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Un mensaje intimidatorio anunciando que es objetivo militar y que a partir de la fecha su cabeza tiene precio, recibió ayer la directora de La Opinión, Estefanía Colmenares Hernández.

Tomado de La Opinión de Cúcuta

Hacia las 5 de la tarde del miércoles, 6 de septiembre, un mensaje intimidatorio llegó vía WhatsApp al número personal de Estefanía Colmenares, directora del Diario La Opinión, de Cúcuta.

Esta es la primera vez que Colmenares recibe una amenaza desde que asumió la dirección del diario nortesantandereano hace 5 años.

El mensaje anunciando que es objetivo militar y que a partir de la fecha su cabeza tiene precio, fue lo que recibió ayer la periodista y directora cucuteña.

En las últimas semanas, La Opinión ha hecho seguimiento a las denuncias que se han conocido sobre las irregularidades que rodean la hospitalización del condenado exalcalde Ramiro Suárez Corzo, quien estaría coordinando dos campañas políticas desde el piso 11 del Hospital Universitario Erasmo Meoz (Huem), en el cual permanece recluido.

El seguimiento de este diario generó reacciones en distintas entidades que han empezado a ejercer una mayor vigilancia sobre el hospital y sobre la situación de Suarez, condenado a 27 años de cárcel por el homicidio de Alfredo Enrique Flórez.

Aunque se desconocen las razones que motivan esta amenaza, La Opinión considera importante hacerlas públicas como un mecanismo de rechazo y reitera su compromiso con el periodismo, con la verdad y con las investigaciones que se puedan adelantar para combatir la corrupción.  

Vela la pena mencionar que esta casa editorial no ha sido ajena a la violencia: en 1993 el entonces director y fundador del diario, Eustorgio Colmenares Baptista, fue asesinado por la guerrilla del Eln. Su crimen fue declarado delito de lesa humanidad.

En el 2001, en las instalaciones del periódico fue dejada una bomba que pudo ser detonada controladamente por un robot, y en las épocas más difíciles de la violencia en Cúcuta, algunos de sus periodistas fueron objeto de distintas amenazas con el propósito de silenciarlos.

El seguimiento de este diario generó reacciones en distintas entidades que han empezado a ejercer una mayor vigilancia sobre el hospital y sobre la situación de Suarez, condenado a 27 años de cárcel por el homicidio de Alfredo Enrique Flórez.

Aunque se desconocen las razones que motivan esta amenaza, La Opinión considera importante hacerlas públicas como un mecanismo de rechazo y reitera su compromiso con el periodismo, con la verdad y con las investigaciones que se puedan adelantar para combatir la corrupción.  

Vela la pena mencionar que esta casa editorial no ha sido ajena a la violencia: en 1993 el entonces director y fundador del diario, Eustorgio Colmenares Baptista, fue asesinado por la guerrilla del Eln. Su crimen fue declarado delito de lesa humanidad.

En el 2001, en las instalaciones del periódico fue dejada una bomba que pudo ser detonada controladamente por un robot, y en las épocas más difíciles de la violencia en Cúcuta, algunos de sus periodistas fueron objeto de distintas amenazas con el propósito de silenciarlos.

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