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Un estadio que se quedó a medio camino

El afán del Gobierno de Belisario Betancur por no dejarle a su sucesor, Virgilio Barco Vargas, la oportunidad de inaugurarlo, fue la causa de dejarlo inconcluso. Hasta hoy. Y no se sabe hasta cuándo.

Por Rafael Sarmiento Coley

Este 31 de mayo circulará gratis en Barranquilla la Separata de www.lachachara.co con motivo de los 30 años de haber sido inaugurado el estadio metropolitano ‘Roberto Meléndez’.

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El ‘Robeto Meléndez’ despierta pasión, alegría, emoción para hombres y mujeres.

Se aprovechará para contar verdades, honrar memorias, desvirtuar mitos, aclarar confusiones y dejar sin piso una que otra mentira. Testigos presenciales de los sucesos los cuentan con pelos y señales.

Lo que no se ha recordado del estadio Metropolitano ‘Roberto Meléndez’ es que del proyecto inicial no quedó ni sombra. Todo quedó a retazos y, como diría Roberto Zabaraín: «añuñío», como casi todo lo que le ha tocado a Barranquilla en la historia durante casi un siglo de las memorias recientes.

Empecemos el antes de la construcción del estadio Metropolitano, y el después. Recordemos que la ciudad solamente contaba con el estadio Romelio Martínez, construido en 1934 con una capacidad inicial de 10.000 espectadores. Un estadio construido a las volandas para unos Juegos Bolivarianos que requerían de un estadio de las dimensiones reglamentarias.

Las carreras traen cansancio, es el decir certero de los abuelos. Por no pensar con visión de futuro, a los pocos años de construido el ‘Romelio’, resultó demasiado chiquito para la cantidad de espectadores que generó el fútbol profesional colombiano inaugurado en 1948. Y Junior, desde el arranque, fue un equipo grande entre los grandes.

Ya desde el comienzo del balompié rentado en Barranquilla (1948), se hizo evidente la necesidad de un escenario deportivo de mayor capacidad y seguridad para los numerosos espectadores locales y de toda la región que venían a ver al cuadro rojiblanco.

Para dicha de esa afición enorme que siempre ha tenido Junior, en aquel primer torneo disputó el campeonato con Independiente Santa Fe de Bogotá, y, claro, desde entonces, por un revanchismo entre dirigentes barranquilleros que se fueron para la capital del país y montaron una división para derrotar a la Asociación de Fútbol Colombiano, (Adefutbol), le clavaron las banderillas a Junior. Le pusieron un árbitro que lo pitaba todo a favor de los santafereños. En ese primer torneo del Fútbol Profesional Colombiano Junior quedó subcampeón, por obra y gracia de la Dimayor y la nueva Federación Coombiana de Fútbol, todas ellas manejadas por un barranquillero, Alfonso Senior.

Junior se va y vuelve

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Y Junior siempre ahí. Con su eterno encanto para los hinchas de Barranquilla y toda la Costa.

Por una de las tantas crisis económicas que afronta Junior cíclicamente, a comienzos de los años 60 se ve obligado a retirarse del torneo profesional. Hasta cuando en 1966 vuelve el equipo barranquillero al campeonato de fútbol profesional. Fue tal el fervor que despertó su retorno, que puso de manifiesto la necesidad de un nuevo estadio. A principios de la década de 1970 se proyectó la ampliación del estadio Romelio Martínez con la construcción de nuevas graderías. Sin embargo, un error arquitectónico (¡vaya qué errorcito!) obligaba a reducir la calle 72 (aledaña al estadio) para poder concluir las obras.

Todavía hoy la Sociedad de Arquitectos y de Ingenieros locales no han podido establecer porqué motivo y razón sus colegas que diseñaron y trabajaron en la ampliación del estadio con esa nueva tribuna hicieron aquel vergonzante esperpento. Ya a mitad de camino, cuando los obreros trepaban con las últimas latas de concreto, el mamarracho de tribuna estaba encima de la calle 72 e iba derechito para el entonces ‘Almacén Edgardo Pereira’ y el Restaurante Chop Suey que quedaba en toda la esquina de la calle 72 con carrera 46 (Avenida Olaya Herrera). Y según la proyección pasaría hacia el Parque Tomás Suri Salcedo.

