Por Estela Monterrosa
La tarde caía y la suave brisa que venia del río presagiaba lo que sería la noche. El público se acomodó de forma ordenada, los músicos iban llegando, se veían los tambores, la alegría se respiraba en el ambiente, y un rumor de cumbia y gaita se sentía llegar.
Todo estaba dado para dar inicio a la X versión de la Noche del río, que este año se hizo en homenaje al maestro José Benito Barros.
De la Sierra Nevada de Santa Marta llegaron los Arahuacos y rindieron un homenaje a la tierra con sus cantos en su lengua nativa, le cantaron al río, a la cosecha y a su entorno cultural, era el Caribe ancestral allí presente.
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Petrona Martínez.[/caption]
La gente ya se encontraba poseída por la música, y entonces apareció Petrona Martínez. Con su sola presencia levantó a los asistentes, con su voz los puso a bailar nota a nota. Así siguió la noche transcurriendo, cuando salieron a escena los Gaiteros de San Jacinto, y la gente, jóvenes y adultos allí reunidos, disfrutaron y bailaron todas esas canciones clásicas del grupo por el cual parece que no pasan los años y que están presentes como diciendo ¡que viva el caribe y la tradición cultural!.
Así siguieron pasando uno a uno los artistas que con su canto querían rendirle culto al río y rendir homenaje al creador de ‘La piragua’, esa legendaria canción que todos hemos cantado alguna vez y que con las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia hacen parte de ese entorno mágico en el que hoy se desenvuelve esta noche musical.
Un frenesí se apoderó del público cuando aparecieron en el escenario ‘Las alegres ambulancias de Palenque’, con su ritmo de San Basilio llevaron al desenfreno en el baile a los asistentes a la plaza.
Era una noche mágica gracias a la música, al río, a los tambores y tenía que cerrar brillantemente. Llegó el grupo Tradición, imponente como sus cantadoras, cuyas voces excelsas entonaron la cumbia, la puya, el bullarengue y esas cantantes de la tradición como Lourdes Acosta, Lina Babilonia, Orito Cantora, Wendy Rosado y María Fernanda. Con su canto nos dijeron que la tradición sigue viva, que La noche del río va para largo y que la cultura del canto tradicional no morirá.
Al finalizar la noche, los 7 mil asistentes allí reunidos se retiraron satisfechos, porque sintieron que con la música vernácula y autóctona de la región Caribe, con sus intérpretes, hay una tradición que no morirá y que todo puede ser mejor.]]>











