CrónicasEspeciales

Todas las locuras de Maduro son por las elecciones

El 6 de diciembre se escogerán los 165 miembros de la Asamblea Nacional de la República. El mandatario está ‘empanicado’ con la oposición. 

Por Rafael Sarmiento Coley

Ya es costumbre de los últimos dos presidentes venezolanos usar a Colombia como el trompo de poner para alebrestar al pueblo del vecino país contra el Estado colombiano.

2 Maduro

El presidente venezolano Nicolás Maduro, cuando hacía la declaración del cierre de fronteras, tras la reunión del Consejo de Ministros.

Por cualquier motivo trivial o por urgencias políticas del gobierno venezolano, ordenan el cierre de fronteras con grave perjuicio para quienes, con base en el Derecho Internacional Humanitario, tienen el derecho de pasar por cualquier territorio extranjero, si tienen sus papeles en regla. En la actualidad el grave trauma es para las poblaciones fronterizas de ambas naciones; para los pasajeros del transporte terrestre internacional, quienes duran horas y horas mientras les sellan el pasaporte en las distintas entradas a Venezuela, y en general para la vida común de estos dos pueblos hermanos.

Gobernador de la Guajira, José María Ballesteros, habla sobre cierre en Paraguachón

https://soundcloud.com/lachachara-co/gobernador-de-la-guajira-habla-sobre-cierre-de-frontera-en-paraguachon-1

3 Paraguachon

Los comerciantes de combustible hicieron este martes un cierre en La Raya, a 100 metros de Paraguachón, exigiendo la igualdad en el trato de nacionales de uno y otro país.

El difunto Hugo Chávez Frías fue quien puso de moda recurrir al truco de pelear con Colombia cada vez que quería ponerle una campana neumática a una crisis interna. Lo hacía a cada rato. Cada vez que se acercaba su reelección sempiterna (lo que se acabó porque se le atravesó un providencial cáncer terminal), la emprendía contra Colombia con los peores epítetos contra el presidente colombiano de turno, Álvaro Uribe Vélez.

Muerto Chávez, deja en el poder a un mandatario locuaz y demencial, como cualquier dictador de ficción (con la triste escena de que es real), que ahora no tiene con quien confrontar con su vocabulario de vendedor de yuca. Entonces su alter ego, el hombre que manipula en la sombra, el Nicolás de Maquiavelo de estos tiempos modernos, Diosdado Cabello, le aconseja al oído “ataca a Colombia”.

Diosdado, el psiquiatra de Maduro

Como presidente de la Asamblea Nacional, Cabello tiene un poder inmenso. Más, su mayor poder es el dominio sobre Maduro. Como cualquier psiquiatra, sabe lidiar con indiscutible maestría a un paciente que debería estar en un manicomio, sino fuera porque en esta América Latina se ven cosas sobrenaturales. Como esta. Un loco de remate sentado en la silla presidencial de un Estado Soberano que merece mejor suerte.

¿Y la oposición? No se manifiesta. No actúa. No aprovecha el momento de inestabilidad emocional de Maduro por las elecciones del 6 de diciembre. Y su enorme duda es porque él no sabe qué puede pasar. En unas elecciones de un Congreso unicameral de 165 escaños, si las fuerzas opositoras se dedican a hacer su proselitismo en silencio, podrían morderle un buen pedazo al ponqué de la Asamblea Nacional, y, por qué no, hasta elegir unas mayorías. Que sería el aterrador desastre para Maduro.

4  Paraguachon

En todos los puntos de tráfico terrestre fronterizo los atascos son insoportables.

Si Diosdado no le tiene a la mano una buena dosis de un poderoso sedante hipnótico que lo duerma por lo menos durante dos semanas para que Maduro asimile el golpe y despierte de manera suave (un aterrizaje con vientos calmados) y se enfrente tranquilo ante la nueva realidad de su vida. Si Cabello no acude a esa estrategia médico-científica, corre el riesgo de que al paciente le sobrevengan deseos suicidas, o se le agudice la demencia, o, por el estado de depresión aguda y estrés desmedido, su organismo quede sin defensas y le surja una enfermedad terminal. Sería una lástima. Porque así no vería el dramático final de toda esta tragedia que él ha significado para el pueblo venezolano, con una persecución inclemente contra todo empresario honesto, la expropiación del 80 por ciento de las empresas extranjeras que forjaban el desarrollo de Venezuela y daban excelentes empleos a millones de venezolanos. Pero lo más grave que ha ocasionado en sus funestos años de desgobierno es la infinita fuga de capitales hacia Colombia, Panamá, Costa Rica, Miami. En definitiva, los continuos “cierres de la frontera con Colombia”, son el trompito de poner.

