Yuraima Acevedo, coordinadora de contenidos musicales para televisión de la compañía Claro en Colombia, hace un análisis sobre la necesidad del buen uso de la aplicación para celulares, WhatsApp.
Por Yuraima Acevedo*
Esto que escribo viene de una preocupación, no tienen ningún objetivo pedagógico ni pretende ser una pieza literaria, y con él solo pretendo dejar clara mi posición frente al uso de una herramienta que cada día nos aleja más del contacto visual y nos llena diariamente de sinsabores y malos entendidos.
Esto que escribo va para amigos y amigas con quienes he tenido pequeños desencuentros solo porque no contesto los mensajes de chat en tiempo récord o simplemente me quedo en silencio… ¡oh! pobre silencio, por culpa del chat ahora siempre es malinterpretado.
La aplicación del mal
He leído varias veces que el WhatsApp se ha convertido en una de las mayores causas de discusión e incluso terminación de relaciones, entiéndase relación como “trato, comunicación de una persona con otra”.
Al principio me costó creerlo y luego de comprobarlo seguía sin entenderlo, ¿cómo una aplicación de chat puede distanciar a dos personas que se conocen?
Pero los hechos, que deberían ser los que te dicen cuál es la posición, cómo actúan y sienten las personas, me llevaron a analizar las reacciones de gente cercana y vi cómo su actitud y estado de ánimo cambiaba ante las respuestas, o falta de estas, de sus interlocutores con los que constantemente se “comunican” por WhatsApp. Por eso decidí escribir mi percepción y compartirla con ustedes.
Empecemos por descarte. Desde el principio uno debe tener muy claro que con la persona que hable tendrá problemas de interpretación, ya que, como es de conocimiento público, en Colombia la ortografía y puntuación son herramientas aprovechadas y usadas por pocos (yo hago parte de la gran mayoría que no las usa muy bien, por eso prefiero hablar).
Si tenemos presente nuestros problemas semánticos y consideramos lo mismo por parte de nuestro interlocutor, es muy probable que evitemos poner tono a lo que leemos y evitaremos confusiones. Recuerden que no es lo mismo «¿Nos vemos?» a «¡Nos vemos!». La segunda no requiere respuesta.
Como me dijo un amigo cuando le comenté mi inquietud: “Es que la gente no entiende que el WhatsApp no es una extensión del cerebro”. Si vemos esto de manera objetiva entenderíamos que es imposible y peligroso imprimirle emoción o intención a los chats que recibimos. Todo esto, señores, está en nosotros, los lectores prevenidos.
Me disculpo de antemano si estoy menospreciando o satanizando su app más preciada, pero para mí el WhatsApp debería ser solo una útil herramienta laboral o un medio de comunicación para mensajes que requieran respuestas de una línea, en cambio se ha convertido en un generador de conflicto; es como si esta aplicación les diera la posibilidad de ver más allá de lo evidente, como la espada del augurio.
Las dos rayitas o doble check
Me puse en la tarea de investigar y las dos rayitas no significan “hmmm… leí tu mensaje, pero decido ignorarlo”. Mi búsqueda me llevó a un artículo que dice “Whatsapp aclaró hace un tiempo el mito del doble check: la segunda marca no garantiza que el mensaje haya sido leído”. Búsquenlo, el doble check solo hace referencia a la recepción del teléfono.
Confieso: No soporto discutir, pedir disculpas, pedir autorizaciones, favores, designar tareas, hablar de amor, coordinar citas, entre otras cosas, por Whatsapp. Para mí no es una herramienta para entablar conversaciones, para esto prefiero Skype, llamada tradicional o la ya olvidada visita. Y si lo hago algunas veces (seguir conversaciones por chat) es precisamente por evitar que me malinterpreten.
El silencio como respuesta a sus mensajes, mis amigos del alma, a veces responde a que algunas personas no tenemos el teléfono como una extensión del cuerpo, a veces lo dejamos por ahí, a veces vamos al baño sin él, y les juro que muchas, muchas veces, me quedo en otra habitación diferente.
Pero lo más importante de todo y una de las razones más fuertes por las que algunas veces no puedo contestar, es porque estoy frente a otro ser humano con quien estoy entablando una conversación cara a cara.
Los quiero mucho, dejen de darle tanta importancia a las flechitas del WhatsApp y hablemos en persona esta semana.
*Yuraima Acevedo, nacida en Ciénaga, Magdalena, es comunicadora social. Actualmente es coordinadora de contenidos musicales para televisión de la compañía Claro en Colombia, y presentadora de uno de sus programas.












