Luego de esta lectura ya no oirá Imágenes, ahora lo comprenderá. Sabrá que no hay historias sencillas, complejas, buenas o malas detrás de una canción. No. Solamente hay vida, vivencias, personas y sentimientos que impulsan a un corazón a latir en letras y melodías.
Por Cecilia Gil Barvo
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- Leonardo Gamarra o la grandeza musical de un juglar que se eterniza
Como en toda historia, hay que dar atrás a la manivela del tiempo hasta encontrarnos a Leonardo Gamarra Romero en sus veintitrés años de edad. El joven sinceano trabajaba en el aeropuerto de Barranquilla. Es el año 1963 y graba su primera canción titulada La palma de coco, una bomba que se la debe a la influencia de la rítmica puertorriqueña. La graba la agrupación musical BeeBops dirigida por Víctor Gutiérrez, en la que el pianista era el reconocido Jimmy Salcedo.
Desde entonces tuvo la confirmación del don de arrebatar historias a lo cotidiano, a lo vernáculo y a lo pasional para construir a punta de metáforas el cosmos gamarrero donde cohabitan el amor, las sabanas, esteros y playones, el toro y el garrochero, los pueblos y las corralejas sublimados en el excelso verso que ilumina al folclor. Una maestría para hacerlo, que su propia voz nos revela que escribe una canción en media hora y bastará un rato más para hacerle la “pulida” respectiva hasta perfeccionarla, “a veces, sale la cosa rápida, de un solo mandao”.
En el año 1975, su gran amigo Fernando Iriarte Navarro lo relacionó con la Sonora Sensación, surge así la segunda grabación: El porro Linda Elina es prensado en un vinilo de 45 rpm., bajo el sello de discos Tropical, de Domingo López;estando a cargo del clarinetista Juancho Esquivel la transcripción de la melodía y los arreglos ydel sanjacintero Rodrigo Rodríguez la voz. En ese sencillo compartió un lado con su paisano Juan Severiche Vergara para su porro Patrona de mi pueblo.Linda Elina se inspira en una joven de Ayapel que conoció en un viaje a Barranquilla, ella se queda en Cartagena y él sigue.Una compañera de puesto que no se enteró de que una canción del compositor a su lado plasmó esavivencia.
Hoy en día no puede decir con certeza el número de sus composiciones, sabe que son más de doscientas cincuenta; algunas están grabadas en producciones musicales de grupos y artistas de la región, otras en producciones de su iniciativa y gestión tales como Soy sinceano (Alcaldía de Sincé 1992, en el que comparte una cara del LP con Fernando Iriarte), Proyecto Alfa(con apoyo de la Universidad de Cartagena, 2005) y Sincé encantador (Alcaldía de Sincé, 2017). Leonardo es un autor versátil pues no solamente entrega porros y fandangos sino también cumbia, mapalé, gaita, salsa, chandé, guaguancó y bolero, por no seguir mencionando.
Siendo niño, escuchaba en la finca de su familia el repertorio musical de la década del 40, (Leonardo nace el 18 de julio de 1940). Y no encuentra explicación a cómo le fueron llegando tantas melodías. No había radio, pero las escuchaba cantar a sus parientes y asegura que lo mecían cantándole los éxitos de la época, como Borrachera, de Lucho Bermúdez.
Años después, las tertulias con sus amigos sinceanos Vicente Romero -Don Vizo-, Luis de la Ossa y Eugenio -Geño- Romero, por ejemplo, serían canteras de historias que acopió para dejar salir en sus obras musicales relacionadas con la ganadería y las corralejas. Tantas memorias acumuladas le hicieron pensar en hacerse escritor.
Entre esas historias cantadas está una pieza compuesta en el año 1972,Con la garrocha en la mano, inspirada en la fotografía en que aparece Manuelito Rodríguez garrochando un toro. El mismo Manuelito se la mostró, le dijo que fue tomada por el alemán residenciado en Sincé, Carlos Kunssell en el año 1937, y le contó las memorias que encierra la fotografía.
En el año 37 salió a la plaza un torito
se topó con Manuelito y se fueron a las manos
Era de hierro iriartero que acreditaba su raza
pero ganó el garrochero dándole vuelta a la plaza.
