública días atrás. Su discurso tomó otro camino. Jahel Ditar decidió hablar por los 92 jóvenes que estaban orgullosos de ser los de mejores puntajes en Montería.
“Quiero agradecer al señor presidente Abelardo de la Espriella y al alcalde Hugo Kerguelen por abrir las puertas para estudiar en las mejores universidades y también abrir las puertas para ir a Roma y Madrid, un sueño que todos teníamos” fue las primeras palabras de Jahel Ditar.
Roma y Madrid aparecieron entonces en el horizonte de aquellos jóvenes como dos nombres capaces de resumir una recompensa después del esfuerzo.
Pero Jahel Ditar no se quedó en los viajes. Tomó un poco de aire. Miró a sus compañeros.Y cambió el destinatario de sus palabras.Ya no estaba hablando con el presidente.Estaba hablando con los jóvenes que habían llegado hasta allí. Con los 92 estudiantes que habían convertido sus sacrificios en resultados.
Entonces los invitó a hacer algo que, quizá, pocas veces se enseña en las aulas: reconocerse a sí mismos. “Dense las gracias ustedes mismos”, les dijo.
Porque nadie les había regalado aquel momento. Habían llegado allí por su propio esfuerzo. “Se esforzaron, nadie les regaló nada, por eso hoy están aquí porque se esforzaron, la metieron, y se esforzaron y cumplieron el sueño de obtener un buen puntaje”. Y después llegó la frase que resumió todo su mensaje: “Apláudanse ustedes mismos”. Y los aplausos fueron para ellos.

Para los muchachos que estudiaron cuando otros dormían. Para quienes sacrificaron horas de diversión por horas de lectura. Para quienes encontraron en un resultado de las Pruebas Saber no solamente un número, sino una puerta hacia el futuro.
Para aquellos padres que seguramente estuvieron detrás de cada madrugada de estudio, de cada examen, de cada preocupación y de cada palabra de aliento. Jahel Ditar había llegado hasta allí con un sueño personal: Ingeniería Informática. La Universidad de los Andes. Una beca. Pero cuando tuvo la oportunidad de hablar, dejó momentáneamente ese sueño guardado en el bolsillo.
Le Pudo haber dicho al presidente Abelardo de la Espriella : “Yo quiero estudiar ingeniería informática en la Universidad de los Andes ”.
Pudo haber repetido la petición que había hecho públicamente tres días antes.Pudo haber aprovechado aquellos segundos para insistir en su propia historia.
Sin embargo, escogió otro camino.Habló de todos.Y quizás allí estuvo la verdadera particularidad de aquel momento. Porque los grandes sueños suelen comenzar siendo individuales, pero algunas veces terminan convirtiéndose en mensajes colectivos.

Foto: Jahel Ditar Díaz
Jahel Ditar Díaz llegó a aquella reunión buscando, como cualquier joven, una oportunidad para alcanzar su futuro. Pero terminó regalándoles a sus compañeros algo diferente: el reconocimiento de que detrás de cada buen puntaje hay una historia de esfuerzo.
Porque un resultado de 450, 460 o 470 puntos no aparece por arte de magia. Detrás de cada cifra hay un estudiante. Y detrás de cada estudiante hay una familia. Hay sacrificios. Hay noches de estudios.Hay dificultades. Hay sueños.. Tal vez la beca para estudiar Ingeniería Informática en los Andes siga siendo el sueño que lo acompaña. Tal vez esa puerta todavía tenga que abrirse. Pero aquel 3 de octubre 2026 Jahel Ditar no lo volverá a tener expedito para comprometer al presidente Abelardo de la Espriella a ayudarle a conseguir la beca en la Universidad de los Andes… son oportunidades irrepetibles
Kerguelén toca las puertas de la solidaridad para llevar a los mejores estudiantes hasta Europa
El sueño comenzó a tomar forma cuando el presidente Abelardo de la Espriella decidió donar su salario como un aporte para hacer realidad el proyecto de la Alcaldía de Montería de premiar a los jóvenes que con disciplina, sacrificio y talento lograron convertirse en los mejores puntajes de las Pruebas Saber 2026.
Pero en Montería saben que los grandes sueños, además de voluntad, necesitan de muchas manos. Por eso, el alcalde Hugo Kerguelén decidió ponerse al frente de una nueva cruzada. A través de un video difundido en las redes sociales, comenzó a tocar las puertas de la sensibilidad de los monterianos, de los cordobeses y de quienes quieran sumarse a esta causa: conseguir los recursos que permitan llevar a Europa a una delegación de 100 personas.
La expedición estará integrada por 92 estudiantes de Montería que alcanzaron excelentes resultados en las Pruebas Saber 2026, además en esta excursión estarán tres estudiantes de Sincelejo y Corozal, Sucre, vinculados mediante el convenio con el Grupo Educativo Abel Mendoza. Complementan la delegación 5 acompañantes para un total de 100 personas.
El destino no será solamente un lugar en el mapa. Será una experiencia que puede cambiarles la manera de mirar el mundo. España e Italia aparecen en el horizonte como dos capítulos de un viaje que pretende convertirse en premio, aprendizaje e inspiración. Para estos jóvenes, muchos de ellos provenientes de familias que han hecho esfuerzos para sacar adelante a sus hijos, pisar tierras europeas puede representar mucho más que conocer monumentos, caminar por calles antiguas o contemplar ciudades que hasta ahora solo habían visto en fotografías.
Será la posibilidad de comprobar que el mundo también puede ser suyo. Hugo Kerguelén lo entiende. Por eso ahora su voz no solamente representa a la administración municipal. Es la voz de un grupo de estudiantes que, después de destacarse académicamente, necesita que la sociedad les ayude a completar el último tramo de esta carrera.
El alcalde ha convertido las redes sociales en una especie de plaza pública. Allí cuenta la historia, explica el propósito y hace un llamado a quienes puedan aportar para completar los recursos necesarios. Porque el reto es grande. No se trata de llevar a uno, dos o diez estudiantes. Son 100 viajeros los que deben emprender esta aventura educativa.