Después de algún tiempo, se decidió demoler la tribuna nueva aún inconclusa en medio de fuertes críticas, razón por la que la prensa local la llamó la «tribuna de la vergüenza». Debido a la gran cantidad de dinero que se gastó en esta obra fracasada y que estudios posteriores mostraron la imposibilidad de realizar una adecuada ampliación a dicho escenario.

Fue cuando se decidió que la mejor solución era proyectar un nuevo recinto deportivo para el fútbol en la ciudad. En 1971, el entonces gobernador Antonio Abello Roca solicita al director de Coldeportes Nacional Humberto Zuluaga Monedero, una solución a la cada vez más creciente hinchada del Junior en Barranquilla. En 1972, el director de Coldeportes ordena la elaboración del proyecto del nuevo estadio para Barranquilla en vista de la intención de la familia Santo Domingo de donar un área de terreno al sur de la ciudad para el estadio, de lo cual desistirá en 1977 ante la indecisión del gobierno. Es decir, no es cierto que Julio Mario Santo Domingo, entonces la cabeza visible del Grupo, tuviera la generosidad (que nunca tuvo para con su ciudad natal) de donar un metro de sus inmensas tierras dentro y fuera de la ciudad, para el nuevo estadio, a pesar de que desde entonces el principal beneficiario de un nuevo estadio gigante era la empresa que lo hizo rico mundialmente, Cerveza Águila, producto de mayor consumo dentro y fuera del estadio. Ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Turbay Ayala le mete el diente

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Hay que agradecerle al Presidente Turbay Ayala por la decisión de acatar la iniciativa de su principal elector en Barranquilla, Pedro Martín Leyes, de meterle el diente al nuevo estadio. Y lo hizo.

Gracias a la presión ciudadana apoyada en la prensa local y regional, en 1973 Coldeportes entrega el primer proyecto al gobernador del Atlántico José Tcherassi Guzmán. En 1974 el público provoca desmanes al no poder ingresar al Romelio Martínez; los gremios y otras entidades piden al gobierno un nuevo estadio. En plena campaña presidencial, el candidato liberal Julio César Turbay Ayala se compromete a construir el estadio si gana las elecciones, a instancias del dirigente político Pedro Martín Leyes con miras a que fuera una sede del Mundial de fútbol de 1986 que se iba a realizar en Colombia (no se hizo por las pugnacidades de siempre entre sectores políticos y económicos).

En julio de 1979 se constituye la Empresa Metropolitana de Fútbol (Metrofútbol), encargada de obtener la financiación y ejecutar el nuevo estadio, con el arquitecto Jaime De Biase como gerente. Ese mismo año, el 7 de diciembre, el ya Presidente Turbay puso la primera piedra y se empezó a remover el terreno de 30 hectáreas ubicado en el cruce de las avenidas Circunvalar y Murillo, cedido por el ya desaparecido Instituto de Crédito Territorial (Inscredial). En 1980 se construyen primero la tribuna occidental y después la oriental, ambas adjudicadas a Julio Gerlein Echeverría, las instalaciones eléctricas al ingeniero Luis Gonzalo Prada Ch., y como arquitecto fungió José Francisco Ramos.

En 1982, el presidente Belisario Betancur asegura una partida de 500 millones de pesos a través del Fondo Financiero de Desarrollo Urbano para el estadio.

Belisario, como buen paisa calculador, le pone el ojo al estadio Metropolitano. El Partido Conservador, en el Gobierno, quiere dejar una obra portentosa en la región en donde menos adeptos tiene. Ya en 1973 otro Presidente conservador, Misael Pastrana Borrero, se apresuró a terminar a las carreras el Puente Pumarejo para inaugurarlo él y no dejárselo al liberal Alfonso López Michelsen, quien asumió al año siguiente.