Otra de sus canciones más reconocidas surge cuando su paisano Mario Doria le presenta a otro referente de la garrocha en las corralejas, el caimitero Luis Felipe Quintero. “¿Ajá, y cuándo le vas a hacer un canto a este hombre?”Y nace El Centauro.
Yo soy la pluma que escribe, la verdad corralejera
pues le di mi vida entera a esas grandes tradiciones,
y entregué mil corazones a las mujeres hermosas
en cada rojo de rosa que me dejaba un astado.
Complementa Leonardo: “Fíjese, es tan violenta la garrochada que yo la convierto en una ramo de rosas. Él se le enfrentaba a los toros, de frente, era su osadía, y se le botaba al toro y lo garrochaba porque lo garrochaba. Lo vi en las corralejas en el hoy parque Bolívar de Sincé, hacia el año 1960”.
Quintero conoció su canción. Le hicieron un homenaje en Sincelejo y todas las bandas presentes tocaron El Centauro. A los 82 años muere el garrochero y es elevado al cielo musical como constelación criolla que resplandece en las sabanas, y para siempre “dicen que eso no era un hombre sino la cola de un rayo cuando montado a caballo se le enfrentaba a los toros”.
Hay canciones que nacen con el sello de los clásicos, Imágenes es una de ellas: Mazo dulce forjado en el fuego por un hombre que va golpeteando con cada verso el corazón diamantino de la destinataria: una golondrina sinceana, sin pretensiones de hacer verano, que desparrama la lluvia de su risa sobre el cándido poeta.
Fundadora de esperanzas y de penas
tejedora de ilusiones y de cuentos
quiero darte un ramito de azucenas
y cantarte con todo mi sentimiento.
Si me dieras el lenguaje de tus ojos
yo te diera mis historias y secretos
si supiera cómo hablan tus labios rojos
conocieras la verdad de mi silencio.
Sueño con imágenes muy tristes
amores que nunca existen
sombras que solo se van.
Hago castillitos en el aire
procurando de alcanzarte
pero mi tiempo se va.
Dibujando lo irreal con mis pasiones
tras la niebla donde plasmo mi bosquejo
veo la flama donde arden dos corazones
consumidos por la fuerza del deseo.
Golondrina que te alejas de mi pueblo
con la fiesta de tu risa a otros lugares
solo quedan en el eco tu recuerdo
y en la brisa la alegría de tus cantares.
Un guapirreo hilvana el aire con el dolor festivo de quien ama cantando y llora bailando; de quien no siente derrota ante el imposible amor porque el vacío del recuerdo se hace botín, el hueco de la ausencia se hace tesoro; y los amores y sombras, que pueblan este canto, otorgan al alma del enamorado la plenitud de una imagen hecha de tiempo y silencio cual ofrenda con que aguarda el autor. La golondrina volverá.
Imágenes es la canción más repetida por estos días en las sabanas sucreñas. Suena y se canta en las fiestas de jóvenes como en las de adultos. Su letra inefable ha conquistado; bien sea la versión de la Superbanda de Colomboy(grabado en el año 2004, bajo la dirección del maestro Dairo Meza) o en la voz de su autor es apetecida y viral.
Leonardo Gamarra ha recibido muchas satisfacciones por este porro. Cuenta de la niña que pide a su madre que la lleve donde el compositor y una vez allí es ella quien se la canta. O de la quinceañera sinceanaque en su fiesta remplazó el tradicional vals por el porro Imágenes,pedido como regalo que lo cantara el propio autor.
Para conocer cómo nace este porro nos remontamos al año 1995. Fernando, Nando, Iriarte cumplió la palabra dada en su porro/himno Soy sinceano: “Por eso mi Sincé querido te digo que en tu tierra me muero”. A pocos meses de su sepelio van a visitar la tumba y es su hijo, el poeta Miguel Iriarte, quien le presenta a Leonardo esa jovencita que estudiaba música en Bogotá: Liliana Margarita. La advertencia no estuvo de más: ‘ve lo que haces, que este es enamorao’.