Una visión española

Javier Lafuente, corresponsal del diario El País de España, en su despacho de este martes registra la versión de la actitud del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de ordenar “este lunes por la noche un nuevo cierre de la frontera con Colombia, el paso de Paraguachón, en el Estado de Zulia (vecino del departamento colombiano de La Guajiracuyo municipio fronterizo cerca de Paraguachón es Maicao), y decretó el estado de excepción en tres municipios. Además, Maduro ha movilizado a 3.000 militares para custodiar el paso. El mandatario venezolano decretó el pasado 19 de agosto el cierre de parte de la frontera con Venezuela, que ha afectado a cerca de 15.000 personas, entre ellos 1.500 deportados”.

Agrega el informe que Maduro ha asegurado que la decisión busca «seguir avanzando con la liberación de delitos criminales de paramilitares contrabandistas», en referencia a las bandas criminales colombianas, a las que atribuyó el incidente contra tres funcionarios que desató la crisis fronteriza a mediados de agosto. Los tres nuevos municipios en estado de excepción son Guajira, Mara y Almirante Padilla.

Consejo de Ministros obediente

Después de más dos horas de reunión de Consejo de Ministros, en el que rindió cuentas de su gira por Vietnam, China, Catar y Jamaica, y de cargar duramente contra el Gobierno de Colombia, pese a insistir en que era partidario del diálogo para salir de la crisis fronteriza que él mismo desató, Maduro decidió ampliar el estado de excepción y el cierre fronterizo. El presidente venezolano aseguró que la decisión la había tomado en sintonía con la comunidad indígena Wayúu, a los únicos a los que se les permitirá el paso.

Antes de decretar el nuevo cierre, Maduro centró buena parte de su intervención en el Consejo de Ministros a criticar la actitud de su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, al tiempo en que le invitaba a mantener una reunión entre ambos para zanjar el problema. Mientras el mandatario venezolano aplaudió la decisión de Argentina y Brasil de tratar de mediar en el conflicto, Santos, unas horas antes, había aceptado la intervención de Uruguay, que se había ofrecido para acoger el encuentro. Una cita que, si se atiende a la retórica de ambos mandatarios, no parece que vaya a ocurrir a corto plazo.

«Aquí el único que puede poner condiciones soy yo», clamó Maduro, en clara respuesta al presidente Santos, que había asegurado previamente estar dispuesto a reunirse con él siempre y cuando se cumplieran una serie de compromisos: habilitar un corredor humanitario para que los niños pudiesen cruzar la frontera para estudiar; facilitar la recuperación de los enseres que dejaron en Venezuela y dar un trato digno a los deportados.

El tono de Maduro distaba mucho de ser conciliador. Además de atacar la actitud de Santos, el mandatario venezolano fijó sus críticas en una supuesta campaña de los medios de comunicación colombianos para desacreditarlo. «Presidente Santos, usted tiene armas legales para impedirlo y revertirlo. Han manipulado, hay una guerra sucia e inmunda contra Venezuela y contra mí», incidió Maduro, quien no perdía ocasión de lanzarse contra el presidente colombiano. «No hay chantaje mediático ni manipulación que me pueda detener», enfatizó.

La crisis de la frontera derivó en crisis humanitaria y se ha convertido en un problema para América Latina, que se ha mostrado incapaz de lograr una solución en uno de sus organismos multilaterales. Colombia acudió en primera instancia a la Organización de Estados Americanos (OEA), donde sufrió una derrota diplomática al no conseguir siquiera que convocara una reunión de cancilleres para abordar el tema. Ante este fracaso, desistió de acudir a Unasur, donde ante países próximos a Venezuela iba a sufrir otro fiasco.

Pese a que Colombia ha intentado desde el primer momento en no entrar a las provocaciones y el tono usado por el Gobierno de Venezuela, lo cierto es que su apuesta por la internacionalización del conflicto y la búsqueda de una salida a través de las relaciones bilaterales aún no ha dado muchos frutos. «Estoy encantado con la internacionalización del conflicto, así todo el mundo ve lo que pasa», recalcó, en tono irónico, Maduro.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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