Pastrana, para mayor honra de su partido, por Ley, bautizó el puente con el poco amigable nombre de Laureano Gómez. ¿A título de qué ese nombre? Laureano escasamente conocía a la región y nunca tuvo una empatía con ella. Nunca se comió una arepa de huevo en Palermo. Nunca mató mosquitos durante una noche esperando a que amaneciera para que regresara el ferry para cruzar su carro lujoso. El pueblo es más sabio que sus políticos. Jamás nadie ha llamado el puente Laureano Gómez. Desde un comienzo el pueblo lo llamó Pumarejo, en homenaje a Alberto Pumarejo Vengoechea, quien sí luchó durante años desde los ministerios que ocupó, por un puente sobre el Río Magdalena, en Barranquilla hasta el corregimiento de Palermo, corregimiento de Sitionuevo, departamento del Magdalena.

¡Bendita sea, fallas técnicas a la vista!

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Una de las características que distinguieron al ‘Roberto Meléndez’ desde un comienzo fue la alegría y el colorido de los espectadores en las tribunas. Lo cual contagió a otras aficiones del país.

En 1983 el Ministerio de Educación y la Dirección de Coldeportes denuncian fallas técnicas en el segundo nivel de la tribuna oriental y se sugiere disminuir la capacidad del escenario, lo cual es catalogado por José Ramos como sabotaje a la obra. En 1984 se admiten fallas técnicas y la capacidad del escenario se disminuye de 70 mil a 65 mil espectadores; finalmente quedaría en 57 mil y, por último, hoy, está capacitado, para desconsuelo de la Costa Caribe, para recibir 49.612 personas. Cuando debiera ser, con todo merecimiento, el estadio con mayor capacidad del país: 70 mil espectadores.

Y los recortes no se quedan ahí. En esos 20.388 cupos cortados de un plumazo. Al Metropolitano le quitaron tantas cosas, que se podría asegurar sin temor a equívocos, que el proyecto lo mocharon a la mitad.

El proyecto completo incluía: hotel cinco estrellas con helipuerto en el último piso para la llegada de autoridades y altas personalidades nacionales e internacionales. Un completo deportivo con piscina olímpica, canchas adicionales de fútbol, basquetbol, voleibol, béisbol, softbol y algo de lo que sobrevive: velódromo, pista atlética, acceso para personas en situación de discapacidad.

Aun así su construcción fue lenta

La construcción del estadio Metropolitano duró seis años, al cabo de los cuales se realizó una gran inauguración que tuvo lugar el día 11 de mayo de 1986 con una muestra folclórica en la que participaron 5.000 artistas, una ceremonia de entrega de condecoraciones a diversas personalidades del deporte colombiano, la presentación de un balón gigante del que salieron 200 palomas blancas y la celebración de un partido amistoso internacional.

El partido amistoso de la inauguración se disputó entre los equipos Junior y la Selección de Uruguay de mayores, dirigida por el técnico Omar Borrás, la cual se estaba preparando para el Mundial de Fútbol de 1986, el mismo que se iba a realizar en Colombia y no se pudo.

El partido terminó con la victoria del equipo visitante, Uruguay, por 1-2, con goles de Enzo Francescoli (el primer gol anotado en el estadio de penal a los 62 minutos) y Jorge Da Silva; descontó José «Perilla» Angulo por parte del cuadro local. Los tres goles fueron anotados en el segundo tiempo.

La primera tarjeta roja fue para el jugador uruguayo Walter Barrios a los 87 minutos.

Cuatro días más tarde, se realizó otro partido amistoso entre el Junior y la Selección de Argentina en la gira de preparación de esta última para el Mundial de Fútbol 1986. El cotejo terminó 0 a 0.

Lo que se ha jugado en el Roberto Meléndez

El estadio Metropolitano fue una de las sedes en donde se disputaron los Juegos Nacionales de 1992.

También fue sede de la Copa América 2001; en él se realizó la ceremonia de inauguración en la que se presentó un colorido desfile y una coreografía, y se disputaron los seis partidos del grupo A, donde participaron las selecciones de Colombia (campeona), Venezuela, Chile y Ecuador. Estos partidos se realizaron entre el 11 y el 17 de julio de 2001.

El Metropolitano fue la sede donde jugó como local la Selección de Colombia en las eliminatorias de los campeonatos mundiales de Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Alemania 2006. En las tres primeras eliminatorias se clasificó de forma consecutiva después de 28 años de ausencia.

