Monseñor Amaury Medina Blanco, oriundo de Palo Alto, San Onofre es el afortunado en tan alta posición.
Por Chachareros/María José Campo

Quienes lo conocieron desde niño, jugando chequita a pata pela en los polvorientos potreros de Palo Alto, corregimiento de San Onofre (Sucre), jamás imaginaron que aquel niño flacuchento, de piel oscura y pelo ‘apretado’, llegaría tan lejos en el camino de la vida.
Entre otros cosas porque él siempre fue un niño discreto, sin ínfulas y siempre con bajo perfil, eso sí, fogoso a la hora de las conversaciones a la hora de defender las buenas costumbres. Por ejemplo, la muchachada tenía por costumbres colarse por las cercas de los cultivos de patilla, melón, maíz, y otros frutos y arrasar con todo, para lo cual se quitaban las camisas y las utilizaban como mochilas para el producto de su ‘hurto’.
Eso no lo acolitaba Amaury Medina Blanco. “Se ponía morado de la rabia” –recuerda uno de sus compañeros de infancia- “porque él decía que eso era pecado y que tendríamos el castigo de Dios”.
Con ese talante muy pronto descubrió su verdadera vocación y, en la primera oportunidad, terminó estudiando teología.
Ahora este espiritual sucreño acaba de ser nombrado Secretario de Estado de la Santa Sede, lo que ha causado la general complacencia de todos sus paisanos. Ahora es todo un Monseñor Amaury Medina Blanco, oriundo de Palo Alto, San Onofre, y para mayor orgullo, es el primer colombiano en ocupar el significativo cargo diplomático. El sacerdote es licenciado en Filosofía, licenciado en Teología, Doctor en Derecho Canónico, de la Universidad de Santa Cruz de Roma, diplomático de la Academia Pontificia Eclesiástica de la Santa Sede, con estudios en Diplomacia, Economía, Política, Derecho Internacional, Historia e Idiomas.QQ











