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Yimmi Chará, es un solista, pero no un solitario

Chará, sin pedirlo, será el foco de las miradas y de la esperanza del hincha rojiblanco. Seguramente él está preparado.

Por: Javier Castell 

Javier Castell

Javier Castell López

Y antes de jugar su primer partido y empezar a desmarcarse de los defensas rivales, el anuncio público de la cifra en dólares de la transferencia le puso otro marcador, una carga extra, invisible pero real, la mega obligación de jugar y rendir como un jugador de cuatro millones quinientos mil dólares.

Hay una presión natural en el ejercicio de esta profesión que el futbolista, en general, la tiene incorporada y convive con ella, pero cuando se proclama a través de los medios, sorpresivamente porque no es habitual (mi memoria me remite al Didí Valderrama en el año 1984 y aun no recuerdo si fue algún dirigente o El Heraldo deportivo en aquella portada de Didí encima de un Mercedes Benz), unas cifras para el medio colombiano, no diría escalofriantes, pero sí elevadas, inmediatamente se activa en los hinchas y demás, una suerte de juzgamiento compensatorio: mayor será la crítica al que más dinero costó.

Chará, sin pedirlo, será el foco de las miradas y de la esperanza del hincha rojiblanco. Seguramente él está preparado. Al menos eso esperan sus compañeros y el cuerpo técnico. Como en su manual futbolístico no tiene una especialidad cuantificable —no es goleador, no es un eximio pase gol— sino otras cualidades como la gambeta y la velocidad, su evaluación costo beneficio en función del valor de su pase, necesitará otro análisis que tiene que ver con su aporte al mejor funcionamiento, al desequilibrio, a la peligrosidad que provoquen sus aventuras. Sin olvidar, obviamente, su relación con la eficacia.

Jimmi Chará

Jimmi Charám ahora con el Junior

Chará es un solista, pero no un solitario. Su valor está en lo que es capaz de hacer en singular, pero aprendió en el camino que el fútbol es en plural. Por esto, su condición natural de delantero ha sido matizada con actuaciones de medio campista. Yo sigo creyendo que los futbolistas con ese atrevimiento y esa habilidad para inventar gambetas, deberían estar cerca del área rival, pero hay casos que, de no mediar la comodidad mental de jugar desde atrás solo para tocar, pero sin cambio de ritmo, puede darle variantes al equipo. Chará es veloz pero no desbocado. Su rapidez de movimientos la acompaña con un buen dominio del balón. Encara, acelera, se tiene confianza en el uno contra uno. No escapa, como casi todos los de su perfil, a cierto abuso de la gambeta, en lugares y condiciones inadecuados.

Fui testigo de las intenciones de Varacka de ‘motivar’ a Didí Valderrama apelando al reclamo de que no jugaba en proporción a lo que costó. El lenguaje y el tono eran agresivos y estoy convencido de que un talento sensible como era Didí necesitaba y merecía otro método. No sé cómo es Chará y no sé cómo lo guiará Comesaña.

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