Mientras aumentan las presiones internas e internacionales para que destrabe el referéndum revocatorio, el mandatario venezolano se aferra aún más a los militares, concediéndoles beneficios por encima del resto de la población.
Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza
En Venezuela para nadie es un secreto que los militares en este país sudamericano han gozado de privilegios y beneficios económicos muy por encima del resto de la población durante los gobiernos de Hugo Chávez y de su sucesor Nicolás Maduro.
Para reafirmar esta teoría, el presidente venezolano Nicolás Maduro anunció este viernes en cadena nacional un incremento del 50% del salario de los militares, en la tabla de sueldos de los trabajadores públicos, al igual que del salario mínimo. Es el tercer incremento por decreto que autoriza Maduro en lo que va de 2016, en medio de la más feroz escalada inflacionaria que haya tenido Venezuela en su historia y una crisis de escasez también sin precedentes.

Mientras para un civil es imposible adquirir un carro nuevo, los militares gozan de programas especiales.
Con el nuevo incremento, en salario mínimo en Venezuela quedó en poco menos de 65 dólares, al cambio del dólar no oficial. Pero la escala de salario de los militares es como mínimo tres veces este monto.
Aunque los nuevos sueldos entran en vigencia desde el primero de septiembre, lo cierto es que los militares ya gozan de varios incentivos que los alejan de la realidad que padece el resto de los venezolanos.
Desde que Maduro llegó al poder hace más de tres años, las fuerzas armadas han creado su propio canal de televisión, su programa de vivienda y un banco, el único de propiedad militar en el mundo, fuera de Irán y Vietnam. Un tercio de los 28 ministros de Venezuela y la mitad de los gobernadores de los estados son ahora oficiales activos o retirados.
El poderoso ministro de la Defensa, es a quien todos los ministros del gabinete, en el marco del plan de Abastecimiento Seguro, tienen que rendirle cuentas. Además maneja Caminpeg, una suerte de corporación militar que tiene competencia para encargarse de toda la exploración, producción y venta de hidrocarburos y minerales del país. Es lo que los técnicos denominan aguas abajo y aguas arriba de la actividad petrolera y de pasadita, le pone la mano al gas, al oro, al coltrán y a los diamantes.
Pero los militares con menos rango también tienen sus privilegios. Acceso a viviendas con programas específicos dirigidos a ellos, vehículos nuevos, gracias a las importaciones convenidas con China, abastecimiento de alimentos gracias al control de la distribución de los mismos. De hecho, Maduro está estudiando crear una corporación para controlar los mercados municipales a nivel nacional, que ahora dependen de las alcaldías, y ponerlos bajo régimen militar.
Con el arribo de Chávez al poder, un ex teniente coronel condenado a cárcel por su dirigir el golpe de Estado de 1.992 en el que murieron más de 600 personas, el sector castrense en Venezuela empezó a tener una participación nunca antes vista en actividades civiles, asumiendo cargos de administración de recursos financieros, alcaldías, gobernaciones y hasta poderosos ministerios. Se les dio el derecho al voto y participación política.
Ese poder militar ha ido en aumento con Maduro, y con ello también han crecido los escándalos por corrupción, acompañados desde hace algún tiempo por los de narcotráfico, donde varios militares ya han sido señalados con nombre y apellido, como en el caso del actual ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol.
Apoyo irrestricto
Pero nada de esto es gratis. A cambio de más oportunidades, impunidad en escándalos y mejor calidad de vida que el resto de los venezolanos, los militares deben tener total lealtad al Gobierno del Psuv. No en falso, en los actos protocolares, los jefes militares deben presentar a sus tropas con los adjetivos «antiimperialista y chavista», contraviniendo, según los opositores, el principio constitucional que le da carácter apolítico a la Fuerza Armada.
No obstante, va mucho más allá. Analistas como Rocío San Miguel y dirigentes políticos como el propio presidente de la opositora Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, han destacado que el poder militar es el que en realidad está sosteniendo las polémicas decisiones tomadas recientemente por los poderes Judicial y Electoral, y que mantienen a Maduro al frente de lo que han llamado un Estado y un Gobierno fallido.













