¿Y ahora dónde meto esto? ¿me llevas en tu bolso? ¡Qué bien, Jenn siempre lleva bolso!
Las carteras siempre han sido la fiel compañera de toda mujer, ya sea vanidosa, práctica, colegiala, universitaria, turistas, oficinista, laboriosa o, simplemente, mujer.
A finales de la secundaria no hay mucho problema para cargar con un pequeño bolso de mano, en el cual se lleva todo lo necesario: cartuchera para los lapiceros, kit de uso higiénico, billetera y una que otra libreta.
Pero al iniciar en la universidad, hay que llevar cosas adicionales dependiendo de la carrera. Ya se empieza a andar siempre cargada, tanto que el día que no se lleva peso, el bolso se siente extraño.
Las consecuencia de las cargas se deja ver en los hombros marcados, las manijas caídas, el cuerpo inclinado hacia un costado.
La vida va avanzando y así las tendencias, desde el año 2012 vemos cómo las carteras nos dicen a gritos «¡simplifica la vida!». Y por qué no intentarlo si los hombres salen con simples billeteras y celular en el bolsillo. Nosotras también podríamos hacerlo, sería como ir de fiesta todos los días.
Cargar un bolso muy acogedor, simple para llaves, billetera, polvo facial y labial. Simplifica la vida.
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