Con lo que no contaba el maestro es que nacíaun amor predestinado para ser vestido de amistad, porque más arisca para dónde: “Liliana siempre me ponía un escudo, una vez viajamos para Sincelejo y ella cogió otro puesto para no ir al lado mío. Ella sabía que yo era casado y tenía hijos, y yo no le caía bien”.
Pero más adelante considera: “Liliana era muy simpática; muy atractiva, carismática y risueña; entonces me llamó la atención y a los pocos días se fue para Bogotá. A mí quedó esa idea. Yo le compuse Imágenes, y ella me dijo quiero que me la cantes en persona. ¿Usted cree que Liliana le para bolas a eso? Yo le canté Imágenes pero que va, ¡esa mujer es de piedra! No tiene corazón y si lo tiene es de madera (risas). Ella me quiere mucho, después de su padre a quien más quiere es a mí, pero de ahí no pasa. Nunca vi en ella un objetivo amoroso sino a la amiga, claro que si me da la oportunidad… Yo le digo… Nosotros caminamos mucho, hablamos de todo, pero hasta ahí”.
Liliana Margarita ha inspirado otras dos canciones a Leonardo Gamarra. La chica de losZapatos Rojos, es una salsa:
De nuevo la volví a ver
luciendo un vestido negro
dándome el mejor concierto
que un hombre quisiera ver
danzaba con frenesí
con altos zapatos rojos
despertando los antojos
que siempre despierta en mí
No he podido adivinar
dónde guarda sus secretos
ni el camino hacia su tiempo
por su forma de mirar
algo burlesca y sutil
tiene escondida la llave
como el invierno la clave
cuando lloverá en abril
Se goza mis sentimientos
y desenfrena el carruaje
de mil caballos salvajes
que tiran de mi lamento
y no es mentira mi cuento
que mi cariño es de veras
que traspasa la frontera
del enigma por sentir
la resignación entera
cuando ignora mi delirio
sin valorar el martirio
sin comprender mi sufrir.
La otra es un swing, se titula Galimatías
Ya te vas
y el eco de tu voz se queda en mí
como canto muy lejano de un delfín
jugueteando en el mar
Ya te vas
con toda tu sencillez original
a entregarle tus secretos al gabán
en la fría Bogotá
Tú, mi bien, eres lo único que anhela mi vivir
complemento que busca mi existir
pero dices adiós
dime si esto es fábula o un galimatías
donde mi alma se encuentra sumergida
buscando una razón
Galimatías es el misterio de tus ojos que no entiendo
galimatías es este síndrome de amor que llevo dentro
galimatías es esta fuerza que me arrastra a que te quiera
muriéndome de pena en mi dolor.
La musa
Es Liliana Margarita Atencia Gil. Su temprana vocación artística contó con el auspicio del radio prendido por su padre desde las cuatro de la mañana para escuchar las grabaciones del sello de Antonio Fuentes, a los grandes de la música de las Antillas, pasando por Sonora Matancera, Toña la Negra, y a los mexicanos como Antonio Aguilar. “En la casa por obligación siempre escuchábamos la música que no era común en el barrio”, lo dice como justificando su felicidad presente.
La hija de Felipe Santiago e Isabel del Socorro, reconoce la influencia de la parte genética de su familia materna, la del abuelo Etelio Gil, de San Juan de Betulia. Según refiere, en esa rama sanguínea hay varios en la música, la décima y la literatura. De manera pues que creció entre la programación musical de la emisora y los cantos de su madre y de su hermana Alba, quien no pudo seguir su vocación por el estigma social del músico en esa época, pero síapoyóa Liliana regalándole una guitarra tiple. Alfonso Santís y Dairo Meza fueron sus maestros iniciales,luego integró la tuna dirigida por el doctor Jaime Espinosa, y con su amiga/hermana Cristina Raquel de la Ossa, cantaron en los festivales estudiantiles. Fue dirigida por el maestro Fernando Iriarte Navarro en la Coral de Sincé, de donde crece una gran amistad.
