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¿Y dónde están los que se comieron los $70 mil millones? Pregunta Karen Abudinen

Por Rafael Sarmiento Coley

Todo comenzó el 29 de abril de 2020, mientras Karen Abudinen Abuchaibe saboreaba un café doble y sin azúcar y leía los periódicos.
En ese momento timbró el teléfono y, al colocarse el auricular, escuchó la voz nítida del entonces Presidente de la República Iván Duque Márquez, quien en tono humorístico le preguntó: «¿Estás sentada?».
Karen respondió con un SÍ nervioso.
«Desde este momento eres la nueva Ministra de las Tecnologías y las Comunicaciones», le dijo Duque.
Así entró Karen a reemplazar a Silvia Constantin, quien había renunciado.
En ese momento Karen Abudinen cumplía 10 años en el ejercicio público, alejada de su carrera de arquitecta.
Había pasado por diversos cargos a nivel local y nacional por lo que se sentía habilitada para asumir un nuevo reto en una de las Carteras de mayor compromiso social y con la no fácil misión de extender el Internet (la conectividad a máximo para llegar a los más apartados rincones de Colombia. Un proyecto maravilloso a los ojos de Karen Abudinen, quien estaba bien empapada del tema gracias a su presencia en los recientes consejos regionales con la presencia del mandatario nacional.
En dichos encuentros se expuso ante la comunidad el compromiso de conectar al país con lo último en las nuevas tecnologías, incluída la denominada 5G.
Karen Abudinen afirma que Duque era un visionario de las nuevas tecnologías de las telecomunicaciones.
Y en el edificio Murillo Toro no se hablaba de un tema distinto a los Centros Poblados con la conectividad. Era el futuro de la población colombiana en el sector rural y en las grandes urbes, y ella dominaba ampliamente el asunto por su largo recorrido por cargos locales, regionales y nacionales relacionados con la gestión social, secretaría de educación, directora seccional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y en la Consejería para las Regiones.
Recorrido que le aportó el conocimiento minucioso de las necesidades de los sectores más vulnerables de la comunidad.
Con base en las cifras del Departamento Administrativo de Estadísticas (Dane), se determinó que empezar a luchar contra las desigualdades comenzaba por la conectividad.
Una verdad sin mayores discusiones.
Así las cosas, se abrió la licitación para contratar el desarrollo del proyecto para masificar el acceso a las nuevas tecnologías de las telecomunicaciones y se adjudicó a una firma poco conocida pero con cierta experiencia en la elaboración de sus propuestas, el monto del contrato y las PÓLIZAS DE GARANTÍA, que fue donde se «coló» la trampa.
Según Karen Abudinen, lo primero que hizo fue revisar las pólizas con el fin de comprobar si se ajustaban a la legalidad y con el pleno económico.
Ahí fué cuando descubrió que algo estaba mal. Era una póliza envenenada.
La Ministra puso de manifiesto la ilegalidad de la póliza. Sin embargo, desde los altos mandos del Gobierno Nacional, sectores políticos y empresariales saltaron a la arena las consabidas presiones.
Insistió en su denuncia, pero pesaron más las presiones de los «todopoderosos», y el contrato se le adjudicó a un presunto consorcio cuyo representante legal era Emilio Tapia.
Luego estalló el escándalo porque en la práctica se había configurado una increíble estafa al Estado por Setenta Mil Millones de pesos.
Ahí empezó el calvario de Karen Abudinen Abuchaibe, la amable y alegre muchacha que llegaba a los barrios populares en camión repleto de meriendas y útiles escolares.
Su nombre se hizo viral en los medios de comunicación que trapearon sus salas de redacción con su nombre. Y pronto el tema llegó a los medios internacionales y algunos columnistas despiadados convirtieron su apellido en el neologismo «abudinear» como sinónimo de negocio turbio, corrupto.
Cuando se enteró que la Real Academia Española(RAE), pretendía incluir la palabreja en su diccionario, brincó como una leona en defensa de su honor pisoteado, y logró que no se incluyera esa ofensa en el Diccionario.
Ella recuerda que los principales partidos políticos colombianos (Liberal, Conservador, Verdes) se sumaron al coro de los fariseos, pidiendo su cabeza y castigo, en un momento muy amargo para Karen: su madre agonizaba como consecuencia de una dura enfermedad. Sollozante, su progenitora la animaba.
«No te amilanes, que tú eres una luchadora». Luego la mamá murió y Karen quedó abatida, más no se dejó vencer por sus detractores y sacó fuerzas de lo más profundo de su alma para no caer derrotada.
Sus enemigos gratuitos nunca pudieron disfrutar del deseo de ver a la exministra tras las rejas.
Quien sí está encarcelado es Emilio Tapia.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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