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Siervos digitales

EL COMENTARIO DE ELÍAS por Jorge Guebely

Grandes surtidores de miserias, materiales y humanas, han sido los aparatos de poder en todos los lugares y en todos los momentos históricos. Monstruos proteicos de las elites dominantes: cambian de rostros, jamás de perversidad.

Depredaba el amo al esclavo, el teócrata a su feligresía, el señor feudal al siervo de la gleba, el terrateniente a sus campesinos, el empresario a sus obreros… Hoy, el neoliberalismo depreda a la población mundial desplegando su poder digital. Lo demuestra Byung-Chul Han en su libro: Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder.

Llamaron tecnofeudalismos a potentes corporaciones cuyos propietarios actúan como señores feudales del medioevo. Contaminaron al planeta  con sus nuevos aparatos de poder en la realidad virtual. Lo convirtieron en nuevos medios de subsistencia económica.

El ciudadano excluido, acorralado por el desempleo y el nuevo orden económico mundial, acepta depredarse con la revolución tecnológica. Se convierte en siervo digital de un tecnofeudal capitalista.

Se vincula, por ejemplo, a plataformas digitales: Uber, DiDi, Cabify… algunas de las tantas formas del tecnofeudalismo. Empresas cuyos señores feudales funcionan en la sombra y sus conductores laboran como siervos modernos.

Desconoce el siervo digital el rostro de sus depredadores: banqueros globales, Empresarios en tecnologías, Capitales planetarios… Uber, en Estados Unidos, trabaja con capitales de Silicon Valley y Wall Street; Didi, en China, lo hace con capitales de Alibaba y Tencent; Cabify, en España, utiliza capitales mixtos: Rakuten, japonés y TheVentureCity, hispano-norteamericano.

Sirve voluntariamente sin ningún compromiso laboral como sucede entre obreros y empresarios. Se tatúa en la consciencia el mantra del rendimiento personal y el sueño del éxito social. Se inventa metas económicas por las cuales se auto explota con la ilusión del crecimiento económico.

Deviene empresario de sí mismo, amo y esclavo al mismo tiempo. No lo vigilan nadie, él se vigila; no lo castiga nadie, él se castiga. Se considera libre, no percibe las cadenas de un algoritmo.  

Ignora el origen de la miseria mundial: concentración de billones en pocos capitalistas y la cosecha incontenible de pobres sobre la tierra. Esclavo de la tecnología, desconoce su nueva esclavitud. No se siente colonizado gracias a la ilusoria libertad.

Según Byung-Chul Han: “El sujeto neoliberal se explota a sí mismo creyendo que se está realizando.” Normal, el siervo digital está diseñado para perpetuar el fracaso humano del ser humano en aparente libertad. En verdad, existe para sobrevivir triturando al otro.

Como víctima de la revolución tecnológica, desconoce el rostro de sus verdugos. Desapareció la lucha de clase, se convirtió en concepto del pasado, ningún sensato hará revolución destruyendo su computador.

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