Por: Francisco Figueroa Turcios

El único gol que Walberto Maya marcó en su historial con el Junior, se lo hizo al Santos, la noche del miércoles 25 de enero de 1967, es decir hace 57 años.
El Rey Pelé y su tropa no pudieron derrotar al Junior: 3-3 quedó el partido. Los goles del Junior fueron logrados por Othon Alberto Dacuhna a los 7 minutos; Toño Rada, 15 minutos; y Walberto Maya a los 66 minutos. Toninho se convirtió en el verdugo del portero Calixto Avena, al marcar los tres goles del club brasilero.
Walberto Maya aportó su cuota para la inmejorable calidad del partido Junior-Santos. Desde la defensiva se proyectó como un delantero más para apoyar en la labor ofensiva. Gilmar envió al tiro de esquina un remate potente que le hizo Antonio Rada. Romeiro hace efectivo el cobro al minuto 66, Gilmar logra rechazar el balón con los puños, que le quedó a Rada, este habilitó a Walberto Maya, quien de un soberbio derechazo venció al portero brasilero, y decretó la paridad en el partido 3-3.

Cuando culminó el partido, Edson Arantes do Nascimento, Pelé, se le acercó a Walberto Maya y en voz baja le dijo al oído: «Guardara ese guayo, porque eres el único defensa que le ha hecho un gol al Santos». Esa frase aún retumba en la cabeza de Walberto Maya, 57 años después!
«Sin duda, el gol que le anoté a Santos fue el más importante de mi vida futbolística. El gol se lo hice a Gilmar, portero titular de la Selección Brasil», apunta Walberto Maya.
El empate lo califica Walberto Maya de un gran significado. “Santos vino a Barranquilla con toda la tropilla: Gilmar, Rildo, Lima, Joel, Zit, Toninho, Pelé, Edú y Abel. Nosotros no nos arrugamos, le jugamos de tú a tú. En los primeros 15 minutos le marcamos dos goles”, enfatiza Maya.
El defensor samario recuerda los pasajes del partido Junior -Santos en el estadio ‘Romelio Martínez’, y en especial una anécdota con Edson Arantes do Nascimento. «Pelé me pidió intercambiar camisetas, pero yo no lo pude hacer, porque nuestro uniforme lo había traído de Brasil el técnico de Junior, Marihno Rodríguez.
Los directivos nos habían advertido que estaba prohibido regalar el uniforme. La multa a quien lo hiciera era 100 mil pesos. En esa época era mucha plata», recuerda Maya.