Aunque sus buenas notas le abrían el camino a la medicina,se fue a Barranquilla a estudiar guitarra clásica y finalmente en Bogotá se graduaría de músico en la Universidad Pedagógica Nacional. Atraída por la sonoridad de los metales, estudia saxofón con el maestro Luis Eduardo Aguilar; un verdadero desafío para la ese tiempo porque los instrumentos eran definidos socialmente como femeninos o masculinos. Así las cosas el saxofón era un instrumento masculino, mientras que eran femeninos la guitarra, el piano y la flauta traversa.
En la Universidad conoce a Victoriano Valencia (hijo del entrañable Compae Goyo), a Eliana Zumaqué (hermana del gran Francisco) y a Julio Castillo (del Sinú SaxQuartet).Ha trabajado en la orquesta de los Zumaqué y de los Milanés.
Liliana cree que a muy temprana edad se empieza a ser artista, se puede aprender a tocar un instrumento. Se dedica a enseñar música en Cartagena, y ya son diecinueve años como maestra en la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar, UNIBAC, aportando a una pedagogía integral de la música: “si uno se va atrás se da cuenta de que Pacho Galán y Lucho Bermúdez además de tocar sus instrumentos eran también transcriptores, escribían la música, y eran arreglistas, sabían de armonía. Es la visión del maestro integral, que no solamente es el que toca un instrumento -como se ha definido en las universidades, sino que el maestro en el Caribe era quien podía dirigir, tocar instrumentos y hacer el arreglo. Ese es el perfil del músico caribeño”.
A su cargo está la banda de Jazz and Jam de la Universidad,con muy aplaudidas presentaciones en festivales tales como el Festival de jazz de Mompox.
Cursó la Maestría en Estudios del Caribe en la Universidad Nacional, afinando la defensa del Caribe y los músicos caribeños, “porque creo que nos han dado muchas definiciones en los estudios etnográficos, y muchos están equivocados porque son visiones desde el centro del país hacia la costa y han estado cargadas de unos significados que no corresponden al costeño. Si un músico quiere hablar de nuestra música debe tener unos lazos aferrados al Caribe para hacerlo, pero eso no basta; y han dicho cosas sobre la música del Caribe que no es, y hasta muchos periodistas hablan de nuestra música y las cargan de una cantidad de retórica, pero con una visión idealista, desde lo onírico, que poco hablan de la realidad de nuestras músicas. En cambio, uno que es músico caribeño siente la música desde el acto de hacer la música, ¿qué es la música para mí? Entonces cuando es músico hay una carga de identidad, una carga de pasado, una carga de los abuelos y se convierte en el eje.”
La maestría le sirve de caja de resonancia a las historias escuchadas, las tradiciones, los personajes y las leyendas, para hacer de la historia oral un instrumento cargado de la defensa del Caribe. El mismo hilo conductor que encuentra en los relatos de su padre sobre sus travesías por el río y el viaje del ganado. O la vida del maestro Leonardo Gamarra, quien se va a otra ciudad a trabajar y todo ello le sirve para construir su obra fundada en la identidad. Así, Liliana Atencia Gil, señala quiénes son sus héroes.
La tesis de su maestría se titula Las Cantadoras de María La Baja. Expresión de resistencia y libertad en el Caribe colombiano. Allí muestra cómo “los portadores de la música tradicional cuentan la historia del Caribe, sus cantos están llenos de historia e identidad. Estos cantos y bailes cantados son la génesis de otras músicas en la región, pero también son la voz de los que no tienen voz, especialmente de las poblaciones campesinas y afrodescendientes que están cargadas del racismo, de la marginación, de la marginalidad. Y todos esos cantos se alimentan de las historias del cuentero, del decimero, del cantor de zafras. Cuentan la historia de la represión, de la exclusión y, al final, de la resistencia y la defensa de su cultura”. En su libro publicado por la Universidad Nacional, Liliana Atencia expone que esos cantos se difunden a pesar de no tener la radio, lo hacen de un cantador a otro, de un bailador a otro. Eran hombres y mujeres, no solamente eran cantadoras sino también cantadores, según la tradición. Y, a su vez, alimentan a otros cantos y ritmos, como vemos que Juan Piña, Joe Arroyo y Pello Torres, por ejemplo, “tomaron muchos y le hicieron las transiciones a instrumentos; pero están presentes en las músicas actuales, que tristemente la juventud los está desplazando por nuevas músicas y dejan de lado estas músicas que conservan nuestra identidad”.
Así que la “fundadora de esperanzas y de penas, tejedora de ilusiones y de cuentos” tiene un cuento largo con el Caribe musical. La estudiante que se fue a quebrar el frío bogotano con la fiesta de su risa es ya la maestra que fija sus argumentos en la pedagogía de la música. Ella, la golondrina que inspira Imágenes.
Leonardo nunca le anunció que le iba a componer un porro, se lo dijo cuando ya lo tenía, eso hace más de 20 años. Ella no ha dicho que es la musa del porro:
“La letra de Imágenes es sugestiva. Habla de dos personas que se gustan, pero es ese amor platónico de Leo. Lo que pasa es que la sociedad mira al amor solamente posible entre una pareja que se va a vivir, pero no se habla de amar al amigo, al amigo entrañable en los momentos fáciles y difíciles, el amigo que se te mete al corazón; como hay el amor a los padres, a la profesión. La sociedad no se explica cómo puede existir ese amor sin el vínculo sexual”.
Cada vez que llega a Sincé busca a su amigo Leonardo. En cada encuentro, él le echa en cara Imágenes con sus respectivas indirectas: “paso es haciéndole canciones y ni me para bolas. Ahora sí soy pendejo”.
Ella, cuando escucha la canción…
“…pienso en quién soy yo para recibir esto. Les digo a los estudiantes que Dios me ha dado tanto y yo no he pedido tanto. Soy una persona muy querida en la Universidad, he tenido en mi camino personas bonitas. Me decían que debo considerarme una persona privilegiada porque la Universidad Nacional no le publica a todo el mundo. Y digo: mi vida ha servido para algo. Al final de cuentas no es la plata que tú tengas es para qué sirve tu vida en lo terrenal y entonces que yo haya sido la inspiradora de Leo para esa canción que le ha dado tanto éxito a él, eso es hermoso; me llena de mucha alegría que él tenga tremendo éxito. Una de mis bendiciones es Leonardo”.
Es la dueña de la risa que se hace fiesta y merece verso propio en la canción:
“Nunca me ha importado si la risa debe ser a volumen alto o bajo, o si debe tener alguna duración determinada. Me rio y punto. Dure lo que tenga durar, y tan alto como me sea posible”.
De su amigo Leonardo, tiene esta opinión:
“Leonardo Gamarra es indudablemente uno de los mejores compositores y de los mejores defensores de la identidad caribeña. Es el poeta cargado de muchas emociones en sus palabras, es una emoción viva, es el recopilador de las historias del pueblo, no solamente de Sincé porque cuando lo escucha un cordobés o un bolivarense de una vez reaccionan. Como unos amigos, artistas plásticos, que al escuchar Imágenes dicen que ese es un poeta, y preguntan quién es. Es la poesía del campo, de las corralejas. Uno de los mejores compositores, y junto a Adolfo Mejíaes un ícono”. Por eso, si Liliana tuviera que emprender una campaña en favor de su amigo Leonardo, será la de gestionarle una casa en Sincé, para que ya no esté en la finca.
Los castillitos en el aire se siguen haciendo en el canto, pero en la realidad Leonardo tiene una predio escriturado en el corazón de su musa, rodeado de un jardín de azucenas.Y Liliana se sigue riendo.
Epílogo
Luego de esta lectura ya no oirá Imágenes, ahora lo comprenderá. Sabrá que no hay historias sencillas, complejas, buenas o malas detrás de una canción. No. Solamente hay vida, vivencias, personas y sentimientos que impulsan a un corazón a latir en letras y melodías.
Imágenes no está hecho de fibras comerciales, ni afanes de éxito y falsa luminotecnia. Ha sido añejado por más de 20 años. Es la verdad de un compositor inscrita en sus versos la que ha posibilitado que el público la ubique en el sitial que tiene. En últimas, no importa si el tema es un zapato, una noche lluviosa o un cactus, basta un corazón dispuesto.
° Cecilia Gil Barvo (Abogada e investigadora cultural de San Juan de Betulia)
