En él se realizó el partido de despedida de Carlos Valderrama el 1° de febrero de 2004, en el cual estuvieron presentes los jugadores Diego Maradona, José Luis Chilavert, Enzo Francescoli, Alberto Acosta, Mauricio Serna, Faustino Asprilla, Arnoldo Iguarán, Leonel Álvarez y el popular cantante Carlos Vives.

En julio de 2006 fue una de las sedes donde se disputaron los XX Juegos Centroamericanos y del Caribe.

En 2011 el estadio fue subsede de la Copa Mundial Sub-20.

En el Metropolitano también se han realizado numerosos conciertos musicales de diferentes artistas como Shakira, Juanes, Carlos Vives y Juan Luis Guerra. Y, desde luego, el conciertazo de la Fania All Star, ya en sus estertores, como también una estelar presentación del charro mejicano Vicente Fernández, con poco público, pero de presentación impecable.

Roberto Meléndez, goleador y todo un caballero

El estadio recibió oficialmente el nombre de Roberto Meléndez, por iniciativa del periodista José Víctor De Castro Carroll, mejor conocido como Chelo de Castro, a partir del 17 de marzo de 1991 en honor al jugador Roberto «El Flaco» Meléndez, gran delantero histórico de Colombia en la época del deporte no profesional. Fue un jugador barranquillero insignia del equipo Juventud Junior (primer nombre del club Junior) y de la Selección Atlántico en la década de 1930. Posteriormente, fue director técnico del Junior en la década de 1940, con el cual fue subcampeón en el primer campeonato realizado del Fútbol Profesional Colombiano en 1948.

Las reseñas deportivas de aquella época destacan a Meléndez como el mejor jugador colombiano del momento, formando parte de la Selección Colombia que estuvo presente en la Copa América de 1945. Obtuvo el título nacional amateur de 1932 en forma invicta con Juventud Junior y además fue el primer jugador colombiano transferido a un equipo extranjero, ya que en 1939 fue contratado por el equipo Hispanoamericano Centro Gallego de Cuba. Roberto Meléndez falleció en mayo de 2000.

Las instalaciones

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La ventaja de Junior o dela Selección Colombia a jugar en casa (en el estadio Metropolitano de Barranquilla), es que los espectadores no se cansan de animarlos durante los 90 minutos del partido. Haga calor, frío o fuerte lluvia con truenos.

El estadio tiene cinco tribunas: Sur, Norte, Oriental, Occidental general y Occidental numerada. Todas tienen alta y baja menos la numerada.

Posee además cuatro camerinos, ocho baños, 27 cabinas de radio, sala de prensa, sistemas de torres de iluminación (24 reflectores), servicios médicos y parqueaderos con capacidad para 1 600 vehículos. La cancha mide 110 m por 75 m.

Las tribunas laterales sur y norte recibieron los nombres de Corea y Vietnam respectivamente, en honor a dos países asiáticos que sufrieron guerras durante el siglo XX, una de las cuales tuvo presencia de soldados colombianos combatientes (Corea).

Para el mundial juvenil de fútbol de 2011 se llevó a cabo una renovación total con un presupuesto de 22.500 millones de pesos. En esta remodelación se instaló silletería a todo el estadio, pantallas gigantes, reparación de la pista atlética, un nuevo parqueadero detrás de la tribuna norte, nuevas luminarias, camerinos para recogebolas, restauración de la estructura general, un sistema de cámaras de seguridad y se renovó el sistema eléctrico y de comunicaciones, entre otras mejoras.

Tablero electrónico

El 2 de junio de 2010, día de la final del campeonato colombiano de fútbol o Liga Postobón entre Junior y la Equidad, se inauguró una moderna pantalla gigante LED de última tecnología, la cual se encuentra ubicada sobre la tribuna norte. El escenario cuenta también con 2 tableros electrónicos, uno ubicado en la tribuna norte y otro en la tribuna sur. La pantalla LED fue adquirida por la Alcaldía de Barranquilla, a través de la Secretaria Distrital de Deportes, a un costo de un millón de dólares.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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