ActualidadAnálisisNacionales

Verificar la huella por el sistema digital en línea es bueno, pero ayer fue mal aplicado

Hubo zonas de grandes congestionamientos por falta de portátiles, por carencia de banda ancha, por pocos computadores instalados.

Por Rafael Sarmiento Coley – Director

El país va mejorando para hacer uso de las distintas formas que brinda la democracia para ejercerla, pero va a paso de tortuga y todo por culpa -de eso que no le quepa duda a nadie-, de que detrás de cada contrato de una entidad estatal, hay corrupción, hay ‘mermelada’.

El sistema biométrico es bueno, pero fue mal aplicado.

Sistema biométrico es bueno, pero fue mal aplicado.

Ayer un jovencito, que se ve que es recién graduado de ingeniería de sistema, alegaba, casi tratando de ignorantes a quienes cuestionaban el sistema, que “solo así se puede garantizar que no sigan votando los muertos, como antes”. Lo que no sabe el ignorante jovencito que estaba al frente del portátil verificando la huella digital de los ciudadanos es que los muertos en Colombia seguirán votando mientras empresas como la cual él presta sus servicios se gane un jugoso contrato, mediante el reparto de propina, para prestar un servicio que, físicamente, no estaba en capacidad de prestar en todo el país.

la foto 1 (5)

No hubo excusas para salir a votar

Y se le explica el por qué al ingenuo jovencito del portátil. En el país en estas elecciones de Congreso funcionaron en total 10.727 zonas de votación. Y solo 124 tenían sistema para biometría. En las desguarnecidas digitalmente 10.603 zonas sí pudieron seguir votando los muertos. Con el agravante de que en esas 124 zonas que tenían el ‘magnífico sistema’ no todas contaban con  servicio de banda ancha. Más del 60 por ciento estaban en estratos uno y dos hasta donde todavía el internet llega a cuenta gotas, como llegaba el agua potable hace algunos años. Como dice un joven gomoso del barrio Siete de Abril, “¡uy hermano, porque internet es ‘bomba’ (algo feo, maluco, despreciable), muy pero muy maleta!”.

Por eso lo embrollos mayores, por ejemplo, en el caso de Barranquilla, fueron en el sur y suroccidente. Por la estrechez de banda en internet, y, obvio, la lentitud con que desde el portátil enviaban el dato de la huella al servidor de la Registraduría, que lo enviaba a un banco de datos para verificar si el votante estaba vivo o estaba muerto.

Queda en manos del Procurador (para ver si es verdad que es verraco, porque parece ser que es una empresa paisa la del contrato con la Organización Nacional Electoral), la Contraloría y la Fiscalía, investigar el tal sistema biométrico que huele a tétrico, por no decir que a muerto.

Jurados, ni agua

Jurados sin votantes y sin merienda.

Jurados sin votantes y sin merienda.

Y mientras a la afortunada empresa que se ganó el contrato biométrico le pagaron multibillonarias sumas, en ciudades como Barranquilla, Malambo, Baranoa, Sabanalarga, no hubo ni una bolsita de agua de cien pesitos para los jurados. Ahí no se sabe quién –o quiénes- fueron tan miserables que no destinaron un modesto presupuesto para el refrigerio de un ser humano que debe llegar a las siete de la mañana, trabajar de corrido y sin tregua hasta las diez y doce de la noche.

la foto 3 (5)

Transmetro operará hasta las 9.30 pm

Ayer varios jurados de votación, entre ellas Erika Escobar, sufrieron quebrantos de salud y ni siquiera hubo una ambulancia a tiempo para trasladarla a un centro médico.

Por fortuna los jurados son personas que resisten de buena fe estos sacrificios y maltratos. Pero los aludidos que pudiendo recurrir a algún rubro para refrigerio, hay que decirles que no sean tan ruines y malvados. Es lo menos que se les puede decir. Y no es un insulto. Es un amable llamado para que la próxima vez no lo hagan.

En el Atlántico, en términos generales, la jornada transcurrió en forma normal. No hubo casos que lamentar. Nada de accidentes ni heridos. Lo normal. Los tres buses del trasteo que iba para Puerto Colombia (¿quién perdería esos 150 votos?). También el carrusel de votantes que siguió funcionando en la zona costera. Algunas cédulas decomisadas en manos de ‘mochileros’.

La cantidad de ‘mochileros’ que se camuflaron hábilmente en el sur como vendedores de bollo de yuca, vendedores de raspao, vendedores de agua. Eran tan descarados, que hasta a los propios policías les regalaban uno que otro de sus productos. Los uniformados se iban, y de uno en uno llegaban los votantes por su platica. El voto vendido a un bandido para seguir en la miseria.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
Noticias relacionadas
ActualidadCrónicasDeportes

Entre tarjetas rojas y revancha: vuelve Jermein Peña ante el Independiente Santa Fe

ActualidadCrónicasDeportes

De Sebastián Viera a Mauro Silveira: la huella de José María Pazo en Junior

ActualidadCrónicasDeportes

Lucas Monzón: la noche en que el fútbol lo hizo tocar el cielo y el infierno

ActualidadCrónicasDeportes

Hugo Rodallega: el goleador que desafía al tiempo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *